Bloqueo, también un virus cultural

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Por Luis Carlos Frómeta Agüero | 2 agosto, 2021 |
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Foto/ Manuel Oliver Álvarez

Más de seis décadas de sanciones unilaterales rige la política de bloqueo económico, comercial y financiero impuesta a Cuba por el Gobierno norteamericano, recrudecidas en los momentos actuales y rechazadas por el movimiento mundial que exige el fin de esas medidas injustas.

Sus efectos negativos resultan evidentes en todas las esferas de la sociedad y la creación literaria no escapa a tales pretensiones.

Así lo corrobora en sus declaraciones el escritor manzanillero Ángel Larramendi Mecías, residente en la suroriental provincia cubana de Granma:

“El bloqueo incide en el trabajo de nuestros escritores, en el desarrollo armónico del Centro de promoción para la cultura literaria Manuel Navarro Luna y,de forma particular, en la política editorial del país.

“Quienes nos dedicamos a esta profesión no contamos con papel ni bolígrafos, cada vez se nos aleja más la tecnología y escasean los insumos para la impresión de los originales.

“En el plano institucional nos afecta doblemente, el país tampoco cuenta con equipos suficientes para llevar adelante la promoción literaria, resulta limitada la publicación de libros y el acceso directo a las redes sociales, impidiendo un mayor impulso a lo que hacemos.

“Desde el año 2018 la Editorial Orto, de Manzanillo, no publica título alguno, tenemos 14 libros listos para imprimir que esperan la entrada de los recursos demandados para su edición, limitación que nos impide recibir nuevos textos.

“Bayamo corre igual destino, acudimos a la Feria del libro de La Habana y a otras en el resto del país, con propuestas de excelente acogida en años anteriores, pero con escasa actualidad en nuestros almacenes.

“Esta desventajosa situación también entorpece las actividades semanales programadas para el Sábado del libro y limita a las universidades, secundarias básicas, preuniversitarios y escuelas primarias.

“Otra de las grandes afectaciones es que desde 1972 convocamos a un concurso nacional, cuyo mayor reconocimiento es la publicación de libros, lamentablemente tenemos seis premios Manuel Navarro Luna que aún no han visto la luz.

“Estas restricciones objetivas, acrecentadas desde el 2017, crean malestar en nuestros escritores que solicitan la publicación de sus obras y al no lograr tal objetivo, merma la participación en certámenes posteriores”.

La agudización de esta guerra cultural y mediática, articulada desde Miami reportó, en el pasado año, perjuicios por un monto de 14 millones 463 mil 300 dólares, según informe presentado por el ministro de Cultura, Alpidio Alonso.

No es obra de la casualidad que durante estos años varias generaciones de autores cubanos han visto frustrados los sueños debido a esa política de odio y desamor.

Ante tales desencuentros, se me ocurre parafrasear el microrrelato del escritor guatemalteco Augusto Monterroso: Cada vez que la creación despierta, el dinosaurio está allí.

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