1981: Fidel regresa a la Sierra (+ fotos)

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Por Pedro Mora Estrada | 1 diciembre, 2018 |
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Fidel se interesa por problemas que inquietan a los campesinos/ FOTO Raúl Morales

En su regreso de Alto del Naranjo a Santo Domingo el Comandante en Jefe sostuvo conversaciones con vecinos del lugar, espacios en los que indaga acerca de su vida. Allí lo esperaban muchos, ansiosos por saludarlo.

El reloj marcaba la 1:45 del día 21 de enero de 1981.  En el lugar inicialmente visitó la casa de Armando Viltres donde continuó buscando un nivel de información sobre la vida serrana.

Instalado junto a sus acompañantes en  el patio del bohío, muy cercano al arroyuelo,   Fidel formuló varias preguntas relacionadas con Clemente Verdecía, un campesino del lugar quien colaborara con el Ejército Rebelde en los días de la guerrilla.

Conoció que un hijo de éste, Celedonio, padecía de invalidez desde su  nacimiento, al respecto,  indagó acerca de las vías de manutención de la familia y del tratamiento médico a que ha sido sometido el enfermo.

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros dirigió varias preguntas a dos jovencitas vecinas de Viltres. De ellas conoció que no estudiaban, ni trabajaban.

Ambas muchachas explicaron a Fidel que tuvieron oportunidades, pero que habían abandonado las becas concedidas por la Revolución. Nuestro Comandante en Jefe las exhortó a superarse y trabajar, por la importancia que reviste para el desarrollo de esta sociedad.

Igualmente, se interesó por la escuela del barrio y el empleo del tiempo libre por los niños, para lo cual, recomendó la participación de la Organización de Pioneros.

Indaga acerca de la vinculación al trabajo y al estudio/ FOTO Raúl Morales

Minutos más tarde visitaba el bohío de los hermanos Juan y Ener García y en la cocina del inmueble desarrollaba una animada conversación con ambos, en la cual emergió con relieve, como en otras con residentes de la zona, sus profundos sentimientos humanos y la preocupación por cada aspecto de la vida del pueblo cubano.

A un lado de la cocina, cuya edificación estaba constituida de pencas de yarey y tablas, se observada  un fogón de leña donde con roja llama daban cocción a los alimentos. Fidel preguntó:

-¿Qué es, almuerzo o comida?

-La comida- respondió Juan.

-¡Vaya!, ya están cocinando ustedes para la comida. ¿A qué hora comen ustedes?

-Pá allá pá las tres o las cuatro.

-¿Y dónde trabajan ustedes?

-Aquí mismo.

-¿En la granja?

-Campesinos- emite la respuesta Juan.

-¿Qué tienen ustedes aquí-se refiere a los cultivos.

-Café.

-¿Producen muchas latas?

-Un poco.

-¿Cuántas van a producir este año?…calcula tu.

-Unas doscientas.

-¿Y te pagan la lata a cómo?…más o menos- precisa Fidel.

Juan puntualiza que ellos le ayudan a su padre.

-¿Y el viejo dónde está?-indaga el Comandante en Jefe.

– No ha llegado

-¿Cuántos hijos son ustedes?

-Somos cinco

-¡Ah! y ¿viven todos aquí?

-No, hay dos casados

-¿Y solteros?

-Tres

-¿Varones los tres?

-¿Qué tiempo hace que viven aquí?

-¡Ah!, hace tiempo, no me acuerdo.

– ¿Dónde naciste?

-En Guayabal, donde está la presa.

-¿Y después vinieron para acá cuando construyeron la presa? ¿Les dieron tierra aquí para café?¿A cómo pagan la lata? ­-pregunta Fidel.

-A 3,20,  Comandante, para despulpe y a 2,50 para secadero- afirma Santiago Rivero, primer secretario del Partido en Bartolomé Masó.

-¿Y ustedes tienen otros ingresos además del café?

-Trabajamos en la deshierba…y eso.

-¿Dónde, con la granja?

-No, con los campesinos.

-¿Viandas siembran?¿Qué siembran?

-Malanga

-¿Y crían puercos, producen la manteca, chicharrones…cómo la guardan, en tanques?

-En latas

-¿Cuánto les dura en latas?

-Bueno, este…

-¿Fueron a la escuela cuando muchachos? ¿Hasta qué grado llegaron?

-Hasta tercero. Como estábamos tan grandes ya no seguimos estudiando.

-¿Prefieren esta vida de campesinos aquí, verdad?

-Trabajar aquí.

Durante varios minutos el jefe de la Revolución continúa conversando con los hermanos a quienes pregunta si conocen el nuevo hospital de Manzanillo, la Fábrica de Acumuladores e incursiona en la comida que preparan ellos.

En la cocina del bohío de los hermanos Juan y Ener García/ FOTO Raúl Morales

-Van a hacer tremenda sopa hoy. ¿Le van a echar papas?

-No, malanga

-Y el viejo ¿cuando regresa?

-Yo no sé, porque él dijo que iba a Manzanillo, por allá al hospital, pues tiene que llevar a un hijo que está enfermo.

-¿Qué tiene el muchacho?

-Azúcar (diabetes)

-¿Qué síntomas les produce?

-Flojera en las piernas

-Bueno, mijo,  muchas gracias, queden bien.

Así era Fidel. Todo el tiempo en su intercambio con los campesinos, se había visto altamente motivado con aquellos  hermanos profundamente humildes y con algún grado de dificultades mentales. Les había dedicado una gran parte de su recorrido. Son algunas de las razones por las que siempre estará en el corazón de su pueblo.

De allí, visiblemente emocionado, junto a sus acompañantes se dirigió a Providencia, para él, un conocido poblado montañoso.

Fidel junto a Antonio Núñez Jiménez/ FOTO Raúl Morales

 

 

 

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