Al turismo autóctono y eficiente

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Por Sara Sariol Sosa | 25 enero, 2020 |
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El polo turístico de Pilón puede convertirse en el destino de naturaleza más atractivo del país/ FOTO Luis Carlos Palacios Leyva

Granma quiere, en el 2020, asirse un poco más al turismo de naturaleza, esa tendencia canalizada en el mundo por un número creciente de personas, que acuden a destinos distantes de su lugar de origen, impulsados por motivaciones de acercamiento y disfrute de la vida natural y, por interrelación, a la historia y cultural de la localidad que los acoge.

Esa ha sido la pretensión de los últimos años, y que acaso no haya podido conseguirse suficientemente, no solo por nuestra esgrimida falta de prioridad del territorio como destino turístico, sino también porque siguen faltando propuestas que armonicen con ese propósito, y las cuales, como tantas veces hemos dicho, toca desarrollarlas por igual al sector turístico y a los gobiernos municipales.

COMPORTAMIENTOS

El pasado año se atendieron en las instalaciones turísticas granmenses 344 mil 104 turistas días totales, el 93,6 por ciento de los estimados para la etapa.

En el período, crecen los turistas días extranjeros, pues nos visitaron 90 mil 700, solo se quedó por debajo de sus planes el complejo Marea del Portillo – Farallones, ubicado en el municipio de Pilón y, por cierto, nuestro principal polo turístico.

En el caso de los turistas días nacionales, por el contrario, el comportamiento fue negativo, pues la cifra registrada fue de poco más de 253 clientes, siete mil 200 menos que en el 2018.

Tratando de que esos arribos fueran superiores, como objetivamente es posible, el sector aquí intentó una mayor promoción de los atributos territoriales, se introdujo en la comercialización online y otras vías en las que la gestión puede y debe consolidarse.

El ramo impulsó alternativas para elevar el nivel ocupacional con propuestas dirigidas al turismo interno, pero la comercialización pudo ser mayor, e incluso las ofertas más tentadoras, porque en algunas instalaciones el precio para ese segmento era mayor que para los turistas extranjeros.

La historia y la cultura, son patrimonios igual de factibles para sustentar proyectos de desarrollo local/ FOTO Luis Carlos Palacios Leyva

A pesar de que fue un año complejo para el país, y de los frenos arriba mencionados, el sector aquí, como bien señalara en su balance de trabajo, Luis Miguel Díaz Sánchez, viceministro de Turismo, logró crecer en los ingresos generales y en las utilidades.

Sin embargo, encuestas realizadas por las propias instalaciones, evidencian que hay otras irregularidades por resolver, que no son solo el mal estado técnico de los viales, particularmente en el caso del polo de Pilón, sino también el no lograr mayor variedad de alimentos en el buffet, falta de equipamiento para estabilizar el servicio náutico, inestabilidad en la presencia de cervezas, e insuficiente animación, por citar algunas de manera general.

En correspondencia con esos frenos, Díaz Sánchez convocó a incluir, además, entre las prioridades del 2020, la eficiencia, ajustar más los costos, elevar la satisfacción general del destino (que este año solo rondó el 79 por ciento), mejorar la higiene, ir más a la cultura del detalle, comenzar a trabajar desde este inicio de año por recuperar alrededor de 50 habitaciones fuera de orden, hacer permanente la atención al sector estatal, y mejorar la ocupación de los vuelos con una comunicación más constante con los turoperadores, entre otras direcciones.

LA NATURALEZA

El gran desafío del sector en Granma continúa siendo, el consolidar y proyectar su producto de naturaleza, recuperar los circuitos con nuestra historia, cultura y paisajes naturales, y mejorar la eficiencia en la promoción de esos atributos y del destino, por todas las vías posibles, incluido el mayor uso de las redes sociales.

El 2020 tiene que ser un año que marque el despegue definitivo para el sector turístico granmense, generador de ingresos imprescindibles, como lo ha dejado sentado la dirección del país.

Y en ese sentido la principal fortaleza del territorio está en asumir sus potencialidades para fomentar la relación hombre naturaleza mediada por la cultura, lo que implica poseer posturas más activas, impulsar proyectos conservacionistas en determinadas localidades, con beneficios directos e indirectos para su población.

Entiéndase definitivamente el sector como actividad que sustenta la economía, que constituye una efectiva vía para aprovechar los recursos disponibles en cada territorio, con un sugerente futuro, y que conlleva una filosofía nueva con respecto a las construcciones, los servicios y las actividades derivadas de la atención a los turistas.

El turismo de naturaleza que pretendemos consolidar es factible para sustentar proyectos de desarrollo local, por su aceptación entre los excursionistas y la amplitud de su práctica.

Se trata de servirnos, como otros destinos, de la calidez del pueblo, de la rica mezcla que constituye su cultura, de las bondades del clima, de valores naturales e históricos singulares, y buscar medios de amortizar el desarrollo socioeconómico con un manejo adecuado de esos recursos.

 

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