En Baracoa, días largos y noches cortas

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Por Orlando Fombellida Claro | 12 noviembre, 2016 |
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De izquierda a derecha, Rodolfo García, Wilfredo González, Karel Pedroso, Valentín Fonseca, Adalberto Arias, Juan Rafael Sam y Francisco Villavicencio FOTO/Rafael Martínez Arias
De izquierda a derecha, Rodolfo García, Wilfredo González, Karel Pedroso, Valentín Fonseca, Adalberto Arias, Juan Rafael Sam y Francisco Villavicencio FOTO/Rafael Martínez Arias

El Centro Histórico Urbano de Baracoa está acomodado en una estrecha franja entre el mar y una atalaya de 100 metros de altura, en cuya cima fue construida por los españoles una fortaleza militar, hoy hotel El Castillo, desde el cual se aprecian techos de tejas francesas colapsados durante el paso por la ciudad del huracán Matthew, que la golpeó con saña durante la larga y oscura noche del día 4 de octubre.

“Aquello fue terrible. Nos encontrábamos en un albergue con techo de fibrocemento, el ciclón se lo llevó y el estruendo era aterrador. ‘Fue el diablo. El diablo fue lo que pasó por aquí’, dijo un compañero a sus familiares cuando se pudo comunicar con ellos. Al amanecer y ver los destrozos, la destrucción causada, fue doloroso”, cuenta el joven Karel Pedroso Castañeda.

Pedroso Castañeda es ingeniero en Construcción Civil y labora en la ejecución de una presa para desechos del proceso industrial de la planta de níquel Che Guevara, en Moa, Holguín, por personal de la Empresa Coingex, Constructora de obras de ingeniería número 18, de Granma.

Ingeniero en construcción civil, Karel Pedroso Castañeda FOTO/Rafael Martínez Arias
Ingeniero en Construcción Civil, Karel Pedroso Castañeda FOTO/Rafael Martínez Arias

Él se encontraba de pase, en Bayamo, y el 1 de octubre lo convocaron a interrumpir su descanso y a retornar a Moa, de ahí partió con sus compañeros y equipos de trabajo para Baracoa y llegaron al anochecer del día 3, enfrascándose de inmediato en la extracción de arena de una cantera.

“Desde entonces las tareas que nos han dado las hemos cumplido y seguimos aquí”, manifiesta.

Los “coingeros” granmenses fueron la avanzada del Ministerio de la Construcción, por decisión de la máxima dirección de ese organismo, en acudir a la Ciudad Primada, en previsión de lo que sucedió.

Junto a otras fuerzas, liberaron de grandes cantidades de tierra, rocas y árboles, 30 kilómetros de esa maravilla de la ingeniería cubana que es el viaducto La Farola; también el aeropuerto local y extrajeron 70 mil metros cúbicos de escombros de la urbe.

A su lado estuvieron “compañeros de las brigadas de asfalto, del contingente  Braulio Curuneaux, la Ecoai-4 (Empresa Constructora de Obras de Arquitectura e Industriales) y un grupo de trabajadores de Azcuba, que vinieron con alzadoras y tractores, e hicieron una labor decisivo junto a nosotros”, expresa Rodolfo García Garzón,  director de la brigada Celia Sánchez Manduley, de Coingex.

García Garzón, experimentado constructor de viales, represas y canales, se encuentra ahora al frente de 60 hombres que construyen un vial por la denominada Vía Mulata, de varios kilómetros de longitud, para unir a Baracoa con Moa, y de ahí al resto del país.

Rodolfo García Garzón, un apagafuegos de la construcción en la provincia de Granma FOTO/ Rafael Martínez Arias
Rodolfo García Garzón, un apagafuegos de la construcción en la provincia de Granma FOTO/ Rafael Martínez Arias

“Es el trabajo más complejo de todos los que nos han dado, porque es atravesar  una cordillera, pero aquí estamos para cumplir las tareas por complejas que parezcan, y poner en alto el nombre de los constructores de nuestra provincia”, asegura García Garzón.

Liana Sosa Hernández, directora técnica del Grupo Empresarial de la Construcción en Granma (Gremco), considera a García Garzón un apagafuegos, por cuanto lo mandan a zonas calientes -no la de Sonando en Cuba- sino en cuanto a construcción, por su experiencia, conocimientos y capacidad de dirección.

En El Naranjal es constante el ir y venir de camiones cargados de arena natural para relleno de la nueva carretera, motos niveladoras y máquinas compactadoras.

Los autores de este reportaje coincidieron en ese lugar con Denny Legrá Azahares, primer secretario del Partido en Guantánamo, a quien durante una parada momentánea del vehículo en el que recorría lugares de Baracoa afectados por Matthew, le preguntaron su opinión sobre el desempeño allá de los constructores granmenses.

“Muy buena.Están combatiendo junto con nosotros”, respondió.

“Aquí estaremos el tiempo que sea necesario”, “cuando el Denny pasó por Granma (2005) de todo el país nos ayudaron, ahora nos toca a nosotros auxiliar a Baracoa”, “o a Imías, San Antonio del Sur, donde haga falta”, dicen sin bajarse de sus equipos Wilfredo González, chofer, Valentín Fonseca y Juan Rafael Sam, operadores de compactadoras;  Adalberto Arias, Motero, y  Francisco Villavicencio, especialista en movimiento de tierra.

El techo de tejas francesas -en primer plano- desplomado, es una huella del paso del huracán Matthew por Baracoa FOTO/ Rafael Martínez Arias

Los fuertes vientos de Matthew dejaron desprotegidas del sol y la lluvia a muchas viviendas e instalaciones estatales. En reponerles sus cubiertas labora personal de la  Ecoai-4 especializado en esa faena.

Muestra de su quehacer de altura, lo comprobamos en los almacenes  que acondicionaban trabajadores de la Empresa Universal de Granma, tras colocarle dicha fuerza dos mil metros cuadrados de tejas de cinc.

También en una planta de elementos prefabricados, donde lo hacían “a todo ritmo, con el fin de contribuir  a que esté lista cuanto antes y produzca elementos de pared, de pisos, para las viviendas de la población”, expone Jorge López.

Arnaldo López, Yudisnel Jiménez, Alfonso Aguilera, Vladimir Ferrer, Leonardo García, Yixan Quesada, Luis Miguel Arévalo, Manuel Paneque y Omar Vázquez,  dan sus nombres desde la nave en la que trabajan.

Techadores granmenses en Baracoa FOTO/Rafael Martínez Arias
Techadores granmenses en Baracoa FOTO/Rafael Martínez Arias

“Estamos avanzando. Empezamos a las 6:00 a.m.  y trabajamos hasta el oscurecer, en el tiempo que la lluvia lo permite, porque aquí está lloviendo todos los días”, refiere Alfonso Aguilera.

Solo 20 años  de edad tiene Leonardo García, y 10 meses de experiencia en colocar cubiertas de tejas, “un quehacer con sus riesgos -considera-, pero si cumplimos las medidas de seguridad no hay problemas”.

La disposición de la veintena de “ponetechos” granmenses es mantenerse en su actual escenario mientras hagan falta.

“Nuestra misión es trabajar en Baracoa todo el tiempo que sea necesario”, declaró Ramón Hernández Ávalo,  director del Gremco,  el 7 de octubre en la Plaza de la Patria, en Bayamo.

Ese compromiso lo hizo tras recibir de manos de Federico Hernández Hernández, primer secretario del Partido en Granma, el estandarte del destacamento de constructores granmenses que salió ese día  para Guantánamo.

Y desde entonces está Hernández Ávalo en la Ciudad Primada, con 160 constructores. Al atardecer del sábado anterior, 5 de noviembre, frente al edificio cuyos balcones Matthew arrancó de cuajo, reitera: “la misión que ahora tenemos es recuperar a Baracoa y lo hacemos con gusto y con agrado, como los guantanameros en Granma cuando nos hizo falta tras el paso del Dennis en 2005.

“Los constructores, como los eléctricos y los trabajadores de las comunicaciones, somos una gran familia y nos unimos para salvar lo que haya que salvar”.

Ramón Hernández Ávalo, a la izquierda, acompaña al ministro de la construcción, René Mesa Villafaña, en un recorrido por una planta productora de elementos prefabricados, en Baracoa FOTO/Rafael Martínez Arias
Ramón Hernández Ávalo, a la izquierda, acompaña al ministro de la construcción, René Mesa Villafaña, en un recorrido por una planta productora de elementos prefabricados, en Baracoa FOTO/Rafael Martínez Arias

Al esfuerzo de los hospitalarios, cultos y educados pobladores de Baracoa para su urbe, se suman cientos de personas de todo el país, incluidos constructores granmenses, quienes,  al decir de uno de ellos, “se levantan bien temprano y se acuestan muy tarde”.

La vida retorna a la normalidad en la Ciudad Primada FOTO/ Rafael Martínez Arias
La vida retorna a la normalidad en la Ciudad Primada FOTO/ Rafael Martínez Arias

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