Antonio Maceo y Grajales, hombre de probada intransigencia revolucionaria

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Por Gislania Tamayo Cedeño | 14 junio, 2016 |
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Antonio-MaceoHoy se cumplen ciento setenta y un años del natalicio de Antonio Maceo y Grajales a quienes todos conocemos como El Titán de Bronce, apelativo que se ganó por su arrojo y destreza en el combate

Todos los años, en una fecha tan significativa y memorable como esta el pueblo de Cuba acude a rendirle homenaje a quien fuera uno de los hombres más corajudos de la contienda libertadora de Cuba por desposarse del yugo colonial español.

Su amor a una Patria libre e independiente lo llevó a incorporarse a la Guerra de los Diez Años junto a su padre y a sus doce hermanos.

Por su meritoria labor en los combates en que participó, le valió para el otorgamiento del grado de Mayor General a las órdenes de Máximo Gómez.

Al terminar la Guerra de los Diez Años su hoja de servicios recogía 800 acciones de guerra y tenía veintisiete cicatrices en su cuerpo.

Poseía una gran personalidad y una capacidad política, que lo llevó siempre a actuar en servicio de la revolución y de la Patria que tanto amaba.

De él dijo nuestro Héroe Nacional José Martí: “Y hay que poner asunto a lo que dice porque Maceo tiene en la mente tanta fuerza como en el brazo”.

Varias son las anécdotas que demuestran con exactitud el odio que albergaba en sus entrañas contra quienes intentaban apoderarse de Cuba.

En los Mangos de Baraguá se enfrenta al general español Arsenio Martínez Campos para manifestarle su inconformidad con la firma del bochornoso Pacto del Zanjón.

Su respuesta enérgica   no se hizo esperar ante tan descabellada idea de deponer las armas.

¡No, no nos entendemos! El 23 se rompe el corojo.

Su intransigencia revolucionaria se basa en que con el Zanjón no se obtiene la libertad total de los esclavos ni la de Cuba.

Su pensamiento a favor de la libertad lo llevo a sentenciar…. “De España jamás esperé nada, siempre nos ha despreciado, y sería indigno que se pensase en otra cosa. La libertad se conquista con el filo del machete, no se pide: mendigar derechos es propio de cobardes incapaces de ejercitarlos. Tampoco espero nada de los americanos, todo debemos fiarlo a nuestros esfuerzos, mejor es subir y caer sin ayuda que contraer deudas de gratitud con un vecino tan poderoso”.

Después de marcharse al extranjero residió en distintos países; organizó con Calixto García, Máximo Gómez y José Martí distintas conspiraciones independentistas y desembarcó en Cuba en 1895.

Dirigió personalmente la Invasión de Oriente a Occidente, junto al Generalísimo Máximo Gómez.

La vida y obra de Antonio Maceo Grajales, constituye un vivo ejemplo de entrega total a la causa de la libertad de Cuba, que solo se vio interrumpida con su caída en combate el siete de diciembre de 1896 en Punta Brava.

Había nacido el 14 de junio de 1845 en Santiago de Cuba, y desde muy joven consagró su vida a luchar por la libertad de su amada patria, a la cual prestó una magnífica hoja de servicios que lo hizo figurar entre los más relevantes próceres de la independencia de Cuba.

Al hablar del Titán de Bronce, calificativo que se ganó por su arrojo en el combate, su valor a toda prueba y la tez mestiza de su piel, siempre se alude a sus méritos de guerra. Pero Maceo fue a la vez hombre de pensamiento y de acción.