Apuntes sobre actividad sísmica en Cuba

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Por Prensa Latina (PL) | 29 enero, 2020 |
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FOTO/ Autor desconocido

La Habana, – Las continuas réplicas que suceden al sismo de magnitud 7,1 que este martes estremeció al territorio de Cuba mantienen expectante hoy a la población por la posibilidad de ocurrencia de otro evento similar.

Sin embargo, los especialistas aseguran que no es de esperar otro terremoto fuerte en lo inmediato e informan que las réplicas pueden ocurrir hasta dentro de un año.

En declaraciones a Prensa Latina, el doctor en Ciencias Enrique Castellanos, director de Geología del Ministerio de Energía y Minas, se refirió a las condiciones que propician un sismo.

“La mayor cantidad de sismos que ocurren en el planeta tienen lugar en las fallas geológicas que delimitan las placas tectónicas y que pueden ser de diferentes tipos en dependencia del movimiento entre dos de esas placas”, explicó el ingeniero geólogo.

En el caso de la falla de oriente, como se le denomina a la existente al sur de Cuba y que limita con las placas tectónicas Caribe y Norteamericana, es de desplazamiento por el rumbo, lo cual significa que ambos bloques norte y sur se desplazan horizontalmente uno con respecto al otro, expresó.

La placa Caribe se desplaza hacia el este, mientras que la Norteamericana se mueve hacia el oeste con velocidades que oscilan en varios milímetros por año. Estos desplazamientos generan tensiones en las rocas y se acumulan hasta el momento en que ocurre una ruptura y se genera un sismo.

Existen dos parámetros para evaluar un terremoto, apuntó el experto, uno es la magnitud calculada matemáticamente desde el centro del sismo y está relacionada con la cantidad de energía liberada durante la ocurrencia del evento, que es cuantificada mediante la escala de Richter.

El otro factor es la intensidad, el cual depende de varias variables como la magnitud y profundidad del terremoto, la distancia del epicentro, las condiciones geológicas del suelo y el diseño constructivo de la edificación en que se encuentren las personas.

“La intensidad, el efecto que perciben las personas, es usada para referirse al daño causado por el evento y es medida en diferentes escalas pero la utilizada en Cuba es la EMS (Escala Macrosísmica Europea)”, comentó Castellanos.

A la pregunta de qué condiciones propiciarían un tsunami en el área de la falla de oriente, el especialista señaló que los sismos producidos en las fallas de desplazamiento por el rumbo no generan por sí mismos tsunamis.

“Solo el efecto secundario de un derrumbe del talub submarino pudiera cambiar esta aseveración”, afirmó.

Lo más significativo de la historia sísmica cubana

El sismo ocurrido en la tarde de este 28 de enero (7,1 en la escala de Richter) fue el segundo perceptible del 2020. El primero tuvo lugar cuatro días antes de magnitud 4,2 a 37 kilómetros al sureste de la ciudad de Caimanera, en la oriental provincia de Guantánamo.

Considerado el más fuerte registrado desde la fundación del Centro nacional de Investigaciones Sismológicas (Cenais) en 1964, este evento superó en magnitud al sucedido en 1991, de 6,9.

Pero el sismo ocurrido a 125 kilómetros de al suroeste de cabo Cruz es el cuarto de magnitud superior a 7 desde que se reportan datos.

Según una tabla publicada por el Cenais, el primero de ellos ocurrió el 12 de junio de 1766, de magnitud 7,6 y 86 años después (1852), se reportan dos eventos de grandes proporciones con solo tres meses de diferencia: el primero el 20 de agosto y el segundo el 26 de noviembre, de magnitud 7,3 y 7, respectivamente.

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