Acercamiento a las principales preocupaciones sobre las interrupciones en el suministro eléctrico

A nadie escapa que estos cortes en el suministro eléctrico lo entorpecen casi todo, y generan molestias, en una época del año en que el calor se hace literalmente insoportable
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Por Granma | 4 septiembre, 2021 |
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Los cortes en el suministro eléctrico en las últimas semanas han sido motivo de lógica inquietud entre la población cubana.

Como se ha explicado reiteradamente, estas interrupciones en el servicio obedecen al déficit de generación que presenta el Sistema Eléctrico Nacional, el cual reporta averías de manera frecuente en varias centrales termoeléctricas.
Esta compleja situación energética, muy crítica en el horario pico, obliga al diseño de apagones que se realizan en cada territorio de acuerdo con lo planificado.
Estos cortes en el suministro eléctrico lo entorpecen casi todo, y generan molestias, en una época del año en que el calor se hace, literalmente, insoportable.
Atendiendo a esta realidad y a su impacto en la sociedad, la Unión Nacional Eléctrica (UNE) ofreció argumentos con el ánimo de aportar más elementos sobre el problema.
–¿Cuáles son las causas de las averías que están ocurriendo?
–Primero, es útil explicar que el 40,6 % de la potencia de generación nuestra se produce con centrales termoeléctricas, el 21,7 % con motores a fuel oil, el 21,9 % con motores a diésel, casi el 8 % con el gas acompañante de la producción de petróleo, el 5 % con fuentes renovables de energía (agua, sol y viento) y cerca del 3 % restante en las unidades flotantes enclavadas en el Mariel.
El sostenimiento del sistema eléctrico es costoso. La mayoría de los insumos empleados son importados.
Las averías tienen varias causas, y la de mayor peso es el hecho de que nuestro parque de generación base está envejecido. En total existen ocho centrales termoeléctricas, con 19 bloques en explotación, más uno nuevo que se debe incorporar en los próximos días. Excepto los dos bloques de Felton, todos los demás tienen más de 30 años de explotación y siete de ellos tienen más de 40 años.
Otra razón es la imposibilidad de ejecutar los mantenimientos planificados. En la actualidad, 16 de las 19 unidades trabajan fuera de sus ciclos de mantenimiento capital, algunas de ellas por más de dos ciclos.
La tercera causa está asociada al bloqueo estadounidense, el cual impide que podamos adquirir los recursos materiales necesarios para las reparaciones o tener acceso a líneas de crédito de instituciones financieras internacionales.
Además de eso, está la calidad del combustible. Nuestras termoeléctricas utilizan el crudo nacional, que por sus características químicas obliga a incrementar el régimen de limpieza de las calderas y acorta los plazos para los mantenimientos.
-¿Estos mantenimientos se realizan con la calidad requerida?
–Por las causas explicadas anteriormente, hoy nuestros bloques térmicos presentan una situación de deterioro agravada en el tiempo, y eso hace que pierdan su estabilidad y seguridad, con muchas salidas imprevistas por averías y profundas limitaciones de potencia, de modo que no garantizan tiempos de permanencia en línea ni la potencia disponible necesaria, que permitan planificar y ejecutar los mantenimientos como es debido.
En cambio, la UNE cuenta con personal técnico calificado para la programación, preparación, organización y ejecución de los mantenimientos de sus unidades de generación.
–Si la mayoría de las unidades generadoras son de la época de la antigua Unión Soviética, y está el obstáculo del bloqueo, ¿dónde radican las soluciones?
–La solución está en recuperar las capacidades de generación que hoy no están disponibles, y para ello se requiere, obviamente, de financiamiento. El país hace grandes esfuerzos, y hasta ahora ha priorizado el suministro de combustibles importados para la generación de electricidad, así como el de otros recursos para la generación eléctrica. Algunos de los recursos que requiere el sostenimiento del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) están en el país.
Se ha destinado el financiamiento con el objetivo de adquirir los recursos necesarios para una parte de los motores a fuel oil y a diésel, de la generación distribuida, lo cual permitirá aumentar la potencia de esta generación.
Existe un programa de mantenimiento programado y, en la medida en que se vayan completando los recursos, se comenzará a ejecutar. Continúa, además, la búsqueda de alternativas para el desarrollo de proyectos con las fuentes renovables de energía.
–¿Acaso se planifican mantenimientos aun sin tener los recursos a mano?
–La planificación es inevitable. Lo cierto es que las averías son siempre más caras. En la medida en que las empresas realizan un plan de mantenimiento preventivo, también conocido como mantenimiento industrial, se reducen las averías imprevistas y toda la empresa se ve beneficiada, ya que nos podemos anticipar a los problemas en un porcentaje alto. Es de mucha ganancia una correcta planificación y coordinación para lograr los objetivos previstos.
–¿Hay desvío de recursos, corrupción?
–Dentro de su sistema de trabajo, la Unión Eléctrica dispone de mecanismos de control para la preservación y adecuada utilización de los recursos. Se considera como una falta muy grave la violación de los procedimientos que vulneren el uso adecuado de cualquier activo o recurso del trabajo, de manera que no hay cabida para la impunidad ante la ocurrencia de un hecho de robo, desvío o corrupción administrativa.
Los trabajadores eléctricos se caracterizan, en su gran mayoría, por ser personas humildes, sencillas y laboriosas.
–Hoy se comercializan equipos altos consumidores, ¿soporta el sistema eléctrico esa demanda?
–La capacidad instalada en nuestro sistema eléctrico es superior a la máxima demanda, el problema radica en las limitaciones sostenidas en los bloques de generación térmica y las averías que ocurren, tanto en las termoeléctricas, como en la generación distribuida, por las razones explicadas.
–¿Cómo programan los «apagones» y procuran disminuir sus negativos impactos?
–A partir de la difícil situación que presenta la generación base del Sistema Eléctrico Nacional, se han planificado y organizado las desconexiones del servicio eléctrico en todas las provincias del país, las cuales consisten en distribuir las horas del día en cuatro bloques de circuitos, y organizados por un tiempo de apagón no mayor de cuatro horas cada uno.
En el contexto actual, hay muchos circuitos que no se incluyen en la programación, pues alimentan a centros hospitalarios, policlínicos, centros de aislamiento o vacunatorios, entre otros, que requieren garantía del suministro eléctrico de manera continua.
Debemos mejorar el proceso de reconexión de los circuitos para evitar que la afectación exceda las cuatro horas planificadas, algo que sucede en ocasiones y obliga a aguardar algún tiempo para ir, gradualmente, aumentando la carga reconectada.
La información de los bloques de desconexión del servicio eléctrico se publica diariamente en los perfiles institucionales de cada Empresa Eléctrica en las redes sociales como Twitter y Facebook. Además, se les comunica a los puestos de mando del Gobierno y el Partido, y a los medios de prensa. Adicionalmente, las autoridades locales hasta el nivel de consejo popular, disponen de esa información.
Es necesario precisar que las afectaciones planificadas se producen, exclusivamente, cuando las condiciones del SEN no garantizan su operación estable. Si en el transcurso del día no existen problemas para cubrir la demanda del SEN, no se producen esas afectaciones, aun cuando estén planificadas para un bloque determinado.
–¿Qué sucederá cuando se reanude el turismo y otras actividades estatales por ahora suspendidas?
–Nuestro sistema eléctrico es superior a la máxima demanda, que incluye la de estas instalaciones que hoy están cerradas o con baja utilización debido a la situación de la pandemia por la COVID-19. Con su reapertura, la economía podrá disponer de los recursos financieros que, a su vez, permitirán garantizar la ejecución de los mantenimientos y acciones para recuperar las capacidades de generación.
–¿Cómo valorar el hecho de que los apagones conllevan un mayor trabajo de los equipos de refrigeración para estabilizar la temperatura, generan más gastos de electricidad y aumenta la factura?
–El consumo del servicio eléctrico no puede verse como un sencillo producto que se consume. Cómo influye el apagón en el consumo de las viviendas es algo que debe llevar, de antemano, un estudio responsable y análisis de todas las variantes.
Los equipos de refrigeración son los únicos que pueden recuperar la energía dejada de utilizar por el apagón, el resto de los equipos dejan de consumir. La factura de electricidad, en definitiva, se corresponde con la energía real consumida. En el tiempo de apagón el consumo es nulo y cuando se restablece el servicio, solo los equipos de refrigeración requerirán mayor tiempo para restablecer sus parámetros de operación óptimos. (Redacción Nacional)

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