A 58 años de los “días luminosos y tristes” de la Crisis de Octubre

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Por Agencia Cubana de Noticias (ACN) | 22 octubre, 2020 |
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FOTO/ Tomada del periódico Granma

A finales de 1961 el  presidente  John F. Kennedy, obsesionado por sacarse la espina de Playa Girón, aprobó  un plan denominado Operación Mangosta y era tanto su entusiasmo  por  la nueva agresión que uno de sus responsables William King Harvey le fue presentado como el infalible agente 007 James Bond estadounidense, para júbilo del mandatario  quien admiraba el personaje de ficción inglés y preguntó a la CIA si en sus filas contaban con  uno así.
La parte decisiva de Mangosta incluyó el plan de asesinato del líder cubano Fidel Castro, junto con acciones terroristas de todo tipo e inclusive se proyectó usar una autoagresión a la Base Naval de Guantánamo como pretexto para la invasión directa de tropas
estadounidenses en apoyo a un gobierno títere.

Pero la historia fue otra cuando esas acciones en el transcurso de 1962 no tuvieron el éxito esperado por la efectividad de los servicios especiales y las fuerzas armadas cubanas, apoyadas por el pueblo para frustración del supuesto  James Bond estadounidense.

Ese fue el contexto de la tarde del 22 de octubre de 1962, cuando el presidente Kennedy anunció el  bloqueo naval de la Isla debido a la instalación en Cuba de cohetes atómicos  soviéticos de mediano alcance detectados por aviones espías U-2 , la puesta en pie de guerra a las fuerzas armadas y de la OTAN, además de conminar a la URSS a retirar
los cohetes.

Se iniciaba así  la llamada Crisis  de Octubre, que pondría al mundo como nunca antes, ni después  en el umbral de  una hecatombe nuclear.

El mandatario norteño  utilizó en su alocución el clima de incertidumbre y temor de la humanidad ante  la perspectiva de una guerra atómica, con el fin de sembrar la matriz de que la agredida Cuba- junto a la URSS- eran los responsables de la crisis.

Los planes de agresión eran evidentes y el gobierno soviético propuso instalar los cohetes que, además de disuadir un  ataque a la Isla, mejoraría sustancialmente la respuesta nuclear de la nación eslava hasta ese momento muy desfavorable ante los EE.UU. y la OTAN.

Años después el líder de la Revolución Fidel Castro, al analizar esas circunstancias, dijo: “A mí, personalmente, no me gustaba la presencia de esa base militar soviética en Cuba, por una razón de imagen de Cuba, de imagen de la Revolución Cubana y agregó (…): si
deseábamos que los soviéticos nos apoyaran en caso de una agresión, sería inmoral oponernos a la presencia de esas armas en nuestro país, puesto que ellas fortalecían también a la Unión Soviética (…) Por eso dimos una respuesta positiva”.

Además, propuso reiteradamente, teniendo como base la real posibilidad de que el gran traslado de hombres y armamentos fuera detectado como ocurrió por el espionaje estadounidense, hacer público el acuerdo bajo el respaldo del derecho internacional  y se acordó que se anunciaría en el mes de noviembre.

Como resultado del compromiso se enviarían a la mayor de las Antillas alrededor de 100 cohetes intermedios, rampas de lanzamientos e instalaciones de misiles  tácticos con capacidad nuclear, baterías de cohetes antiaéreos a cargo de un contingente de 43 mil oficiales y soldados que se desplegarían en el oriente, centro y occidente del
país.

La crisis anunciada por Kennedy se extendió durante una larga semana de preparativos de guerra, pero también en conversaciones secretas entre las grandes superpotencias, en las que se excluyó a Cuba.

Los soviéticos al final  accedieron a retirar los cohetes de Cuba, mientras EE.UU. desmantelaba los misiles similares en Turquía e Italia, la mayoría obsoletos,  levantaba el bloqueo naval y dio garantías verbales  de no  invadir al territorio nacional.

La dirección cubana supo por radio el acuerdo  y como respuesta el Comandante en Jefe Fidel Castro planteó sus conocidos “Cinco Puntos”:     Garantía de no agresión a la Isla, fin del bloqueo económico y militar, cese de todas las actividades subversivas y agresiones contra Cuba, dejar de financiar las bandas terroristas y la devolución del territorio cubano que ocupa la Base Naval de Guantánamo.

En su  carta de despedida a Fidel. Ernesto Che Guevara le recuerda su firmeza en aquellas difíciles jornadas al escribir:    “He vivido días magníficos y sentí a tu lado el orgullo de pertenecer a nuestro pueblo en los días luminosos y tristes de la Crisis de Octubre. Pocas veces brilló más alto un estadista que en esos días, me enorgullezco también de haberte seguido sin vacilaciones, identificado con tu manera de pensar y de ver y apreciar los peligros y los principios”. (Por Jorge Wejebe Cobo, ACN)

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