14 de noviembre, un día para tomar consciencia

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Por María Valerino San Pedro | 14 noviembre, 2017 |
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FOTO/ Luis Carlos Palacios Leyva.

Hablar de diabetes es cada día  más común. Si por suerte no la sufres, seguramente conoces algún amigo o familiar que sí, pues en los últimos años este padecimiento se ha incrementado de manera notable entre la población, no importa   edad, género u ocupación.

Según las estadísticas cada cinco segundos en el mundo es diagnosticada una persona, por lo que la suma de seres humanos involucrados ya asciende a más de 287 millones, incluyendo niños y jóvenes. Se estima que para 2030 sean 435 millones en todo el orbe

Las mujeres y la diabetes, con el eslogan “Nuestro derecho a un futuro sano”, es el tema centrales de la campaña impulsada por la Federación Internacional de Diabetes con motivo del Día Mundial de la Diabetes a conmemorarse mañana 14 de noviembre, pues se considera son las claves para lograr disminuir su impacto.

La Dibetes mellitus o Dibetes sacarina es un grupo de trastornos metabólicos que afecta a diferentes órganos y tejidos, dura toda la vida y se caracteriza por un aumento de los niveles de glucosa en la sangre.Es causada por varios trastornos, incuyendo la baja producción de la hormona insulina.

Sus síntomas principales son: emisión excesiva de orina,  aumento anormal de la necesidad de comer,  incremento de la sed, pérdida de peso sin razón aparente y lesiones de difícil cicatrización.

Entre los factores de riesgo pueden señalarse el sobrepeso u obesidad, hábitos de alimentación inadecuados (consumo de alimentos ricos en hidratos de carbono y grasa) y el sedentarismo.

Dos de cada cinco mujeres con diabetes se encuentran en edad reproductiva, más de 60 millones de mujeres en todo el mundo. Las mujeres con diabetes tienen más dificultades para concebir y pueden tener malos resultados en sus embarazos. Sin planificación preconcepcional, la diabetes tipo 1 y tipo 2 puede resultar en un riesgo significativamente más alto de mortalidad y morbilidad, tanto maternal como infantil.

En la actualidad, hay más de 199 millones de mujeres viviendo con diabetes, y se calcula que este total aumentará hasta los 313 millones para 2040. Los roles de género y las dinámicas de poder influyen sobre la vulnerabilidad ante la diabetes, afectan el acceso a los servicios sanitarios y las conductas de búsqueda de atención sanitaria de las mujeres e intensifican los efectos de la diabetes sobre las mujeres.

La diabetes es la novena causa principal de muerte entre mujeres en todo el mundo, provocando 2,1 millones de muertes cada año. Como resultado de las condiciones socioeconómicas, las niñas y mujeres con diabetes sufren barreras que dificultan el acceso asequible a la prevención, detección precoz, diagnóstico, tratamiento y atención de la diabetes, particularmente en países en vías de desarrollo.

En Cuba  existen aproximadamente  350 mil  diabéticos, que a diferencia de los restantes aquejados de esa enfermedad en el mundo, cuentan con todo un sistema diseñado para conocer de la afección desde antes de padecerla.

Como parte de ese sistema, los enfermos tienen la posibilidad de acceder a una Dieta consistente en carne de res o pollo, indistintamente, y leche descremada, como apoyo a  su alimentación.

La existencia de los Centros de Atención al Diabético, resulta un eslabón esencial, pues en ellos, la misión principal va más allá de la labor asistencial, allí se  dotan de los conocimientos necesarios a todos los médicos  especialistas en MGI que atienden las áreas integrales  de salud.

También muestran una adecuada labor educativa, investigativa y docente,  prepara pacientes para intensificar el proceso de atención terapéutica y ofrecen los cuidados clínicos a personas que padece la enfermedad.

En Granma, territorio donde la diabetes es la octava causa de fallecimiento, más de 28 mil pacientes están diagnosticados.

Desde hace varios años funciona en Bayamo el  Centro de Atención al Diabético, que brinda 11 servicios complementarios.

No existe una cura para la diabetes. Por lo tanto, el método de cuidar su salud para personas afectadas por este desorden, es controlarlo.

Son claves la educación y la  prevención, porque no obstante todos los avances logrados en el tratamiento, la educación del paciente sobre su propia enfermedad sigue siendo la herramienta fundamental para el control de la dolencia.

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