Bayamo en la obra de José Antonio Saco y López

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Por     MsC. Magdeline Reynaldo Ramos | 12 septiembre, 2015 |
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José Antonio SacoLos estudios históricos contemporáneos revalorizan planteamientos existentes en la colonia y la república acerca de la presencia e influencia de Bayamo en el pensamiento de José Antonio Saco y López durante su madurez intelectual.

Las consecuencias de la muerte de su padre, la pérdida de su herencia, lo joven que se marchó de su localidad y la sociedad patriarcal que predominaba en su región natal, la cual no estaba vinculada al sistema plantacionista al que consagró su crítica, fueron factores tomados por los estudiosos para definir que en Saco se había provocado una ruptura con su villa. Recientes investigaciones comienzan a trasformar estos criterios. La doctora Olga Portuondo Zúñiga en su artículo Un pensamiento ilustrado de tierra adentro, asevera:

“No hay mejor testimonio de su adicción a la ciudad [de Bayamo] que su Colección de papeles sobre Cuba donde recoge algunos artículos relativos a esta villa, publicados anteriormente en El Mensajero Semanal. En ningún momento se había desprendido de sus añoranzas por aquel territorio, recopila proyectos y proposiciones de sus autoridades, acumula recuerdos y memorias de aquel período de su vida”.

“Bayamo, mi tierra, vencedores del pirata francés Gilberto Girón”.      José Antonio Saco y López

Este planteamiento es el que más explícita la presencia de Bayamo en la obra de José Antonio Saco, y hace justicia al enciclopedista. Hasta estos momentos su autobiografía, escrita en 1878 es el documento más utilizado para vincularlo a Bayamo, porque en ese recrea los años vividos en la villa.

Saco como escritor polemista e insertado en el debate que existía en la primera mitad del siglo XIX sobre el modelo de sociedad que debía imperar en Cuba no olvida a su ciudad natal, escribe sobre ella con el objeto de que se potenciaran las condiciones geográficas, hidrológicas y vías de comunicación que poseía el territorio.

En la época que comienza la publicación de artículos, memorias y otros documentos que hacen referencia a Bayamo; el primero data de 1829, la jurisdicción atravesaba por un período de estancamiento económico. Saco con sus proyectos y propuestas aspira a incorporar a su terruño a la “modernidad” por la que transitaba la Isla.

En 1830 publica sus Memorias sobre caminos en la isla de Cuba en la compilación Colección de papeles científicos, históricos, políticos y de otras ramas sobre la isla de Cuba ya publicados, ya inéditos que vio la luz en 1852. Esta obra fue premiada por la Real Sociedad Patriótica de La Habana y plantea que no era necesario mejorar los caminos existentes en la Isla porque estos estaban por construirse.

De esta Memoria discrepó un catalán residente en Matanzas impugnando la forma que proponía Saco para financiar la construcción de los caminos. En esta discrepancia se centra la polémica. En un segundo artículo que escribe Saco para refutarlo, aparece Bayamo en un fragmento de una carta que reflejaba las opiniones sobre la construcción de caminos en toda la Isla o en una parte de ella. El bayamés define que el planteamiento no es original del autor de la misiva, sino que lo había tomado de una Memoria escrita en 1797, por Salazar quien indicaba el establecimiento de un impuesto para la edificación de caminos que consistía en un derecho por cada negro de ambos sexos que poseyeran los hacendados destinados a la agricultura.

Saco era partidario de desarrollar una red de caminos que permitieran disminuir distancias y abaratar los costos. En 1828 publicó el artículo Montes o Bosques en la isla de Cuba, en el que critica la ausencia de bosques en la Isla, los que eran una necesidad para el desarrollo económico, fundamentalmente, en las costas. Este era el combustible que utilizaban los ingenios azucareros. A finales del siglo XVIII y principios del XIX comienza a fomentarse el puerto de Manzanillo.

Esta era una zona de abundante madera, pero las afectaciones que se habían producido a los bosques constituían una preocupación para Saco por la implicación que tendría para el futuro.

Bajo el título Talento y constancia extraordinarias, publica un artículo en el cual da loas al bayamés Manuel del Socorro Rodríguez. Narra cómo este hombre llegó a convertirse en una de las personalidades más importantes de la literatura y bellas artes de fines del siglo XVIII y principios del XIX en Cuba y en Latinoamérica por el trabajo que desplegó en Bogotá cuando fue nombrado por el Rey Carlos III bibliotecario de la ciudad de Santa Fe y funda el primer periódico de dicha ciudad.

En el Informe sobre la villa del Bayamo remitido por un vecino suyo a la ciudad de La Habana, en 1795pondera las condiciones geográficas, hidrológicas, y que para el comercio tenía Bayamo. Con el mismo pretendía influir en el proceso de obtener del gobierno español el habilitamiento de Manzanillo como puerto, gestado por los bayameses.

Esta declaración favorecería el desarrollo del comercio debido a que los productos que se introdujeran en Bayamo tendrían un menor costo. Hasta esos momentos se proveía por los puertos de Santiago de Cuba, Habana y Trinidad.

Al publicar Colección en 1857 y referirse al monto de la población de la villa en ese año, le incluye una nota que de forma directa significa su valoración de lo ocurrido, solo en el aspecto demográfico plantea que en 1795 la población de la jurisdicción ascendía a más de veintitrés mil.

A continuación incluye unos apuntes sacados del informe que el síndico de Bayamo, don Manuel Santiesteban le dirigió a la Suprema Junta Central Gubernativa del Reino en 1810, en la que pide gracias y reformas. Esas están divididas en los siguientes epígrafes: Descripción geográfica del Bayamo, extensión y feracidad de su territorio; Costas de la Jurisdicción de Bayamo; Medios de promover el comercio; Diezmos; Ríos de la Jurisdicción de Bayamo; Río Cauto. En todos ellos exalta las condiciones que tiene la jurisdicción y deja ver que con el apoyo del gobierno español alcanzarían un alto desarrollo.

En esta sección analiza la introducción en Cuba de la caña de azúcar. Realiza una historia sucinta de las tres variedades existentes en el siglo XIX, criolla o de la tierra; Otahití o taihí, y la de cinta o listada y la fecha de introducción de cada una de ellas. Pretende establecer una periodización de la presencia de estas variedades en la Isla y su posible procedencia. Al plasmar estos elementos identitarios de su localidad natal no solo refleja su lugar de origen, también señala sus diferencias al resto de la Isla. En ellos demuestra un profundo conocimiento sobre la fauna al aportar información, y valoración, de las temáticas que aborda.

Uno de los artículos está referido a las abejas existentes en Cuba, así como su fecha de introducción. A Bayamo lo vincula con la existencia de la abeja de la tierra, porque son esas más productivas que las silvestres.

En el artículo titulado El río Cauto y la prosperidad de Bayamo retoma uno publicado en el tomo I de la Colección. El escrito es ampliado con una información que incorpora de la Memoria escrita por el Dr. Manuel José Estrada, vecino de Bayamo, al entonces Capitán Geral de la Isla Dr. Francisco Dionisio Vives.

Las referencias que hace Saco de su región natal en su obra, sirven para evaluar la presencia de esta en su vida después de abandonarla, tributar hechos y acontecimientos importantes para el conocimiento de la historia de la villa a fines del siglo XVIII y principios del XIX, también para demostrar su amor por la región que lo vio nacer y de la cual él se sentía orgulloso.

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