Anécdotas entre balas

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Por Osviel Castro Medel | 13 mayo, 2017 |
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De izquierda a derecha, Rubén La O, Alcibiades Medina, Eugenio Medina y Alcides La O, cuatro de los integrantes del legendario Quinteto/ FOTO Osviel Castro Medel

No contaron todo, pero todo lo que dijeron provocó oleajes en el alma de los jóvenes. Hablaron de los inicios entre balas; de la música convertida en trueno; de estos 59 años en los que ha habido alegrías, silencios involuntarios y hasta olvidos.

Se refirieron, por supuesto, a Fidel, quien tuvo la idea de juntarlos para que ellos “aterraran” al enemigo en plena Sierra Maestra, en tiempos de pelea encarnizada.

Con el verbo campesino de siempre, cuatro de los integrantes del legendario Quinteto Rebelde (Rubén La O, Alcibiades Medina, Eugenio Medina y Alcides La O) dialogaron con jóvenes bayameses, quienes se sorprendieron al conocer que estos músicos empíricos tenían una edad primaveral cuando fueron al frente de batalla, a cantar contra el ejército del dictador Fulgencio Batista.

Eugenio Medina Muñoz, devenido historiador del grupo, narró cómo aquel 14 de mayo de 1958, él apenas sumaba 16 años, se estrenaron de verde olivo. Lo hicieron medio asustados, cuando saltaron a los micrófonos de Radio Rebelde y su padre, Osvaldo Medina, ya desaparecido, fungía como líder.

Semianalfabetos  al fin, en aquella época de ignorancias, “estábamos ansiosos por entrar en la pelea y como Fidel nos había dicho que íbamos a emplear el arma ideológica empezamos a imaginarnos una ametralladora potente, con un peine grande. Nunca usamos ni un revólver. Solo al paso de los años, cuando pudimos estudiar algo, nos dimos cuenta del arma de la que nos hablaba el Comandante”, expresó Eugenio para provocar la risa en el joven auditorio.

Él también confirmó, sinceramente, cuántos miedos se sienten en medio de un combate. “Se nos erizaban los pelos de la cabeza al escuchar los tiros”, expuso en alusión a los enfrentamientos en que participaron directamente: Las Mercedes y El Jigüe.

Los cuatro enseñaron la aflicción cuando repasaron los años de la disgregación  (1959-1981), pero volvieron a encender las miradas al describir el reencuentro con sabor a gloria, gracias a la idea de Roberto Damián Alfonso, a la sazón primer secretario del Partido en Granma.

“El Jefe venía a inaugurar el Campamento de pioneros exploradores de Santo Domingo (julio de 1981) y Damián nos convenció para que le cantáramos juntos. Cuando nos vio la alegría fue inmensa y nos dijo que no volviéramos a separarnos”, reseñó el historiador del Quinteto.

Y en efecto, anduvieron juntos hasta hoy, aunque observaron cómo otras agrupaciones, sin historia ni memoria, se adueñaban de los espacios que ellos suponían suyos en las montañas. “Pero aquí estamos, dispuestos a ayudar donde sea, felices de haber conocido al más grande”, comentaron sin esconder la emoción al cabo de casi 60 años del primer día, ese que entraron para siempre en la historia.

Quinteto Rebelde durante una presentación en Altos de Mompié, Bartolomé Masó/ FOTO Armando Contreras

 

 

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