En el autoconsumo puede radicar el secreto

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Por Yelandi Milanés Guardia | 15 junio, 2020 |
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A la izquierda Yusdel González Ramos/FOTO Rafael Martínez Arias

Cuando meses atrás un equipo de periodistas llegamos a la casa del guisero Yusdel González Ramos, mucho nos alegró ver la variedad de animales de cría que tenía en su finca.

Este joven no solo se ha conformado con la crianza de puercos, su principal empeño, sino que ha diversificado su producción con guanajos, gallinas, ovejos, chivos y vacas, aunque en menor cuantía que los cerdos.

En el momento de la visita contaba con 200 puercos, y las crías de dos meses que tenía pesaban entre 40 y 45 kilogramos, muestra de su gran abnegación y resultados en la actividad porcina.

Pero estos óptimos resultados no son fruto del azar, pues para lograrlos González Ramos tuvo que comenzar desde cero y en un sitio sin condiciones. No obstante, su constancia y esfuerzo dieron un viraje positivo a aquel panorama inicial y desolador.

Entre las estrategias que le han dado grandes resultados, está la alimentación proveniente fundamentalmente de las plantaciones cultivadas en 9,66 hectáreas de tierra, donde no solo sale gran parte del sostén de sus animales, sino también un pequeño excedente para venderlo a la población.

Entre los cultivos con que cuenta y que alterna según la etapa del año, están la yuca, el maíz, la caña, el boniato y el fongo, los cuales son procesados para el sostenimiento de sus puercos, fundamentalmente.

Los años de experiencia en esta labor le han enseñado que es mejor tener un autoconsumo, que esperar por la asignación de alimentos por parte del Estado, los cuales en estos tiempos complejos son muy difíciles de obtener.

Quizás ese pensamiento sea una de las causas de que sus animales no carezcan de nutrientes y muestren, en breve tiempo, un peso asombroso.

Desde sus inicios en estas labores en el 2012, su comercialización con la Empresa Porcina de Granma fue creciendo hasta lograr mantener, con una asignación mínima, una entrega anual de 36 toneladas de carne, que en los casos en que han ocurrido ligeras sobreproducciones, también han tenido el mismo destino.

Con estos resultados González Ramos demuestra que el crecimiento, en cualquier esfera de la vida, solo puede resultar del esfuerzo personal y de la aplicación de iniciativas que dependan cada vez menos de la ayuda exterior.

Con lo alcanzado hasta el momento este joven productor se siente muy alegre por obtener grandes beneficios financieros, dedicándose a una actividad que  contribuye al sustento de las mesas familiares.

En estos tiempos de crisis y recrudecimiento del bloqueo económico, ejemplos como el de González Ramos pueden constituir un paradigma para materializar el anhelo de la soberanía alimentaria, y para demostrarles, a algunos escépticos, que es mejor mirar hacia la tierra, que esperar el atraque de los barcos.

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