Abogan por una radio más culta

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Por Luis Morales Blanco | 9 junio, 2017 |
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El encuentro con miembros de la Asociación cubana de comunicadores sociales devino otra interesante propuesta en la parte teórica de la trigésimo novena edición del Festival provincial de  la radio en Granma.

En ese ámbito se habló de la ausencia del  protocolo en la Radio, y en la sociedad en general, en cuanto a modos de vestir, actuar y decir  que diferencian a un realizador competente  y educado de quien no lo es y todo ello  redunda favorable o desfavorablemente  en la obra artística.

El exceso de “democracia”   ha llevado a algunos a confundir   jerarquías  y eso hace que no respeten debidamente a sus semejantes,  un verdadero pecado en las producciones radiales, “cuando hemos avanzado mucho  culturalmente no siempre  los programas están a la altura  que la audiencia espera y necesita”, es el sentir de la mayor parte de los asistentes al evento.

Un problema ostensible en esta XXXIX edición de la fiesta de la radiodifusión local, es la poca asistencia de radialistas a estos espacios  tan  necesarios,  muchos participan por puro compromiso es como reza una sabia sentencia  popular: “Quien más necesita ir al médico, no lo visita”.

Como elemento valioso,  desde  ediciones  pasadas del festival se han instrumentado estos talleres, algo muy positivo al igual que los encuentros con los oyentes   de diversas locaciones: fábricas, cooperativas comunidades   con una  finalidad  retroalimentaria  para    elevar cualitativamente la programación radial de Granma y su sistema de emisoras; pero no siempre se cumple  el incremento de la calidad.

Algunos realizadores y directores de programas manifestaron que en el año se dejan  escapar  programas de buena factura  que pudieran “puntear” en eventos nacionales, pero el finalismo los condena al olvido y se dejan pasar propuestas, a veces intrascendentes.

El director de programas, asesor y director de programas Abel Guerrero Castro afirma: “Otro elemento  a tener en cuenta es que en todos los festivales del mundo, nadie concursa  por amor al arte,   la gente lo hace   entusiasmada por los premios;  aquí no,  y deben estimularse  los ganadores”.

Son cuestiones a tener en cuenta para la cuadragésima  edición que desde ahora puede ir madurando.

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