Aliannis Ramírez: “La meta era ganar el torneo”

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Por Leonardo Leyva Paneque | 18 agosto, 2018 |
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FOTO Geidis Arias Peña

Aunque se estrenó con derrota ante Puerto Rico, la selección cubana de polo acuático femenino jamás renunció a ganar los Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla 2018.  

“No conocíamos la piscina, además nos expulsaron a tres jugadoras y, aun así, perdimos por un solo gol (12-13)”, refiere la bayamesa Aliannis Ramírez White, una de las cuatro granmenses que integró el conjunto.

A partir de ahí, las polistas encauzaron el rumbo hasta ganar el certamen, para no dejar margen a dudas sobre su crecimiento, a pesar de la notable juventud de sus jugadoras.

Para Ramírez White -como para el resto de sus compañeras- lo más importante era el equipo, más allá de cualquier mérito individual. Por eso, su objetivo nunca fue agenciarse la distinción de líder anotadora, “pero se me dieron varias oportunidades de echar goles y las aproveché”, apunta.

“La meta era ganar el torneo y al final lo conseguimos”, expone la atacadora por el sector izquierdo, cuya principal misión radicaba en repartir balones.

Como sucede con una gran parte de los polistas, Aliannis inició su carrera deportiva en la natación, disciplina que practicó hasta los ocho años, “aunque también estuve en tenis y baloncesto”.

De fortuita cataloga su llegada al polo acuático, “me invitaron a una competencia en Palma Soriano (Santiago de Cuba), me gustó y ahí me quedé”, lo que luego le abrió las puertas a la Eide Pedro Batista Fonseca y con el privilegio de ser declarada atleta de perspectiva inmediata.

Ella ha sido una de las artífices de los más recientes éxitos del polo granmense, incluyendo Juegos escolares y Olimpiadas juveniles, que le permitieron ingresar a la preselección nacional, al concluir el duodécimo grado.

Sin embargo, no olvida la sanción que la separó por siete meses, “pero lo esencial era mantenerme y logré hacer el equipo con mucha entrega y sacrificio”, revela la veinteañera.

Ahora regresan a su mente quienes influyeron en su formación atlética, desde aquellos instantes iniciales en la alberca del Vicente Quesada hasta los que en la actualidad conducen sus pasos.

“Le agradezco a Mariela y a Pompa, mis primeros entrenadores de la base; a Lázaro Mendoza, en la Eide; también a Adonis Casal y a Ramón (un profesor de Santiago de Cuba), sin ellos no hubiera llegado al equipo nacional”.

Varios compromisos asoman en el horizonte de la polista bayamesa para el próximo año, “en febrero iremos al Mundial, allí trataremos de hacerlo lo mejor posible”, destaca.

Asimismo, recuerda la tamaña empresa que asumirán en los Juegos Panamericanos Lima 2019, mientras continúa disfrutando de unas merecidas vacaciones, antes de regresar a La Habana, para reiniciar los entrenamientos.

 

 

 

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