Absoluta voluntad (+fotos)

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Por Sara Sariol Sosa | 12 junio, 2020 |
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FOTO.Luis Carlos Palacios Leyva

Granma posee la cuarta población de Cuba, y en correspondencia, la Empresa cárnica de la provincia, es también la cuarta (después de La Habana, Santiago de Cuba y Holguín) que más niveles de distribución asume, aun cuando sus suministradores agropecuarios territoriales siempre se han mantenido en un noveno puesto en el nivel de entregas, en relación con sus homólogos del país.

Con esa gran disyuntiva ha tenido que lidiar la industria granmense, pero ha logrado colocarse como un referente nacional en la aplicación de loables alternativas y en el óptimo aprovechamiento de los recursos disponibles, voluntad que una vez más ponen a prueba estos tiempos de pandemia.

Los anteriores datos ilustran la magnitud del esfuerzo a realizar, más si entre los consumidores a satisfacer, unos 60 mil se ubican en zonas del Plan Turquino y la ciénaga del Cauto, lo cual complejiza la distribución, y si a ellos se suma el número de estudiantes al que le debe asegurar sus surtidos (en volumen igual el cuarto mayor del país), y un sector de comercio y gastronomía con el segundo balance nacional.

ELEMENTOS A FAVOR

Con operación baja la marca comercial Valle Rojo, la Empresa Cárnica granmense, con poco más de 700 trabajadores, tiene entre sus ventajas operacionales agrupar a tres unidades empresariales de base (una cuarta se ocupa de la logística) que ubicadas en los municipios de Bayamo, Manzanillo y Niquero funcionan como microempresas y cierran sus ciclos productivos, lo que permite minimizar los costos logísticos.

FOTO/Luis Carlos Palacios Leyva

La estabilidad de los cuadros, la permanente preocupación por la capacitación de estos y sus reservas, es otra de las fortalezas de esta industria, pero su principal baluarte es la búsqueda constante de alternativas para incrementar los volúmenes de surtidos.

Dos ejemplos ilustran tal empeño: Cuando en Cuba no lo hacía ninguna productora de su tipo, la industria nuestra fue asentando su tradición en el aprovechamiento de la sangre para la elaboración de embutidos, y también las tripas naturales con esos mismos fines, y con un consiguiente aporte a la sustitución de importaciones.

Ahora, cuando la Covid 19 ha impactado en el comercio mundial, es difícil la compra de muchos insumos, y muchas de sus homólogas no disponen de tripas artificiales para sus elaboraciones, la industria granmense ha podido disponer de sus reservas en ese insumo, resultado del ahorro en que se tradujo la última mencionada alternativa.

NUEVOS DESAFÍOS

Mas, la entidad no escapa a las complicaciones que imponen los tiempos actuales de pandemia.

Roger Diego Fernández Bodaño: “La canasta familiar normada es nuestra prioridad absoluta”. FOTO.Luis Carlos Palacios Leyva

Roger Diego Fernández Bodaño, director general, recientemente explicó a la prensa, la insatisfacción del colectivo con los resultados productivos del actual año, muy por debajo de las potencialidades de la industria, por un descenso considerable de las entregas de carne por parte del sector agropecuario.

En carne de cerdo en banda, la productora cerrará la etapa con más de seis toneladas físicas menos, en relación con lo que hizo en el 2018, y no lo compara con el 2019, detalla, porque ya en ese año se registró igual un decrecimiento importante.

Entiéndase que, aunque la entidad reporta cumplimiento de los planes, por un reajuste necesario hecho a los mismos a partir de lo que la Agricultura ha declarado que no va a entregar, la misma, acostumbrada a batallar, muestra insatisfacciones.

“Hay que verlo así, porque la población no come planes, y sigue preguntándose por qué antes había una feria con oferta de 100 toneladas de cerdo y ahora en el año entero no se ve esa cifra”, detalla Fernández Bodaño.

 

FOTO/Luis Carlos Palacios Leyva

Con esas bajas en los suministros territoriales por causas diversas que enfrenta la ganadería vacuna y porcina, y que amenazan con extenderse por un buen tiempo, más los impactos de la pandemia, la Empresa cárnica se enfrenta a mayores desafíos, pero consciente de que su prioridad seguirá siendo asegurar en lo posible la canasta familiar.

“Si hoy todavía no se ha visto en su justa dimensión el impacto negativo es porque al parar la educación y el turismo, redireccionamos lo que estaba destinado para esos sectores hacia la entrega directa a la población, así se dispuso de más productos para los mercados que en tiempos normales aun en medio de esta crisis.

Frente al actual y futuro impacto varias se modularon importantes decisiones. “Se ha venido trabajando en la carne en conserva y la croqueta que es en lo que la empresa puede decidir, detalla el directivo. No se está vendiendo cerdo, solo una pequeña cantidad para los comedores de la atención a la familia (1,5 toneladas en el mes) porque hay que defender la producción de la industria que es el encargo estatal de la canasta familiar normada como prioridad absoluta.

FOTO/Captura de pantalla

“En las carnes en conservas no se están haciendo jamones en los que tiene alta participación carne selecta, sino se prioriza la mortadella y otros embutidos que tienen una calidad media, la solución no son los lujos de la abundancia, sino con esa misma carne disponer de más toneladas de alimentos.

“Se ha modificado el sistema de evaluación de la sangre, pues la empresa tiene un plan de embutido a partir de esta que es de los más altos de Cuba, y en ese surtido estamos hablando no de plan sino de potencial en un producto que no lleva materia prima de importación, es nutricionalmente muy bueno, y una parte se hace con la tripa natural.”

La industria cárnica granmense que, como bien reitera Fernández Bodaño, es laboratorio de Cuba en otros productos, ahora requerida igual por el déficit de importaciones, estudia otras alternativas como la obtención de mdm (carne mecánicamente deshuesada) de pavo, de pollo y de conejo, y busca nuevas soluciones de insumos dentro de la industria, como el empleo de la pasta de soya, utilizar también las tripas gruesas, y emplear  la yuca sin llevarla a harina, esta última en una prueba que ha sorprendido por su capacidad como extensor (superior incluso a la harina de arroz) y calidad del embutido en el que se utiliza.

El licuado de la manteca para abastecer a unidades del comercio, y la oferta para el mercado del chicharrón procesado, así como la conformación de croquetas (antes solo se elaboraba la masa con los niveles mayores del país), cuentan también entre los esfuerzos de esta industria que, busca soluciones nuevas y mayores en las circunstancias actuales, todo porque como refrenda su director general, cumplir con las entregas de la canasta familiar es su prioridad absoluta.

SOSTENES

Tanta búsqueda tiene como sostenes a trabajadores comprometidos en cuerpo y alma, como Noel Hernández Perdomo, agrónomo y especialista en procesos de elaboración, con más de 30 años en la industria y más de 20 en la parte productiva en el combinado cárnico Bayamo, testigo de cómo las situaciones difíciles los ha llevado a variar constantemente insumos, idear mezclas de unos y otros para diversificar surtidos y elevar su calidad.

Noel Hernández Perdomo./FOTO.Luis Carlos Palacios Leyva

Entre tantos trabajadores que tiene esos objetivos como estímulo de cada jornada, también está Jorge Espinosa, un tornero A del citado establecimiento bayamés, que ha dedicado 23 años a fabricar, recuperar y adaptar piezas para toda la industria.

Jorge Espinosa, tornero A.FOTO.Luis Carlos Palacios Leyva

 

Este innovador destacado tiene en su haber incontables inventivas, pero para él lo fundamental no es reparar las roturas, sino prever el momento en que pueden ocurrir, y previsoramente adelantarse, para que aquellas máquinas obsoletas no puedan detenerse en su compromiso de aportar alimentos para el pueblo.

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