Caballos en terapia y números que se agotan

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Por Osviel Castro Medel | 7 septiembre, 2018 |
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FOTO/ Rafael Martínez Arias

Ni los más acérrimos detractores de los Alazanes podían vaticinar que a estas alturas, justo en el medio del calendario de la 58 Serie Nacional de Béisbol (SNB), los bicampeones de Cuba estarían casi en el fondo de la tabla de posiciones.

Aunque se conocían sus limitaciones con el pitcheo, cualquier analista hubiera dicho sin sonrojos que los vigentes monarcas tenían posibilidades de clasificar, al menos, entre los cuatro elencos que discutirían los comodines.

No es que los pupilos de Carlos Martí Santos estén agonizando, pero los pronósticos para sobrevivir la etapa clasificatoria y pelear por el título son más que reservados.

Tal vez algunos se ilusionaron cuando sobrevinieron las dos victorias frente a Cienfuegos; mas lo acontecido después ante Mayababeque demostró que los Caballos se mantienen en fase trote lento, que a veces llega a etapas de congelación letal.

Aunque parezca increíble, los bicampeones de Cuba solo anotaron en cuatro ocasiones en los tres partidos frente a los Huracanes y así ni con el mejor pitcheo de la liga -que no es para nada este caso- es posible ganar.

Si bien el primer día un muchacho inexperto llamado Yadián Martínez, quien ha mostrado calidad en el torneo, era capaz de merecer alabanzas por permitir una sola carrera, en los dos restantes los actuales monarcas fueron amarrados por varios lanzadores sin “nombre”.

Darián Alonso, Javier Pedroso y Alyanser Álvarez, por ejemplo, dejaron en una sola anotación a los Caballos el miércoles y de este modo llevaron a los Huracanes a completar su primera barrida de la historia frente a los granmenses.

No se puede menospreciar a nadie. No obstante, había “sueños en el establo” porque Mayabeque marchaba de penúltimo en el torneo y en toda su existencia apenas había podido vencer a los de esta provincia en cuatro de los 24 juegos efectuados. Esos anhelos quedaron desbaratados por la realidad.

Tampoco hemos de olvidar que el primer escobazo sufrido por  Granma en el campeonato llegó ante Holguín, una selección que en ese momento tenía un triunfo con ocho fracasos.

Ninguna  selección que sea incapaz de triunfar como visitadora debe pretender la corona nacional, y Granma tenía hoy en terrenos contrarios ¡una victoria y ocho fracasos!  A domicilio exhibía 7-5, balance aceptable, jamás el ideal.

Después de estos vientos arrasadores de herraduras, los aficionados se preguntan si todavía existen posibilidades de clasificar. Matemáticamente sí, responderíamos. Pero también diremos que los números ya comienzan a agotarse porque para aspirar a un puesto de comodín se necesitan 16 –tal vez 17- victorias en 24 partidos, contando el pendiente con los Elefantes.

Para colmo, el calendario competitivo, en su recta final, reservó para los Alazanes una complicación: tener que lidiar contra cinco de las escuadras “duras”. Hablamos de Ciego de Ávila, Industriales, Artemisa, Villa Clara y Las Tunas. Solo Matanzas y Pinar del Río, por su actuación en este campaña, parecen fáciles.

Aun cuando Granma levante y logre la clasificación, resultará necesario revisar los planes de entrenamiento, qué se hizo bien o mal, si hubo o no exceso de confianza y por qué antes y después de la preparación salieron a flote tantas lesiones.

Lo escribo porque vendrán futuras contiendas y miles de mujeres y hombres de esta tierra querrán ver a sus peloteros de primera categoría galopando en todos los escenarios, desde la arranca hasta el final.

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