Accidentes en el hogar: evitables cicatrices

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Por María Valerino San Pedro | 13 abril, 2018 |
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Son numerosos los conceptos dados al término accidente, pero por su poder de síntesis, se destaca aquel que propone definirlo como “la cadena de eventos y circunstancias causante de mortalidad y morbilidad y que llevan a la ocurrencia de una lesión no intencional”.

Actualmente constituyen una importante causa de muerte y de daños en Cuba y en el mundo, entre los más comunes se encuentran los del tránsito, de trabajo, ahogamiento y los que ocurren en el hogar.

Precisamente, sobre esa temática y su comportamiento en menores en Granma, indagamos.

En el período desde el nacimiento hasta cumplir el primer año de edad, las lesiones no intencionales se encuentran entre las cinco primeras causas de ocurrencia, porque en esos niños un solo instante de descuido y negligencia echa por tierra todos los cuidados de salud brindados desde la gestación, y que continuaron con su nacimiento.

Los accidentes domésticos más frecuentes son las quemaduras, intoxicaciones, envenenamientos, introducción de objetos extraños en la boca, la nariz y los oídos; asfixia por lesiones, lesiones producidas por la electricidad, caídas y heridas.

Accidentes y muerte, ambos resultan de nuestra irresponsabilidad como padres, familiares, vecinos, amigos, maestros, conocidos, en fin, los que de alguna manera participamos en la crianza de los menores.

ALEJANDRO

Alejandro Rafael Cobas Ávila, de 15 años, nos mira con sus ojos grandes y esboza una tenue sonrisa, pero solo eso hace, sus labios no emiten palabra alguna.

David Cobas López, su padre, explica que el muchacho no habla, está encamado, no tiene control de esfínteres ni puede valerse por sí mismo.

Alejandro recibe mucho amor y cuidado de sus familiares y en especial de su padre David. FOTO/ Rafael Martínez Arias.

“Ese es el resultado del accidente ocurrido hace tres años, al subirse a una vieja torre de comunicaciones para atrapar mangos de una mata aledaña, sin notar que sostenía una tendedera eléctrica, y lo cogió la corriente, provocándole un paro cardiorrespiratorio prolongado, causante de un daño cerebral severo.

“No siempre todo depende de los padres y su responsabilidad, también de los propios niños y adolescentes, por su poca percepción del riesgo. A veces los hechos suceden por un poco de descuido y de irresponsabilidad.

“Los padres debemos estar muy atentos, les hago a  un llamado a cuidar de sus hijos, para evadir los fatales accidentes, que pueden evitarse”.

PREVENCIÓN

En 2017 se produjeron en la provincia dos accidentes con fallecidos menores de un año, ambos por colecho (dormir con el niño).

En el primer trimestre de 2018 se han producido, dos, uno por colecho y un ahogamiento por bronco aspiración de leche materna.

El doctor Francisco José Fornaris Jiménez, especialista de Primer Grado en Pediatría y funcionario del Programa materno-infantil en la Dirección provincial de Salud, dice al respecto:

“Es preciso encaminar las acciones preventivas, darles más promoción desde los medios de comunicación y llegar a las escuelas, sitios donde se deben crear espacios para hablar del asunto, tocarlo directamente con la familia y con los niños.

“También son un eslabón primordial las organizaciones de masas y la familia, porque esta debe ser capaz de recepcionar la información que sobre el tema ofrecen el médico y la enfermera de la familia, y eliminar los riesgos en el hogar,

“Se ha olvidado un poco que el precepto de la Salud Pública en Cuba es, precisamente, prevenir, y a los médicos nos corresponde identificar los riesgos, pues somos quienes llevamos adelante la estrategia de salud.

“Si la familia no toma acciones al respecto, nos toca a nosotros ir más allá, acudir a las organizaciones de masas para que nos ayuden y apoyen.

“Granma es una de las provincias del país que aporta más fallecidos por accidentes y aquí también ocurren más de estos eventos en lactantes y en niños de edad prescolar, escolar y adolescentes.

“En los accidentes del territorio se evidencia falta de prevención”.

La licenciada en Enfermería Yurisén Ricardo, responsable del componente educativo Materno-infantil del Centro de Promoción de Salud coincide plenamente con el doctor Fornaris, y afirma:

“En la labor educativa para prevenir accidentes en cualquier etapa de la vida falla el autocuidado y la autorresponsabilidad, porque la madre, adolescente o no, recibe su preparación en la consulta de puericultura y en el consultorio del médico de la familia.

“Los accidentes en edad escolar acontecen, principalmente, en el verano y tienen que ver con los juegos en las aceras o las calles, áreas que no están destinadas para ello. También las etapas de empinar papalotes en las azoteas, en años anteriores ha traído accidentes mortales”.

Aunque nada justifica acostar al bebé en la cama con los adultos, influye la inestabilidad con las ventas de cunas y colchones, pues no todas las familias tienen los recursos necesarios para comprarlos a precios elevados. Algunas madres entrevistadas refirieron que no lograron adquirirlos antes del parto.

APS

Muchos de los siniestros son evitables, y en ello es esencial la labor de prevención en la Atención Primaria de Salud (APS), que debe iniciarse desde la consulta de puericultura a la embarazada a las 28 semanas, en la cual se le explica la técnica adecuada de la lactancia materna y la exclusividad de esta en los primeros meses de vida, que el bebé debe dormir bocarriba,  sin teto ni ningún objeto en la cuna, y la técnica correcta para extraer los gases.

Al médico le corresponde visitar las casas, ver las condiciones, observar si hay riesgos, acciones que deben trabajarse con la intencionalidad demandada, al igual que las labores de promoción de salud.

La doctora Yusleidis Rosabal Martínez, del consultorio 20, del policlínico Jimmy Hirzel, de Bayamo, concede gran importancia a esa consulta de puericultura prenatal, pues prepara para los cuidados del futuro bebé, y enfatiza en aspectos que de descuidarse pueden provocar accidentes, como dormir con este en la cama.

“Actualmente -dice- en el territorio se adoptaron estrategias de medidas emergentes del Pami y los lactantes menores de tres meses se visitan diariamente en el hogar por el médico de familia y la enfermera. Tengo seis menores de un año en mi área.

“Aquí no ha habido accidentes, pero no estamos exentos de que ocurran, por eso nuestra principal acción es la prevención mediante la charla”.

Por su parte, la licenciada en Enfermería Marbelis Rodríguez Rosales, enfermera del consultorio 21, del propio policlínico enfatiza:

“Nosotros, desde el comienzo del embarazo, les hablamos a las futuras mamás de las medidas para prevenir los riesgos de lesiones no intencionales. Actualmente tenemos en el área cinco madres con menores de un año. Visitamos el hogar, chequeamos las posibles vulnerabilidades, porque nos corresponde tener una buena comunicación con los moradores en las casas.

“Trabajamos bastante con el club de madres embarazadas, pero todo lo que se hace, a veces, no es suficiente para evitar un accidente, siempre podemos hacer más”.

EPÍLOGO

El sensible aspecto amerita toda nuestra atención y cuidado. Hagamos cuanto sea posible por preservar la vida y el bienestar de los menores.

La prevención de accidentes es deber, tanto de la persona como de la familia y de la comunidad. Promover salud es contribuir a la felicidad de los hogares y, por ende, de la sociedad.

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  1. Mi nombre es Adriana Sanchez licenciada en enfermeria y trabajo en el policlinico tipo 3;considero que todo cuidado con los menores es poco teniendo en cuenta que como trabajadores de la salud nos corresponde velar de la mejor forma posible por el bienestar de las nuevas generaciones que de cierta forma constituyen nuestra familia.Agradezco a la Revolución la posibilidad de hacerme parte de este ejército de batas blancas y espero que con esfuerzo cada día disminuyan los accidentes en el hogar.