Bayamo Monumento Nacional

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Por Ludín Fonseca García (Historiador de la Ciudad de Bayamo) | 5 noviembre, 2016 |
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Bayamo, Monumento NacionalHasta diciembre de 1935 solo se había declarado a Mantua Monumento Nacional en Cuba. El Decreto-Ley No.207, firmado por el Presidente de la República Carlos Mendieta y Montefur, otorga la condición en atención a su alta significación en las luchas por la independencia. En este poblado concluyó la invasión a Occidente el mayor general Antonio Maceo en 1896.

El 12 de diciembre de 1935 asume la presidencia provisional de la República el doctor José A. Barnet y Vinajeras y, el 30 de ese propio mes, firma el Decreto-Ley No. 483 que declara a Bayamo Monumento Nacional, publicado el jueves 2 de enero, del año siguiente, en la Gaceta Oficial.

Existe una deuda de la historiografía nacional y local con el otorgamiento a Bayamo, pues el historiador de La Habana Emilio Roig de Leuchsenting es el único que ha publicado un artículo.

Este vacío es necesario suplirlo, porque permitirá conocer las motivaciones del gobierno, el papel desempeñado por los bayameses en la obtención, así como las causas que impidieron preservar, durante la República burguesa, las ruinas de las moradas de los patriotas que iniciaron el proceso independentista en Cuba, además, importantes exponentes de la arquitectura.

La institucionalización del decreto transcurre en un momento complejo del panorama político cubano, los presidentes se suceden uno tras el otro sin cumplir las promesas de la Revolución del ‘33. El 10 de enero de 1936 se realizan elecciones y queda Miguel Mariano Gómez, Vinajeras gobierna hasta el 20 de mayo. Meses después Mariano Gómez renuncia al cargo y pasa a desempeñarlo Federico Laredo Bru.

A pesar de la inestabilidad política se dan pasos efectivos: en el mandato de Bru se crea la comisión Bayamo Monumento Nacional, con carácter honorífico, para que designe las ruinas y lugares que merezcan “conservarse en el estado actual” y estudie, además, cuantas obras estime necesarias para el mejoramiento.

Esta queda integrada por 10 miembros, entre los que sobresalen: Enrique Ruiz Williams, secretario de Obras Públicas, los doctores Carlos Manuel de Céspedes, delegado de la Academia de la Historia de Cuba y  Pérez André, gobernador Civil de Oriente el alcalde de Bayamo Quintiliano Rosabal.

La componen además delegados por el Colegio Nacional de Arquitectos, la Asociación Nacional de Veteranos, la Academia Nacional de Bellas Artes, y la Sociedad Cubana de Ingenieros.

La Comisión visita la ciudad y en enero de 1939 eleva al presidente dos reglamentos y un informe.

En el reglamento fundamentan que “[…] el incendio de Bayamo […] representa a lo largo de la contienda liberadora una llama constante y aguda a la conciencia de la cubanidad. Estos sacrificios heroicos tienen una entrañable significación espiritual […]”.

Y concluyen: “Aquel incendio fue para los cubanos en la guerra larguísima como vigilante luz en el camino del deber y de la constante superación. Por eso los Constituyentes de Guáimaro creyeron cumplir una obligación de conciencia comprometiéndose de una manera solemne a reconstruir la villa incendiada cuando el ideal de independencia se hubiese conquistado. El mandato de Guáimaro empieza a ejecutarse ahora”.

La primera propuesta es que “La Comisión en su visita a Bayamo ha podido constatar que se hace de todo punto necesario, para que Bayamo ostente con orgullo el título de Monumento Nacional por sus inigualables méritos, la ejecución de las obras de saneamiento más urgentes, empezando por el alcantarillado, pavimentación y mejoras en el acueducto […]”.

Proponen el amaleconamiento del río como primera medida, porque “a su vez resultará una obra de defensa. Bayamo sufre el doble efecto de la expresada erosión: las crecidas del río lo atacan de afuera hacia dentro, y las aguas de albañal que corren abiertas por calles y barrancas hasta encontrar el cauce del río, lo hacen de dentro hacia fuera”.

Y dictamina:“Es de tal importancia lo referido, que a juicio de la Comisión informante, no se puede emprender obras de restauraciones ni monumentales, sin antes haberle dado solución a las obras que se han dejado señaladas”.

La Comisión propone que los trabajos se concentren en tres apartados, la conservación de las reliquias históricas (ruinas de la quema de la ciudad), obras de restauración y reconstrucción y de mejora de la ciudad.

En el primer apartado proponen como monumentos nacionales las residencias de los próceres de la independencia, la iglesia parroquial, íntimamente unida con las vicisitudes de la contienda, los cementerios de la guerra y los lugares históricos, como los campos de batalla.

Se incluyen dentro de los monumentos nacionales aquellos “inmuebles cuya conservación ofrezca un interés artístico e histórico, o entre ambos a la vez”.

En el segundo proponen las nuevas edificaciones del Ayuntamiento y la terminación de la Biblioteca 1868 y se presenta a estudio la situación y emplazamiento del Bayamo futuro, aseverando que en estos lugares se pueden planear nuevos edificios de las distintas escuelas de la Universidad de Oriente, que se propugna crear y establecer en Bayamo; así como nuevos repartos, que no afecten los valores patrimoniales de la ciudad.

El informe concluye que para la reconstrucción se necesitan 750 mil pesos, financiamiento que debían aportar el producto líquido de cinco sorteos extraordinarios de la lotería nacional (300 mil pesos), la cuestación pública del día 10 de octubre de 1938 (25 mil), el 50 por ciento del producto líquido de una emisión de sellos de correo (75 mil) y el importe de la consignación en el presupuesto nacional (350 mil).

Un análisis de la situación nacional e internacional demuestra que es imposible el comienzo de las obras en el año fiscal 1938 a 1939 y terminarse en 1941 a 1942.

En 1939 el presidente Laredo Bru convoca una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución y el escenario político se concentra en la selección de los delegados, la redacción de la Carta Magna y las elecciones.

El panorama internacional es poco favorable, el 1 de septiembre de 1939 los alemanes invaden a Polonia y comienza la Segunda Guerra Mundial. Cuba es el único país independiente antillano que declara la guerra al Eje.

Los trabajos no se materializaron y la comisión Bayamo Monumento Nacional da por terminada su labor.

Sin embargo, sus aportes fueron trascendentes para el futuro pues por primera vez se redacta un reglamento, dividido en dos capítulos y 15 artículos, que protege los valores patrimoniales de la ciudad, solo existían las ordenanzas municipales que normaban las construcciones.

Bayamo tendrá que esperar a las décadas de los años 50 y 60 del siglo pasado, para ejecutar muchas de las obras que soñó la Comisión Bayamo Monumento Nacional.

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  1. Creo que son pocos los que se han dado cuenta de
    que tenemos una provincia con un nombre en inglés
    -Granma- (abreviación familiar de grandmother) lo cual
    a mi me parece sin sentido porque significa negarle ese
    nombre a Bayamo con todo su valor histórico y que es la
    única ciudad cuyo gentilicio aparece en el Himno Nacional.
    Además si la disputa entre Manzanillo y Bayamo no tenía
    solución se le pudo poner Cauto que es una palabra aborigen
    y así se llamó un tiempo durante la colonia esa región.