Amor en tiempos del Galaxy

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Por Danelia Acosta Brizuela y Sara Sariol Sosa | 31 julio, 2015 |
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Relaciones de parejasLas relaciones de pareja, acaso son las que en Cuba, han atraído más miradas en los últimos años. Abordadas desde diferentes disciplinas y enfoques que buscan analizar su funcionamiento, las variables que afectan su estabilidad y la satisfacción de sus miembros, a estas en particular, y al amor en general, se les atribuye hoy una profunda crisis.

Las polémicas tienen en cuenta las altas tasas de divorcios, las crecientes uniones consensuales, y la influencia de estereotipos que reproduce la sociedad, como diferencias de edad, nivel cultural o económico.

Transitamos de un milenio a otro y como nunca antes, la vida sexual, amorosa, de pareja, emerge cuestionada, corrobra la doctora Lourdes Fernández Rius, de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana.

En su artículo Amor, sexo y el fin del milenio, publicado en la Revista Cubana de Psicología, la especialista argumenta:

“Las últimas décadas han sido escenarios importantes de transformaciones económicas científico-técnicas, culturales, de valores. Todo ello ha impactado la vida amorosa y las relaciones humanas sin que se pueda precisar bien cuál o cuáles caminos seguirán”.

Indagar y encontrar sentidos auténticos en esta dirección, asegura, se inscriben en el esfuerzo de presentar y fomentar la calidad de la propia vida.

HISTORIA DE DOS

Las disquisiciones marcan la existencia, desde los primeros períodos de la humanidad, de relaciones promiscuas, en las cuales hombres y mujeres se unían por razones únicamente naturales, con el fin de compartir y satisfacer deseos sexuales en el marco de una convivencia múltiple. Se entendía tal acto, solo como especie de apareamiento.

La unión actual equidista mucho de aquella y de las dadas en sociedades humanas siguientes, sin embargo, la forma de concebir y aceptar socialmente su estructura, apenas ha sufrido variaciones, con independencia de las parejas homosexuales, que dicho sea de paso, también existieron en todos los tiempos.

Los cambios más bien se asocian a factores sociales como la incorporación de la mujer al trabajo, la revolución sexual y las representaciones sociales en torno al sexo, las relaciones sexuales y el matrimonio.

Cuando ciertos investigadores plantean que la pareja de hoy está en crisis y tiende a desparecer, asumen como peligros no solo la menor realización de matrimonios legales, y el alza de divorcios y uniones consensuales, sino además, la presencia de familias multiparentales (con hijos de matrimonios anteriores) con nuevos códigos y sistemas de relaciones, clásicos conflictos como los celos y la infidelidad, y la mediación de intereses más allá de lo sentimental.

Los jóvenes cargan muchas veces con la mayor responsabilidad de esas nuevas tendencias; pero, ¿que piensan ellos de estos asuntos?

AMOR MODERNO, AMOR DE MERCADO
Una breve indagación entre estudiantes universitarios en la suroriental provincia de Granma, corroboró que también para ellos el amor eterno y el mito de la media naranja cambiaron, y la vida fue asentando una visión más realista de la relación de pareja, entendida hoy como un vínculo por un tiempo indeterminado.
Varios coinciden en atribuirles a las nuevas parejas dos principales tendencias: el desapego a imposiciones y la búsqueda de satisfacción de intereses múltiples.

En opinión de Fernando Echavarría Fajardo, “Algunas cosas se olvidan, como pedir la mano; el matrimonio legal es ya una formalidad, pues estar juntos es suficiente para que dos se demuestren que se quieren.
Para muchos también quedó sentado en el viejo sofá el mito de la virginidad, y aunque sienten la necesidad de una entrega íntima, la prefieren sin ataduras legales, no solo por si no resulta, sino además –apunta Fernando- porque hay primero mayor preocupación por superarse y divertirse.
“Y eso de estar con alguien por interés siempre existió, años antes se casaban entre familias por puro convenio económico; ahora se ve más porque se han dejado a un lado las formalidades.
“Hay quienes están con extranjeros o personas mayores que tienen dinero, por tal de avanzar en la vida, pero en ocasiones la relación es verdadera y no se entiende, porque la unión se ha estigmatizado”, agregó.
Para Marisela Rojas Mustelier, todo depende de la educación familiar y la influencia del medio social.

“Si me formaron de una manera más conservadora-reflexiona-, prima el amor, la empatía, el respeto. Por el contrario, lo importante es lo económico, lo que el otro pueda ofrecer”.
No es necesario un papel, considera Verónica Hernández Urgellés.”Es lindo casarse, pero eso es a gusto de cada cual, hay gente que sueña con una boda bella, con velo, y a otros les basta con estar con la persona que los quiera y los satisfaga emocional,  y por qué no materialmente.

“Los tabúes quedan atrás y los padres, aceptan que la pareja de su hijo o hija viva en su casa, un estilo de vida que adopta la juventud por lo que reflejan los medios, novelas, series, películas, y diversos programas que imponen nuevos y ajenos patrones culturales”, resumió.

SER O NO SER

La doctora granmense en Ciencias Sociales, Diurkis Madrigal León, reconoce la nueva concepción de hacer familia entre los jóvenes de esta manera: “Lo que debía pasar por etapas de noviazgo, matrimonio y concepción, a veces empieza por la concepción y termina en una unión legal con los hijos ya grandes.

“Las leyes actuales favorecen los cambios; por ejemplo,  amparan a los hijos fuera del matrimonio; pero la consensualidad o libertad trae consigo el establecimiento de parejas múltiples y simultáneas, y conduce a varios caminos negativos como la paternidad irresponsable y madres que relegan su responsabilidad a las abuelas”, reflexiona.

Para Madrigal León, en definitiva, la contextualización decide que es lo bueno, lo malo, lo importante, lo significativo.

En coincidencia, el sociólogo y profesor de la Facultad de Filosofía e Historia de la U H, Yuver Díaz, entiende:
“El estereotipo lo dicta el nivel cultural y la apertura poseída. En Cuba se tiende a estereotipar, y si alguien se casa con un extranjero es porque busca salir del país o se prostituye. Esas parejas no se ven igual en Ciudad de La Habana que en el interior del país, y obedece al aparato conceptual de cada quien, a la percepción de los grupos sociales y a la falta de cotidianeidad e interacción con esas personas”.
La anterior opinión armoniza con estudios que prueban que la internacionalización de la economía y de la sociedad global, han provocado que los encuentros entre personas de diferentes orígenes sean cada vez más frecuentes.
La doctora cubana Beatriz Torres, en su libro Hablemos de sexualidad, afirma que las parejas modernas pueden vivenciar mayor satisfacción cuando poseen un proyecto en común, sin embargo, el desarrollo personal es hoy un objetivo perseguido aun a costa de rupturas, traslados y adquisición de nuevas aptitudes.

Muchos teóricos ponen su mirada en cómo influye el funcionamiento de grupo, en el cual se reproducen parámetros como el nivel adquisitivo, gustos, y preferencias.

Determinados jóvenes eligen su pareja por las similitudes en el vestir, no pocos tienen en cuenta a quien pueda proporcionarles formas de diversión, como ir a discotecas, mientras para otros son importantes hasta objetos de moda, tal es el caso de los celulares, mejor los de turno como el samsum Galaxy. ¿Es eso amor?

El Centro de Antropología de Cuba es radical: “el amor es una especie de mercado, en el cual se intercambian estatus sociales, belleza, posicionamiento y valores tanto materiales como espirituales!”.
Asumiéndolo así, ¿tenemos que entender que el amor y la relación de pareja sí están realmente en crisis?
La MSc. Yamirka Robert-Brady, de la  Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Oriente, en su artículo Una aproximación a la historia de la pareja humana, aclara.
“La pareja es importante para el ser humano, en el sentido en que las personas siguen acudiendo a ella como opción de vida para construir una familia, lo que sigue siendo un valor importante, al menos en la sociedad cubana actual.

“Sin dudas la pareja debe seguir perfeccionándose, como todas las estructuras sociales. El futuro es incierto. Debería apuntar a una redefinición de la pareja socialmente aprobada en sus dos estructuras (homo y heterosexual), a una estabilidad de la misma, ante lo cual los conceptos amor, negociación, conveniencia, deben jugar un rol fundamental.”

La doctora Torres ofrece una opinión más esperanzadora: “… la mayoría de las personas continuamos viviendo con intensidad la necesidad del otro, de vivir en pareja; es un proyecto en cambio, que impone nuevos códigos y valores, pero no va a desaparecer”.

Aún así la realidad preocupa, pero por suerte los jóvenes entrevistados, de una forma u otra, siguen apostando al amor, conscientes de que como dijo Martí, es la única capacidad que hace al hombre grande y feliz.

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