Manzanillo responde con prevención ante amenaza del Zika

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Por Denia Fleitas Rosales (Radio Granma) | 8 marzo, 2016 |
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Manzanillo
FOTO / Marlene Herrera

Manzanillo-. La respuesta de la ciudad del Golfo ante la amenaza de las enfermedades que son transmitidas por el mosquito del género Aedes es la prevención, eficaz método para reducir las vulnerabilidades y eliminar la presencia del vector en el territorio, acorde al llamado del General de Ejército Raúl Castro Ruz.

En el municipio resulta común por estos días el sonido de las bazucas de los operarios de la Campaña de Lucha Antivectorial, y la estela del humo que sale de los hogares en señal del saneamiento que se realiza en diferentes áreas de la localidad, como parte de la estrategia del Centro Municipal de Higiene y Epidemiología.

“Estamos enfocados en el tratamiento focal para que no quede en Manzanillo un lugar donde pueda proliferar el mosquito, y esto es ya el tratamiento adulticida en cuyas tres fases de fumigación con esta mezcla insecticida se logra la muerte de los mosquitos en vuelo, es decir, se reduce al máximo la posibilidad de una picadura”, dice Alcides Hart Piña, mientras toma un respiro para continuar con la faena.

“Todos estamos involucrados porque trabajamos de conjunto el Centro de Higiene y el resto del sistema de salud, el equipo básico del consultorio médico de familia, los policlínicos, para entre todos garantizar el bienestar del pueblo manzanillero”.

Manzanilleros y manzanilleras incorporan a su actividad diaria las acciones de limpieza de los bebederos, la comprobación de cada espacio y recipiente para no dar lugar a la aparición del mosquito, la eliminación de desechos y escombros. También abren sus hogares para dar la bienvenida a quienes acuden a realizar las faenas de vigilancia conscientes del valor para la salud de todos.

“Los pobladores nos tratan con respeto y cooperan porque saben que lo hacemos por su bien –comenta el operario. Ya se ha creado la conciencia de que los vecinos de confianza guardan las llaves de los que trabajan para que si llegamos no se quede la casa sin fumigar, aunque permanecemos en el área y si no lo hacemos por cualquier motivo en la mañana, volvemos en la tarde, en la noche, y así no dejamos brechas”.

Usuales son también en las viviendas la entrada y salida de los médicos y enfermeras con sus batas blancas, haciendo hincapié en la conciencia y percepción de cada morador para favorecer la salud de sus familiares y amigos, reiterando las medidas de higienización imprescindibles para combatir los vectores y el Zika, del cual sólo se han detectado en Cuba dos casos importados.

Los integrantes del equipo básico de los consultorios médicos mantienen la vigilancia activa para atender de forma inmediata a quienes padezcan síndromes febriles inespecíficos, y para no correr riesgos se toma la temperatura de los habitantes de forma diaria por 21 días en aras de identificar tempranamente la presencia o no del virus, a sabiendas de que vale precaver para no lamentar.

Rufina Domínguez Cervantes asegura que “el dúo del consultorio viene en la mañana, toman la temperatura, y en cada visita explican sin cansancio cómo proceder para nuestra seguridad, se fijan en la limpieza, y a ese sacrificio de ir casa por casa orientándonos debemos responder nosotros también”.

Como medida preventiva por las posibles consecuencias del Zika a las féminas en el primer trimestre del embarazo se les incorporó el ultrasonido cada 15 días para comprobar el estado del feto y descartar la presencia de afecciones que limiten su desarrollo, aparejado a la constancia de los profesionales para el cuidado de esta parte susceptible de la población desde el Programa de Atención Materno Infantil (PAMI).

La intensificación de las acciones de saneamiento ambiental no pasa desapercibida, pues persiste el sonido de la campaña de los carros que anuncian la recogida de los desechos, así como el quehacer de hombres de los servicios comunales que desafían el sol para desbrozar áreas.

También de los trabajadores de Acueducto y Alcantarillado, quienes tienen un gran peso en este sentido, debido a la elevada cuantía de salideros de agua potable que hay en la ciudad, los cuales generan espacios susceptibles de la proliferación del insecto.

A ellos, les acompañan los organismos y organizaciones de masas, y efectivos de la Policía Nacional Revolucionaria para favorecer las acciones o tomar medidas contra quienes intenten obstaculizar estas o se nieguen a sanear sus viviendas y patios, para que no se expongan a sí mismos y a quienes le rodean.

Esta batalla campal permanece en la ciudad del Golfo de Guacanayabo, desde la alerta epidemiológica emitida por el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) el 23 de diciembre de 2015, debido a la extensión de casos de virus Zika en países de América Latina (en 29 de ellos con transmisión autóctona activa), y la relación de este con microcefalia asociada a la infección durante el embarazo.

De la responsabilidad de todos depende que seamos capaces de evitar la propagación de la enfermedad, por tanto las máximas autoridades políticas y gubernamentales del territorio insisten en la necesaria colaboración del pueblo, en la disciplina, en la prontitud de cuidar, sumarse a la labor de aquellos que no cejan en el empeño de combatir al mosquito y el Zika, y por consiguiente al dengue y al chikungunya.

Prevención es la faena de orden que atañe a cada manzanillero y manzanillera, la respuesta de la ciudad para mostrarse a sí misma que en la preparación y trabajo unido del pueblo, y la capacidad de sus profesionales médicos, reside una conquista perenne por la vida.

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