Aplausos para quienes traen luz al corazón

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Por María Valerino San Pedro | 13 octubre, 2020 |
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FOTO/Captura de pantalla

Granma, como cualquier otra provincia, tiene fortalezas, y en el sector de la Salud Pública, el servicio de Oftalmología es una de ellas.

No se trata de algo perfecto, pero sí de una especialidad que cuenta con un personal calificado y altamente humano, que cala en la sensibilidad y el corazón de quienes, por azares de la vida, padecemos afecciones visuales.

Bayamo tiene el privilegio de contar, desde 1991 con el Centro provincial de Retinosis Pigmentaria, primero en materializarse después del centro nacional, por existir en Granma un elevado número de pacientes con esta enfermedad, que provoca disminución lenta pero progresiva de la agudeza visual, y en los primeros períodos afecta predominantemente la visión nocturna y el campo periférico, manteniéndose sin embargo la visión central.

FOTO/Luis Carlos Palacios Leyva

Cuando hace algunos meses publiqué en este diario digital una información sobre la institución de salud, señalaba que desde su inauguración, el 2 de noviembre de 1991, por el científico cubano Doctor Orfilio Peláez, más de 47 mil pacientes han recibido atención aquí.

Lo cual me hizo recordar con respeto y admiración a ese eminente científico cubano que tuve el gusto de conocer y con el cual pude intercambiar en más de una ocasión, por suerte, en funciones de trabajo periodístico.

El denominado Padre de la Retinosis Pigmentaria, cuando visitaba la provincia, con esa modestia que lo caracterizaba, solía resaltar la labor del colectivo de nuestro centro, que con solo 12 camas, y personal altamente calificado y especializado en esa afección visual, cumplía y aún lo hace, su misión de la atención médica integral, el diagnóstico y el tratamiento de pacientes portadores de Retinosis pigmentaria y de otras distrofias de la Retina.

Pasados ya casi 29 años, ese colectivo continúa firme en sus propósitos de prestar cada vez mejor servicio y honrar la memoria de Orfilio Peláez, por ello muestra favorables resultados en la labor sindical y emulativa del sector, ha realizado diferentes acciones de salud, a personas procedentes de la región del Cauto, de toda Granma y de otras provincias aledañas, como pesquisaje, promoción, prevención y rehabilitación a pacientes y sus familiares en los niveles de atención primaria y secundaria.

Quizás el hecho de que una colega y amiga, Ángela Valdés, fuera operada y tratada allí, de hecho aún lo es, me acercó bastante a la instalación, que presta servicios, además de los ingresados, a unas 50 personas de manera ambulatoria, incluidos niños.

Entre los logros obtenidos por esa ”familia” de batas blancas sobresale la existencia de pacientes que llevan 30 o 40 años en tratamiento y no han perdido la visión totalmente, en lo cual, influye, unida la profesionalidad, la ozonoterapia, tratamiento alternativo que oxigena la sangre y amplía el campo visual.

Entonces, ellos, los trabajadores del Centro provincial de Retinosis Pigmentaria de Granma merecen los aplausos de pacientes y familiares no solo de Granma, sino de otras provincias cubanas.

 

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