Anteproyecto de Código de las familias, esencia cotidiana

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Por María Valerino San Pedro | 24 septiembre, 2021 |
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Foto/Centro médico del Caribe

Por estos días ha devenido esencia cotidiana la versión 22 del anteproyecto del Código de las familias, por haberse presentado a la máxima dirección del país, y porque será parte, muy pronto, de un proceso de juntas especializadas, para luego mostrarse a la Asamblea Nacional, y por mandato de esta, después llevarse a consulta popular.

Todo lo expuesto puede parecer enrevesado para algunos, pero es una muestra fehaciente de cuánto se tiene en cuenta en Cuba el parecer de especialistas y de pueblo en general, pues de tal proceso se derivará una nueva aprobación por la Asamblea Nacional y la definición del momento del referendo para la anuencia por parte de los cubanos.

Los nuevos cambios que se avecinan, de ser aprobados, traen a mi mente aquella mujer residente en el reparto Jesús Menéndez, de Bayamo, no tan longeva de edad, pero sí de físico, a quien le decían Cachita, y que fue maltratada y abandonada por su único hijo y vivió prácticamente a merced de la solidaridad de vecinos y conocidos, porque el descendiente solo apareció al fallecimiento de ella en busca de los bienes a heredar, muy pocos, por cierto.

Ese es precisamente uno de los cambios planteados en la moderna disposición normativa especial con rango de Ley, “la familia tiene responsabilidades en cuidar al adulto mayor u otra persona vulnerable, y esto debe dejar de ser una obligación del Gobierno”.

Aspectos como ese y muchos otros, si dudas, deberán variar en este país a partir del momento en que el nuevo Código de las familias entre en vigor, porque el texto, aún en perfeccionamiento, se aviene a la realidad familiar nuestra de estos tiempos y a los modelos de igualdad, no discriminación, diversidad y justicia del proyecto social de la Revolución, además, tiene carácter educativo y pedagógico.

Aunque considero no deben ser mayoría, para las mujeres maltratadas también cambiarán los acontecimientos, al incluir la normativa mecanismos de actuación frente a hechos de violencia al interior de la familia, desde los malos tratos sicológicos, físicos, sexuales, patrimoniales hasta los económicos.

Se trata de un contenido que reconoce todas las versiones de la familia, y con la publicación en días recientes de su versión número 22 se pone a disposición de la población, con transparencia, una normativa encargada de regular las relaciones jurídico familiares que reflejan las relaciones personales, sociales y económicas que se crean entre los miembros de las familias.

Tenemos ahora la posibilidad y el deber de estudiar profundamente este proyecto para comprender su alcance y beneficio, pues se trata de un Código de la diversidad familiar propio de nuestra sociedad prural, moderno y a tono con el contexto socio-familiar.

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