“Afilan” agroindustria azucarera granmense

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Por Luis Morales Blanco | 11 noviembre, 2019 |
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FOTO/ Rafael Martínez Arias

Los agrocañeros de la provincia de Granma tienen ante sí el reto de ponerse las pilas para  culminar su reajustado plan de siembra, y sobre todo entregar la caña con la calidad que requieren sus bolsillos y las fábricas de azúcar.

Esas acciones deberán materializarse a despecho de inconstancias climáticas,  con el aprovechamiento  de los recursos locales  y el consiguiente  ahorro de portadores energéticos.

En la parte industrial, los  directivos  del ramo    imprimen una cada vez más necesaria  motivación a obreros, técnicos y personal de apoyo, algunos como los industriales del ingenio  Enidio Díaz,  ya  se sienten en zafra,  allí   pruebas y ejercicios no cesan.

En general, aún faltan ciertos recursos que exigirán nuevos esfuerzos y estudios, pero lo primordial por parte de los directivos de la Empresa  Azucarera es   seguirles el rastro,   guapearlos hasta donde sea.

El reto es grande, mejor aún, gigantesco,  los agroindustriales de Campechuela  planean comenzar operaciones el venidero 18 de ese mes,  lo cual  les exigirá un esfuerzo extra, pero dos centrales más de los cuatro que molerán en la provincia iniciarán operaciones  en el penúltimo mes del año, un caso insólito en la venidera campaña.

Para entonces  se implementará un nuevo sistema de pago para los cosecheros en dependencia de la  calidad de la gramínea,  sustentada   en la utilización de sondas “muestreadoras”, para determinar la calidad de la caña individualmente por  productor  y eso les  permitirá una ganancia monetaria en dependencia de la calidad de la materia prima,  o todo lo contrario: eso puede llevar la economía  individual o colectiva al piso, no hay otra alternativa sino entregar caña “de la buena”.

Igualmente,  la “bienhechora” calidad  de la gramínea  redundaría  en la elevación del  rendimiento industrial con mayores beneficios  para los trabajadores fabriles, pero si la materia prima  viene mala, los centrales se dañan y eso es todo lo contrario de lo que necesita la economía granmense y del país.

Por tanto ese abrazo conjunto de surco y maquinaria agrícola y fabril tiene que ser “sincero” cariñoso para que el resultado sea el mejor.

 

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