Aguilera: paradigma de una ética virtuosa

Share Button
Por Redacción La Demajagua | 17 octubre, 2021 |
0
FOTO/Luis Carlos Palacios Leyva

El panel Francisco Vicente Aguilera, paradigma de una ética virtuosa, dio inicio al programa científico del evento Crisol de la Nacionalidad Cubana que auspicia la Casa de la Nacionalidad Cubana en su vigésimo novena edición como parte de la Fiesta de la Cubanía.

El panel tiene como contexto el Bicentenario del natalicio de Francisco Vicente Aguilera, patricio bayamés al que se dedica el festejo de esta XXVII Edición de la Fiesta de la Cubanía.

Los panelistas y másteres en Ciencias Damiana Pérez Figueredo, Idelmis Mary Aguilera y Ludín Fonseca García, y Carlos Rodríguez Lora como moderador, pusieron en contexto los primeros años y la formación revolucionaria de Aguilera, el desarrollo de su personalidad y su incidencia en el acontecer bayamés, sí como sus años tormentosos en el exilio y sus últimos días de vida y entrega en aras de lograr la unión en aquellos años de la década del 70 del siglo XIX.

Elementos sustanciales de su pensamiento y acción signaron las intervenciones que revelan a un Aguilera de fuerte convicción patriótica, cuya formación revolucionaria lo catapultó como un hombre de ideas avanzadas para el contexto que le tocó vivir, y lo cual se debe en gran medida a la procedencia de una de las familias más notables del Bayamo de mediados del siglo XIX.

“Títulos militares, civiles, nobiliarios, marcan el linaje de este terrateniente que se convierte en un momento de su vida, en el heredero universal de la familia Aguilera Tamayo”, destaca Damiana Pérez Figueredo.

Los acontecimientos políticos incidieron en su formación junto a las vivencias en los países de Europa. Ya radicado como abogado en Bayamo asume importantes funciones como síndico de los partidos de Jucaibama, Viramas, Cabaniguán, y ejecuta ideas modernizadoras en la ciudad de Bayamo.

“Bayamo tiene el privilegio de ser cuna de muchos de los padres fundadores de la nación cubana, pero dentro de ellos, Francisco Vicente Aguilera juega, para la sociedad bayamesa, un papel principal porque viene siendo de esa oligarquía regional, la figura principal”, destacó Idelmis Mary Aguilera.

Los Aguilera Tamayo son parte de esa élite que se convierten en uno de esos líderes de la lucha insurreccional y además, en benefactores de la ciudad de Bayamo con la ejecución de importantes proyectos de expansión en dicha urbe.

“Aguilera es un hombre que emprende un proceso modernizador en el Valle del Cauto, y que tiene que ver con el papel que juegan las oligarquías regionales en el enriquecimiento de la patria chica.

“Sus más de dos millones de escudos los pone al servicio de carreteras, el dragado del río Cauto y el enriquecimiento espiritual de la región al donar un teatro a la ciudad tras una inversión de 80 mil pesos, también se convierte en copropietario de un periódico”, resalta Mary Aguilera.

Este proceder, parte del convencimiento de que solo obteniéndose la independencia de España se puede garantizar el progreso individual y regional. Son hombres que van a la guerra porque sienten que es necesario dinamizar las estructuras que existen en el territorio y buscar enlaces con ese mercado exportador que van más allá de la ganadería y la esclavitud.

Ludín Fonseca García resaltó los esfuerzos del vicepresidente de la República de Cuba en Armas y Mayor General del Ejército Libertador cubano, quien falleciera en el exilio víctima de un cáncer de garganta  y  viendo frustrados los planes de una expedición para atizar la independencia de Cuba.

“Es de destacar su proyección, comienza a hablar de una Confederación Antillana, esto nos da una idea de hasta dónde pudo madurar el pensamiento de Aguilera durante la migración”, destacó Fonseca García.

Aguilera murió despojado de cargos, sin embargo, su prestigio lo precedió hasta los últimos días. Independientemente de su despojo, fue merecedor de una de las más grandes honras fúnebres que se han hecho a un cubano en el emigración, en los salones del ayuntamiento de Nueva York.

“El  recorrido de sus honras fúnebres fue una romería de devotos, porque el mito de Francisco Vicente Aguilera estaba presente.

“A este hombre tenemos que recordarlo austero, extremadamente humilde y modesto. Ese amor por Cuba fue lo que le legó a todos los cubanos, eso es lo que debemos recordar en este bicentenario de su natalicio”, puntualizó Fonseca García.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *