Asamblea de los humildes, por los humildes y para los humildes

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Por Agencia Cubana de Noticias (ACN) | 18 abril, 2018 |
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La Habana, – En la historia de las naciones hay hechos que marcan a generaciones para toda la vida. Sucesos, vivencias, imágenes que se acumulan en el subconsciente y luego cuando menos se espera afloran ante determinadas circunstancias,  provocan reacciones, actitudes y hasta hacen que el corazón lata con más fuerza, es cuando sabes que todo tu ser está conformado por ellos.   

Tengo una imagen muy clara, casi real, de mi padre vestido de miliciano, con casco de metal verde olivo y una subametralladora checa terciada en el pecho, sudoroso, apurado, y de mi madre alegre y amorosa, pero con la mirada llena de preocupación.

El casco me llegaba a la barbilla y la “pepechá” pesaba una tonelada entre mis manos, nadie me hizo dormir esa madrugada y hasta sentí celos de las caricias y los besos  que se prodigaron en la despedida sin hacer caso de los comentarios picantes de los otros milicianos que atestaban un inmenso camión Kamaz. Ellos eran muy jóvenes y yo muy niño. Esa fue la primera vez que escuché decir: Patria o Muerte.

Mucho tiempo después, cuando pude comprender el verdadero significado de esas palabras, y de muchas otras como Dignidad y Socialismo, encontré otras maneras de entender la esencia de Independencia y de relacionarme con Varela, Céspedes, Agramonte, Maceo, Martí, Mella, Villena, Frank, José Antonio. A Fidel le debo la mayor parte de ello.

También entendí que soy parte de un todo, que muchos compartimos vivencias y convicciones similares que nos definen como cubanos y que aprendimos como pueblo a festejar la victoria en tantas y tantas batallas, a no perder la fe en el futuro, y que andando unidos podremos hacer realidad todos nuestros sueños de justicia social.

Los tiempos son otros y exigen más inteligencia, sacrificio, honestidad, sensatez, sentido común, intransigencia. No tengo derecho al cansancio ni a las vacilaciones y eso exijo de los que me rodean, de los amigos, de los compañeros de trabajo, de los que me representan.

El espíritu de Girón, con el Comandante en Jefe siempre en la primera línea de combate, aún sin estar físicamente, guiará la constitución de la Asamblea Nacional del Poder Popular, cuyos Diputados, cumpliendo el mandato de más de siete millones de cubanos tendrán la responsabilidad de elegir al nuevo Consejo de Estado.

Todos, sin que me quepan dudas, son genuinos representantes de las generaciones de cubanos que poco después de aprender a decir Mamá y Papá, identificábamos y llamábamos por sus nombre a Fidel, Raúl, Camilo y el Che; incluso para muchos la epopeya de Girón, la Crisis de Octubre, la zafra de los Diez Millones y el vuelo al Cosmos de Tamayo son hechos que aprendieron en los libros de historia.

Mis 605 Diputados son de extracción humilde, aunque la mayoría haya alcanzado las más altas cotas en el desarrollo intelectual, político y social.

Mis Diputados no amasan fortunas, ni propiedades, ni son corruptos, ni aceptaron donativos de nadie para hacer campaña;  a todos los distingue la voluntad de servir al pueblo que los eligió y todos tienen el mandato de avanzar por el camino que comenzó en la Demajagua en 1868 y que ahora nos lleva hacia la meta de construir un socialismo próspero y sostenible.

Reflexionando acerca de estos temas leí un artículo de las periodistas norteamericanas Iris Lee y Christina Bellantoni, publicado el 5 de marzo pasado en el sitio digital del diario Los Ángeles Times, en el que se afirma que el estado de California aporta 20 millonarios al Congreso de los EE.UU., y a pesar de ello esa institución gubernamental les pagará anualmente un salario de 174 mil dólares, muy por encima lo que devenga el californiano promedio.

Otro de los que investiga esos temas es David Hawkings, editor principal de la publicación Capitol Hill, quien compiló los datos anuales ofrecidos por The Times, los cuales le permiten afirmar que “el  patrimonio neto acumulado de senadores y miembros de la Cámara aumentó en un quinto del 2016 a la fecha, lo que supera los ingresos típicos de los estadounidenses.

Muy por el contrario mis Diputados reciben el mismo salario de su centro de trabajo y mantienen su vínculo con éste y con sus electores de base, ocupan su cargo voluntariamente y no aspiran a obtener ningún beneficio de ello, salvo el de la satisfacción de servir al pueblo y a la Patria, y por si fuera poco 234 de ellos son obreros, trabajadores por cuenta propia, campesinos y cooperativistas, maestros y trabajadores de la salud pública.

Con la constitución de la nueva Asamblea Nacional del Poder Popular y la elección del Consejo de Estado, su Presidente, el Primer Vicepresidente y los Vicepresidentes, festejaré la victoria de Playa Girón para que mi Revolución, tu Revolución, nuestra Revolución, y por supuesto su Asamblea, continúe siendo de los humildes, por los humildes y para los humildes.

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