Antonio Guiteras y Carlos Aponte: fuente constante de inspiración para los cubanos

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Por Gislania Tamayo Cedeño | 6 mayo, 2016 |
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La muerte de los revolucionarios Antonio Guiteras y el coronel venezolano Carlos Aponte, en el Morrillo, en Matanzas, víctimas de una delación ocurrió hace 81 años.

Allí se encontraban Guiteras y Aponte el 8 de mayo de 1935 en espera de que los recogiera el yate Amalia para salir rumbo a México, donde organizarían una expedición de revolucionarios que vendría a Cuba a luchar contra el régimen pro imperialista de Carlos Mendieta impuesto a los cubanos.

El enemigo los acecha. Una infame denuncia le echó por tierra sus propósitos. En esta ocasión Guiteras manifiesta…”yo no me dejo coger vivo. Los que quieran pelear que me sigan. A lo que su compañero de lucha Carlos Aponte le responde…”Compay, antes de rendirnos nos moriremos.

Avanzaron haciéndole frente al enemigo, tratando de encontrar una salida, sin embargo fueron asesinados.

Guiteras, nace en los Estados Unidos, el 22 de noviembre de 1906; desde pequeño aprendió los idiomas francés, inglés, italiano y español, y viene a vivir con su familia a Cuba en 1913. Se radican en Matanzas y más tarde se trasladan para Pinar del Río, donde se gradúa de bachiller y comienzan sus preocupaciones por la situación política que presenta el país.

En aquellos momentos el país atravesaba momentos difíciles; los patronos despedían a los trabajadores sin motivo alguno dejándolos sin empleo; los latifundistas arrojaban de sus tierras a los campesinos. El descontento crecía y Cuba estaba decidida a acabar con el régimen de oprobio de aquella nefasta tiranía.

Como verdadero representante del pueblo implantó la jornada laboral de ocho horas, las rebajas de la electricidad y el gas (servicios controlados por compañas yanquis), el sistema de seguros y retiros para los obreros, el salario mínimo, la libre contratación de los trabajadores, suspendió los desahucios y le concedió el voto a la mujer.

Al agudizarse el conflicto de los trabajadores con los dueños de la Compañía Cubana de Electricidad, nacionalizó el intocable “pulpo eléctrico “, hecho que enfureció aún mas a Washington.
En aquella ocasión manifestó: ” Sigan ustedes discutiendo, que yo voy dar agua y luz al pueblo.”

Participa en manifestaciones a favor de la Reforma Universitaria, organizadas por Julio Antonio Mella desde La Habana, y más tarde ingresa en la Universidad en la capital del país, donde se gradúa en 1927 de doctor en Farmacia. Se incorpora a la lucha contra el dictador Gerardo Machado. En 1931, cerca de Santiago de Cuba. Se alza en armas contra la tiranía y es apresado y encarcelado.

Su pensamiento nacional, liberador y antiimperialista se encuentra bien expuesto en los documentos que escribió, y quedó evidenciado en su corta pero intensa vida de joven revolucionario. Porque Guiteras representaba la esperanza de un futuro mejor.

La intransigencia revolucionaria de Guiteras lo convierte en el enemigo principal del imperialismo; y el día 6 de mayo insistía en que no habría ningún acuerdo con el régimen cuyo nacimiento y sostén se le debe al imperialismo.

Crea la Unión Revolucionaria, y desde allí proclama su “Manifiesto al pueblo de Cuba”,  en el cual señala: “Solo la fuerza incontrastable, producto de la unión de los hombres honrados (…) puede lograr que este movimiento sea una verdadera revolución”.

Primeramente los cadáveres de ambos revolucionarios fueron sepultados el mismo día de su asesinato en el cementerio de San Carlos y San Severino, en la ciudad de Matanzas, durante dos años, hasta que fueron sustraídos por un admirador de Guiteras nombrado José María García.

Raúl Roa ante la pérdida irreparable del joven Guiteras expreso (…) así se perdió la figura más empinada, el ánimo mejor templado, la voluntad más indomeñable, el brazo más enérgico y el espíritu más puro del movimiento nacional revolucionario.

Los restos de ambos revolucionarios estuvieron depositados en el Palacio de la Revolución en La Habana desde 1970 hasta 1975, en que fueron trasladados hasta el Museo Memorial El Morrillo, Monumento Nacional. Allí descansan sus restos y cientos de personas día tras día visitan el sitio en recordación a quienes demostraron con su actitud y constancia que Cuba debía ser libre e independiente.

 

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