ALBA-TCP: pie en tierra contra monroísmo hegemónico (+fotos)

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Por Prensa Latina (PL) | 22 mayo, 2019 |
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La Habana -La Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) cerró filas aquí, cuando hay una escalada de agresiones contra gobiernos de ese bloque integrador.

 

En la capital cubana sesionó el XVIII Consejo Político del ALBA-TCP, que reunió a cancilleres, ministros y altos representantes de Venezuela, Bolivia, Dominica, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas, San Cristóbal y Nevis, Granada, Surinam, Cuba y El Salvador (país invitado).

La cita contó con la presencia del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, y reafirmó la defensa de la proclama de América Latina como zona de paz, adoptada en La Habana en enero de 2014, durante la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

El cónclave tuvo lugar en momentos en que la República Bolivariana de Venezuela está en el centro del colimador de la administración del presidente estadounidense Donald Trump, quien incluso ha amenazado con una intervención militar en el país sudamericano para derrocar al presidente constitucional, Nicolás Maduro.

Por ello la reunión emitió una declaración de 22 puntos en la que expresó su preocupación por los peligros para la paz en la región y destacó ‘la resistencia del Gobierno y pueblo venezolanos frente a la injerencia externa y las medidas coercitivas unilaterales contra su país.’

Repudiamos la Doctrina Monroe, viejo reflejo de la ambición hegemónica e imperialista de los Estados Unidos sobre las tierras y los pueblos de América, que se resucita hoy y que plantea la amenaza más grave y perentoria para la paz del hemisferio, suscribe la declaración.

El bloque llamó a respaldar la iniciativa del ‘Mecanismo de Montevideo’, integrada por México, Uruguay, Bolivia y CARICOM, que busca preservar en Venezuela la paz basada en los principios de no intervención en los asuntos internos, la igualdad soberana de los Estados y la solución pacífica de controversias.

Tanto el canciller cubano, Bruno Rodríguez, su par venezolano, Jorge Arreaza, como otros participantes, defendieron la observancia de los propósitos y principios de la Carta de la ONU y el Derecho Internacional y la solución pacífica de controversias.

También la prohibición del uso de la fuerza y de la amenaza de su uso, el respeto a la libre determinación, a la soberanía, la integridad territorial, y la no injerencia en los asuntos internos de los Estados.

En el Salón de Protocolo de El Laguito, al oeste de esta capital, donde sesionó el foro, el ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, Diego Pary, condenó los ataques a países progresistas del continente y los intentos por hacerlos desaparecer.

Pary dijo que el multilateralismo y el Derecho Internacional están amenazados en el hemisferio, y subrayó que el bloque integracionista debe defenderlos con el concurso de otros países del planeta.

Refrendó ‘todo el apoyo’ a Venezuela ante lo que calificó de arremetida que incluye los intentos de golpe de estado, el cerco diplomático, económico y financiero y la pretensión de crear carencias y zozobras en la población de la nación sudamericana.

Al respecto afirmó que su Gobierno considera que para solucionar las dificultades internas en Venezuela la única vía es el diálogo. ‘No existe otro camino que ese’, remarcó.

Consideró que el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba es la violación más larga en la historia de la humanidad que además afecta a los pueblos de Latinoamérica y el Caribe.

La declaración insiste en que la aplicación de medidas coercitivas unilaterales, rechazada por numerosas resoluciones de la Asamblea General de Naciones Unidas, es contraria a los propósitos y principios consagrados en la Carta de esa organización y al Derecho Internacional.

Añade que tales acciones vulneran la libertad de comercio y navegación, amenazan la paz y la seguridad internacionales y restringen el disfrute de los derechos humanos de la población de los Estados contra los cuales se aplican.

Rechazamos la reciente decisión del gobierno de los Estados Unidos de activar el Título III de la Ley Helms-Burton, legislación que refuerza el carácter extraterritorial del bloqueo contra Cuba y daña las relaciones económicas y comerciales internacionales de Cuba y de la comunidad internacional con Cuba, enfatiza el pronunciamiento adoptado en esta capital.

El cónclave tuvo consenso al rechazar lo que calificó como ‘conducta injerencista del Gobierno de Estados Unidos’, que utiliza una vez más a la Organización de Estados Americanos y a su secretario general (Luis Almagro) en su política intervencionista contra la soberanía, la libre determinación y el orden constitucional en Venezuela, Cuba y Nicaragua.

Respecto a la coyuntura en este país centroamericano el Consejo Político apoyó el proceso de diálogo y negociación del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional en su decisión de continuar defendiendo su soberanía, la paz, los notables avances sociales, económicos, de seguridad y de unidad nacional alcanzados.

La situación y los retos del Caribe insular estuvieron entre las preocupaciones de la reunión. Por ello el rechazo a las medidas adoptadas contra esas naciones al ser consideradas ‘jurisdicciones no cooperativas ‘, que les dificulta el acceso al crédito y a la cooperación internacional.

El reconocimiento al legado de los líderes históricos de las revoluciones en Cuba y Venezuela, Fidel Castro y Hugo Chávez, respectivamente, estuvo presente en la declaración y en diversas intervenciones.

Una de ellas fue la del secretario permanente de Relaciones Exteriores de Antigua y Barbuda, Anthony Liverpool, quien subrayó que ellos fueron inspiradores y promotores de los principios de la integración.

Por ello también el propósito del ALBA-TCP de fortalecer la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) como mecanismo de concertación política regional con respecto a la libre determinación, a la soberanía, la integridad territorial, y la no injerencia en los asuntos internos de los Estados.

En tiempos de agresiones, cercos y amenazas de guerra, el bloque se convierte en paladín de la defensa de la paz y de la proclama al respecto adoptada por la CELAC.

El ALBA-TCP, en su cita en La Habana, puso pie en tierra en defensa de Venezuela, Nicaragua, Cuba, las islas del Caribe y otras causas hoy bajo la visión monroísta de Estados Unidos, que pretende extender su hegemonía sobre todo el hemisferio.

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