Bayamo y la maduración del pensamiento político (+ videos)

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Por Juan Farrell Villa | 17 octubre, 2018 |
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FOTO/ Cortesía del Archivo histórico

Si hay una característica que identifica a Bayamo, vísperas del alzamiento del 10 de Octubre, es que estábamos en presencia de una sociedad en transición, declaró Ludin Bernardo Fonseca García, historiador de la ciudad, para La Demajagua digital.

“Muchas veces se ha dicho que se encontraba estancada y que no había ninguna posibilidad de desarrollo para una oligarquía arruinada.


“Realmente  todos esos aspectos han partido de presupuestos teóricos que desconocen informaciones básicas para su estudio como por ejemplo los protocolos notariales que  nos vienen a demostrar que la sociedad bayamesa vivía  en un período de tránsito. ¿Hacia dónde iba? No lo sabemos porque era imposible determinarlo.

“Ya no era aquella sociedad tradicional, arcaica y  patriarcal pero tampoco podemos definirla capitalista, como les ocurrió a otras en la historia de la humanidad que la evolución fue interrumpida porque los hombres decidieron hacer una revolución tal es el caso de Rusia, sociedad en tránsito en 1917 con lo que nace una cualidad nueva.

“Por otra parte había que valorar hasta que punto la sociedad bayamesa podía beneficiarse  de todo el contexto nacional de aquel sistema. Se desarrollaron proyectos económicos muy importantes, se construyeron, en este período, los primeros dos ingenios movidos por máquinas de vapor: Las Mangas y Jucaibama;  surge el teatro, la imprenta; se publica las primeras ediciones de periódicos y  libros.

“Estamos hablando que  ya no era la sociedad anterior a 1850; y   fundamentalmente después de 1855 en que la oligarquía bayamesa pospone los  proyectos independentistas, de Carlos Manuel de Céspedes y Francisco Vicente Aguilera, de tomar a Bayamo y Manzanillo cuando se concentran en  alcanzar un crecimiento dentro de los limites de una sociedad netamente colonial.

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“Después retomarían ese pensamiento independentista que inicia con  la conspiración y finalmente con el comienzo de la guerra por la independencia de Cuba”.

Ludín Bernardo consideró que lo más importante ha señalar es la ruptura que se da en la época en  la oligarquía familiar que hasta ese momento era pro española y se produce un cambio.”

“Ya Vicente Aguilera no era el patriarca que fue el padre, quien en su testamento, antes de morir, le había encargado que con la renta del ingenio Jucaibama  adquiriera el titulo de Castilla,  lo que no hizo; y nunca logró un título nobiliario en su vida.

“Junto a  Céspedes, se consagraron  a la independencia, cuyo  padre lo deshereda por su pensamiento y así  ocurre sucesivamente como principal exponente  de  esa ruptura  de los años 1850 y 1860, período en que circunstancialmente se dedicaron a buscar un desarrollo económico.

“Hay diferentes factores que contribuyeron a que el momento cumbre sea  precisamente este, de 1868;  se ha dicho que existía un proceso en articulación de un movimiento independentista entre Puerto Rico y Cuba, lo que está por estudiar y demostrar.

“Pero Céspedes subraya en el Manifiesto de La Demajagua: “Si España nos parece fuerte  es porque llevamos cuatro siglos de rodillas. ¡Levantémonos!”.

“Ahí hay una expresión  de la maduración del pensamiento político cubano”, puntualizó el historiador.

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