Bayamo despide a Carlos Puig Premión

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Por Diana Iglesias Aguilar | 15 enero, 2018 |
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En silencio y con profundo pesar, los artistas y creadores bayameses, junto al pueblo y las autoridades políticas y gubernamentales de Granma y Bayamo, despidieron  este  14 de enero a Carlos Ramiro Puig Premión, fallecido en la Ciudad Monumento en la madrugada del domingo a la edad de 65 años.

Reconocido en todo el archipiélago como maestro de la música, la composición y la dirección de agrupaciones, Puig fue un hombre de amplia cultura y sensibilidad para las artes, heredero de la estirpe  musical  de Manuel Muñoz Cedeño, maestro de capilla y director de la Banda de la parroquial mayor que instrumentara La Bayamesa de Perucho Figueredo.

Por varias décadas director de la Banda de Conciertos de Bayamo, agrupación imprescindible en cuanta actividad patriótica, histórica, revolucionaria trascendente, ocurra en este punto de la geografía cubana.

La  vocación pedagógica lo llevó hace varias décadas a articular el programa de formación de las escuelas para Bandas de Conciertos y mariachis que dotó a la suroriental provincia de una agrupación en cada uno de estos géneros en los trece municipios. Una labor titánica y admirable, sin precedentes en el archipiélago.

Atesoró por su larga y fecunda obra artística numerosos premios y reconocimientos entre los que destacan el Premio Provincial de Música y la medalla Raúl Gómez García, el Premio Bayamo en 2008 máximo que otorga el Comité Provincial de la Uneac. Estímulos que recibió con sencillez y  nunca encumbraron ni alejaron a Carlos Puig de su público, de su gente.

Saludaba y sonreía a conocidos y transeúntes por igual, ofreciendo cada domingo de retreta, con igual rigurosidad, el repertorio pletórico de cubanía que corresponde a la institución que tiene como escenario natural la primera Plaza de la Revolución de Cuba.

Compositor de melodías para radio, audiovisuales, espectáculos culturales y televisión, numerosos espacios habituales en estos medios llevan su sello sonoro, así como el quehacer de musicos e intérpretes que encontraron en Puig a un profesor, cómplice de proyectos, sueños, a un padre recto pero bondadoso.

Cremado por decisión familiar, sus cenizas fueron expuestas en la Casa de Cultura 20 de octubre de Bayamo, ciudad que lo acogió como un hijo, donde recibe desde este domingo el homenaje de sus compañeros, los artistas, intelectuales y las autoridades políticas y gubernamentales, pero sobre todo de ese pueblo  que hechizó con sus brazos en ristre frente a sus músicos, a los que arrancaba melodías que calaron en la memoria emocional de la gente y de las páginas de la historia musical cubana.

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