Batalla del Jigüe: paso definitivo al triunfo

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Por Gislania Tamayo Cedeño | 11 julio, 2021 |
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Las armas y el parque obtenido por el Ejército Rebelde desde su llegada a la Sierra Maestra hacen que las tropas de Fidel Castro vayan logrando una sucesión de éxitos interminables frente al gobierno de Fulgencio Batista. Unas tras otras se obtenían victorias.

 

Entre los días del 11 al 21 de julio de 1958 comienza en el mayor macizo montañoso de la región oriental de Cuba la que fuera la victoria decisiva del Ejército Rebelde: La Batalla del Jigüe.

El encuentro de este día entre una patrulla del Ejército Rebelde y fuerzas del Batallón número 18 de infantería de la dictadura de Fulgencio Batista, bajo el mando de José Quevedo fue el detonante para que empezara a desmoronarse el plan operacional “FF” Fase Final o Fin de Fidel puesto en práctica desde mayo por el régimen batistiano.

El batallón 18 había logrado penetrar en la Sierra Maestra y amenazaba la ocupación de Radio Rebelde, el Hospital, los talleres de fabricación de minas, y otros objetivos valiosos de los revolucionarios.

Es este el momento en que Fidel decide pasar a la contraofensiva con alrededor de 120 hombres para rendir el “18” y dispone que fuerzas rebeldes ocupen posiciones claves para cercar y cortarle  la única entrada y salida al mar de manera que no pudieran recibir refuerzos y hostigarlos para rendirlos por hambre y desgastes.

Fidel, guía de la tropa comenta que el mismo día 11 el enemigo intenta romper el cerco cuando “…dos pelotones enemigos (…) partieron en dirección a la playa conduciendo heridos y un arria de mulos en busca de alimentos. A la media hora chocaban con fuerzas (nuestras) apostadas en el camino que los obligaron a retroceder, dejando 5 muertos, 1 prisionero (…) y diversos tipos de armas.

El Ejército Rebelde continúo su táctica de mantener el cerco y no realizar ningún movimiento hasta el momento oportuno.

Los bombardeos en la Sierra Maestra se intensificaron entre el 17 y 18 de julio y el jefe del regimiento batistiano no aceptaba ninguna propuesta de rendición.

El 19 fue el combate más encarnizado al enfrentarse a un batallón de refuerzo enviado por el enemigo apoyado con fuego de artillería y de mar y la aviación que avanzó desde la playa. Veinticuatro horas duró el enfrentamiento; pero los rebeldes contraatacaron  e hicieron retroceder a los contrarios.

Andrés Cuevas y tres valerosos compañeros perdieron la vida; pero en poder de los insurrectos quedaron 249 armas.  El enemigo tuvo 41 muertos, y más de 200 prisioneros.

El comandante de la Revolución Fidel Castro escribe ese mismo día a José Quevedo comunicándole la enorme mortandad que los rebeldes han causado a sus tropas además de los prisioneros cuando un batallón intentaba avanzar a la playa. Le refiere además que varios documentos dirigidos a él han sido interceptados.

Fidel da una tregua y ofrece condiciones para que se rindan y de esa manera evitar más muertes.

Los días que duraron los enfrentamientos estuvieron caracterizados por el derroche de valores patrióticos, valentía, fidelidad, amor a la patria, y responsabilidad a la causa de la Revolución.

La rendición del batallón 18 demostró a la dictadura batistiana que existían fuerzas mayores capaces de enfrentarlos y derrotarlos.

Esta batalla, junto a tantas otras, fue el incentivo para que la Comandancia del Ejército Rebelde decidiera extender la guerra hacia el Occidente de la Isla. Cercana estaba la derrota de la tiranía.

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