Atrapados por el amparo

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Por Andy Zamora Zamora | 12 septiembre, 2017 |
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Un día soleado en Granma convida a una visita entre platanales y caseríos, cercanos al río Cauto, uno de los proclives a inundación por el paso de fenómenos meteorológicos como Irma, luego de  su tránsito por la parte norte de la región oriental del país.

Al transitar un camino reparado recientemente desde la Comunidad cautocristense de La Seis hasta la escuela Antonio Betancourt Flores, a las orillas del afluente en dirección noroeste, resulta perceptible la cordialidad de su gente; mientras a un kilómetro de Sombrero 2, se encuentran protegidas cerca de 400 personas, a partir de la crecida del Salado, un torrente peligroso por la característica de arrastrar muchas aguas de Holguín hasta poblados del Consejo Popular de Tranquera.

En el plantel educacional, (uno de los 28 de la provincia dedicados a ese fin), fueron guarecidos los habitantes de barrios como Las Palmitas, Corralito y Los Conucos.  Cuenta con todas las garantías para la atención a quienes por orientación del Consejo de Defensa Provincial, debieron priorizar sus vidas ante la amenaza de un huracán devastador de categoría 5 con efectos sobre toda la geografía granmense.

“Aquí me siento muy bien acogida, desde que llegamos nos ubicaron en la primera planta  de este edificio de placa, seguro, y en los días de estancia, todo el equipo de trabajo ha laborado para satisfacer nuestras necesidades”, así lo aseguró Martha Hernández Iralda, una mujer de 61 años, quien salió al encuentro del redactor para mostrar sus impresiones.

A su lado varios alojados en este sitio, conversan sobre actividades culturales realizadas, como parte del programa destinado a favorecer la complacencia de quienes pernoctan por estas jornadas.

Deysi Rojas Rodríguez, recostada en uno de los muros del balcón de la instalación, está a la espera de la interrogante: ¿Cómo percibe la organización  del proceso para su estadía en este plantel? “Estoy de maravillas, nos han brindado todo cuanto hemos necesitado, buena alimentación, los doctores están al tanto de cómo está nuestro estado de salud y sobretodo la información nos llega con el Jefe de Sector, quien en ocasiones escucha la radio por teléfono.

Pero Sofía Segura Castro, vecina de Las Palmitas, una dama de unos 45 abriles, está sentada junto a sus colegas: “Vine con mi mamá, mi niña y mi sobrina, aquí hay de todo, una oferta variada para las comidas, con proteína, cereales y vianda, los niños son abastecidos con leche en polvo, no faltan los buenos desayunos, los médicos permanecen todo el día con nosotros  y no tenemos queja de la preocupación de las autoridades del territorio”.

En la escuela permanece un grupo de asistentes para cada área, cocina, limpieza, guardia, entre otros encargados de velar por el funcionamiento de un plantel educacional donde vidas y recursos, constituyen objetivos primordiales de seguridad para el Estado.

“A mí lo único que me preocupaba era el medicamento de mi niña (Benedita Tamayo Suárez) y lo tiene a tiempo, ella está contenta con los muchachos que retozan en el área donde les permiten jugar y está siempre entretenida hasta que nos orienten el retorno a la casa”, comenta Rafaela Suárez Pérez, quien arribó a este centro con su hija portadora de discapacidad múltiple (sordo ceguera y congnitiva).

La doctora Elizabeta Ferrer Ortíz, una de los cinco miembros del colectivo de la salud presentes en esa tarea, destacó la disposición de continuar prestando su servicio hasta tanto los albergados permanezcan en este liceo, donde tratan una gestante con 17 semanas de embarazo, un lactante de dos meses, cinco pacientes asmáticos, igual cifra de hipertensos y una portadora de discapacidad.

Las autoridades locales disponen de transporte para trasladar alguna urgencia, sin embargo Ferrer Ortíz confirmó la estabilidad de quienes son cuidados en su sala.

Todos los ubicados en este colegio mantienen la calma y la alegría, pues entre los hombres más diestros en la preservación de la tranquilidad ciudadana está Ramón Ramos Santoya, capitán del Ministerio del Interior y Jefe de Sector, quien propicia un ambiente saludable entre los camaradas:

“ A pesar de las condiciones climatológicas y lo difícil de permanecer tantos días con bebés, personas muy mayores y discapacitados en este instituto, la fuerza de voluntad, la solidaridad de todos y el compromiso que nos caracteriza, acompaña los resultados y agradecimientos por la faena del día a día. No descansaremos hasta cumplir el llamado de Raúl Castro, Presidente del Consejo de Defensa Nacional a “no dejar a nadie desamparado.” Aseguró el Capitán Ramos.

Al decir de Leonela Pérez Pantoja, Persidenta del Consejo de Defensa Municipal, las circunstancias definen la decisión del resguardo de quienes deberán estar internos hasta la recuperación de los viales, intransitables para su retorno a casa.

Aquí reiniciará el curso lectivo con normalidad, a partir de la habilitación de locales para ese propósito, sin afectar el proceso de esmero para los vecinos de zonas distantes.

La jornada confirma los anteriores mensajes, cuando cada cautocristense en su campo de acción, construye una nueva realidad tras el paso de Irma para hacer el trayecto de regreso, más atractivo.

Continúa la salvaguarda de quienes aún ameritan el amparo.

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