En busca de acordes para la Sinfónica de Granma

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Por Luis Carlos Frómeta Agüero | 19 enero, 2021 |
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FOTO/ Radio Bayamo

El Proyecto Sinfónico de Granma, dirigido por el joven bayamés Javier Millet Rodríguez, se caracteriza por su probada calidad interpretativa, esfuerzo y consagración, nombre inicial de una institución cultural que hace rato debió cambiar la identidad y con absoluta rigidez conceptual, seguimos llamándola “proyecto”.

Sus profesionales dedican horas interminables a la preparación, más que cualquier integrante de otra agrupación sometido a un régimen evaluativo, para demostrar que el colectivo funciona bien, como sucedió el nueve de enero durante el Concierto de nuevo año celebrado en el teatro Bayamo.

El programa inicialmente concebido para la evaluación, resultó aplazado como consecuencia de la COVID-19, acogido en esta ocasión por el público que los aclamó con pasión, junto a la batuta de Enrique Pérez Mesa, autoridad principal de la Orquesta Sinfónica Nacional.

Desde la ocasión anterior, las condiciones elementales estaban creadas, las máximas autoridades de la provincia ratificaron el interés por instituirla y mantenerla, pero reiteradas trabas burocráticas, aparecidas en el camino, aborrecieron las notas del pentagrama.

Evaluar y profesionalizar a la orquesta a finales de mayo o principio de junio del 2021, fue la más reciente decisión, en dependencia del tiempo disponible de los maestros Pérez Mesa, Iván Valiente y Frank Fernández, quienes reiteraron la decisión de formalizarlos.

Nuevamente la idea sobrepasaba el límite de la aspiración, conociendo que la Escuela profesional de arte Manuel Muñoz Cedeño, de Bayamo, no cuenta con el nivel medio en la especialidad de música, que antes mantuvo, para suplir las demandas territoriales de la especialidad y de la pretendida orquesta que también generaría empleos.

El asombro fue más allá de las partituras, autoridades nacionales de la enseñanza artística, esgrimieron múltiples razones para no abrirlo,   conociendo, además, de que Granma cuenta con egresados del Instituto Superior de Arte, con capacidad y deseos de ayudar en tal sentido, diálogo aparte.

El instituto Cubano de la Música se sumó a la negativa alegando, sobre todo, la carencia de profesores de solfeo, reclamo que hace más de un lustro persiste entre los músicos, alumnos y profesores del territorio.

Otros interesados en rescatar el referido nivel, elaboraron propuestas finalmente desaprobadas o poco defendidas, como si se tratara de una causa no viable.

Tradicionalmente estudiantes granmenses se preparan en las academias de Holguín, Santiago de Cuba y Guantánamo que, una vez graduados, pudieran sumarse al tema que nos ocupa, como lo aseguran grandes maestros de la música cubana, pero al parecer la asignatura queda pendiente.

La complejidad del asunto, infiere también la necesidad de un local para los ensayos diarios, tal vez el detalle menos complicado pues la ampliación de la parte posterior del teatro Bayamo, atenuaría las exigencias por resultar una vía factible y económica, que no implicaría transportación.

Para el mes de septiembre, según lo pactado, iniciarán las presentaciones con un salario básico para todos los integrantes, quienes el próximo año serán sometidos a evaluaciones, para definir el nivel técnico.

Si esto sucede, los acordes regresarían al papel pautado y lo digo porque aplazar otra vez la fecha, no es la solución más coherente y trabajar por “amor al arte”, como hasta ahora, tampoco.

Si contamos con la asesoría y empuje de los maestros Frank Fernández Tamayo, Iván Valiente Valdés, Enrique Pérez Mesa, el apoyo demostrado por las autoridades políticas, gubernamentales y el sustento institucional de la red cultural, sobran herramientas para sacudir el universo,

Pienso que es la mejor forma de gratificar también la espiritualidad de Guido López Gavilán, el internacionalmente conocido director, que tomó las manos de la Orquesta de Cámara San Salvador de Bayamo, para enseñarla a caminar.

Sigo convencido de que pronto dejaremos de a un lado la palabra “proyecto”, a quien desde hace tiempo debió llamarse Orquesta Sinfónica de Granma.

 

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