Bayamo brilla con maravillosa intensidad

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Por Yelandi Milanés Guardia | 12 enero, 2017 |
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Imagen tomada en la rememoración del incendio de Bayamo / FOTO Rafael Martínez Arias
Imagen tomada en la rememoración del incendio de Bayamo / FOTO Rafael Martínez Arias

Parece que la quema del indio Hatuey muy cerca de la capital granmense, creó un precedente de gran peso para la historia subsiguiente de este suroriental territorio.

La osadía del cacique fue penada con el fuego y parece que el destino, decidido por los propios bayameses, quiso castigar a la primera ciudad libre de Cuba con un holocausto de llamas.

Muchos ante la posibilidad de perder el recién conquistado tesoro de la independencia, prefirieron reducir a cenizas la segunda villa. Pero también hubo quienes no estuvieron de acuerdo con destruir con un siniestro sus más queridas y preciadas pertenencias, porque era como echar por la borda todo el sacrificio de miles de nativos que se habían esforzado por darle esplendor y belleza a su amado terruño.

Entre el si y el no prevaleció la voluntad de convertir en ruinas la ciudad antes que entregarla como hermoso trofeo a los españoles, quienes querían entrar victoriosos en el pueblo donde se estableció el primer Gobierno de la República en Armas, y en el cual se escuchó por vez primera -con patriotismo y gallardía- las notas vibrantes del Hinmo de guerra inmortal, aquella gloriosa jornada del 20 de octubre de 1868.

¿Cuán desarrollado fuera Bayamo si no lo hubieran incendiado? se preguntan muchos. Pero cuán poco digno fueran los hijos de esta tierra si no se hubieran inmolado de esa manera. Qué ejemplo de sacrificio y amor incondicional a la libertad  hubieran legado los bayameses, si no provocan el siniestro que iluminó para siempre la historia de este pedazo de Patria.

Pocos pueblos en el mundo han legado una página tan gloriosa como la que escribieron los que el himno llama al combate, porque escasos son quienes entregan todo por la emancipación, sin reparar en cuánto pueden perder.

La alternativa en aquel momento en que estaba en riesgo la independencia, pudo ser otra, pero solo la opción del fuego le permitiría a Bayamo, brillar con esa maravillosa intensidad como lo hace cada 12 de enero.

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