CALISUR: desafíos en beneficio de la economía

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Por Leslie Anlly Estrada Guilarte | 27 agosto, 2015 |
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Las atenciones al cultivo del camarón son fundamentales para obtener resultados positivos / FOTO Luis Carlos Palacios Leyva
Las atenciones al cultivo del camarón son fundamentales para obtener resultados positivos / FOTO Luis Carlos Palacios Leyva

Desde el 19 de diciembre de 1986, cuando el líder de la Revolución Cubana fundó la Camaronera Litoral Sur (Calisur), en Río Cauto, allí, se hace historia. Es la mayor entidad de su tipo en el país, con 957 hectáreas destinadas al cultivo del crustáceo en un centenar de espejos de agua.

Afirma el subdirector Juan Saborit Peña, que, desde entonces, las producciones han aumentado progresivamente, cuyo récord fue en 2006, al alcanzar dos mil 14 toneladas. Aunque después sobrevinieron años sin muchos logros, a partir del 2012 comenzaron a recuperarse, y el pasado, cumplieron indicadores fundamentales para ese tipo de cultivo.

“Obtuvimos los mejores resultados históricamente en cuanto a supervivencia del camarón, de un 60 por ciento. Eso significa un superior aprovechamiento de la larva y manejo en los estanques para mayores rendimientos, se traduce también en un mayor peso promedio, y de manera general, buenos indicadores de eficiencia”, explicó Saborit Peña.

Además, dijo que el factor de conversión (uno de los elementos más importantes desde el punto de vista financiero) cerró de manera positiva en esa etapa -1,8 toneladas de pienso por cada tonelada de camarón-, y se ahorró por ese concepto más de 600 mil dólares en importación de esa materia prima.

“Hasta el 2000 el precio de este alimento estaba en el orden de 600-700 dólares la tonelada, hoy puede costar desde mil hasta mil 300, en dependencia de la calidad”, apuntó.

“Conseguimos un aprovechamiento del 85 por ciento, eso significa que exportamos la mayor parte del camarón que se cosechó en el 2014, lo que se revierte en ingresos al país, y permiten que Calisur se distinga entre el resto de las camaroneras del país en este aspecto productivo”.

COMPROMISOS AL LADO DEL ESTANQUE

En siete granjas se dividen las tierras de la camaronera, todas sembradas en estos momentos. Los hombres que allí trabajan conocen sus planes al detalle y, por esta fecha, los cuidados se intensifican porque se proponen cosechar antes de los 120 días, período normal.

“Los ciclos se están acortando, hemos logrado, en 90 días, y hasta en menos tiempo, camarones de 14 gramos, peso promedio para la comercialización. Es posible a partir de un mejor manejo y dosificación del pienso, el trabajo con tablas de alimentación y operaciones adecuadas”, agregó Juan Saborit.

La disciplina tecnológica y laboral constituye la esencia para conseguir resultados alentadores. El camarón es sensible, el monitoreo tiene que ser constante y se debe respetar el momento para cada procedimiento; parte del éxito depende de ello.

Pedro Alena, quien lleva 12 años en esa labor y es el mejor camaronicultor del país, conoce muy bien sobre esos cuidados.

“En el 2014 cogí 66 toneladas, soy responsable de dos estanques y a veces no voy a la casa en dos o tres días. La atención tiene que ser en todo momento para recoger los frutos que uno espera”.

Los desvelos, los jejenes que importunan, y todas las rigurosidades con el cultivo son retribuidas con una buena remuneración económica. Alena, por ejemplo, recibió 65 mil pesos en el 2014.

También en Calisur se encuentra el mejor jefe de granja de Cuba: Luis Carlos Frías Tamayo, biólogo marino que junto a sus 13 trabajadores capturaron 315 toneladas, de 193 planificadas, con un rendimiento de mil 300 kilogramos por hectárea y un factor de conversión de 1,6.

“Hace 26 años trabajo aquí, y llevo 17 con esta responsabilidad. Este tipo de cultivo es muy complicado, y es importante señalar que la calidad del personal hace posible nuestros resultados, somos puntera en el país”

“La motivación resulta primordial y, a pesar de las dificultades, aquí se produce y se hace con calidad; la entrada de la cosechadora, que se utiliza sobre todo en estanques con mal drenaje, contribuirá a mejorar”, aseveró Frías Tamayo.

Este jefe de brigada también apuntó que el triunfo de ese equipo tiene que ver con el adecuado trabajo técnico en los estanques, con los ecosistemas, con el tratamiento de las patologías del animal; de esa manera, se logran camarones con pesos adecuados, sin manchas ni daños mecánicos, y el caparazón en condiciones óptimas, parámetro importante para definir la calidad.

FORTALEZAS Y SENTIDO DE PERTENENCIA

Calisur cuenta con una industria bien equipada y capaz de procesar de 10 a 12 toneladas del crustáceo diariamente, mientras sus trabajadores tienen experiencia y habilidades desarrolladas que permiten aumentar el aprovechamiento.

Además, la estabilidad en la fuerza laboral es otra ventaja, así como el sentido de pertenencia; algunos camaronicultores, por las noches, son los propios protectores de sus estanques.

En dependencia de las toneladas de camarón que cultiven es la remuneración, y varios, en un ciclo de tres meses, han cobrado más de 30 mil pesos.

Así, desafiando el sol abrazador o las lluvias, los mosquitos, y cumpliendo estrictamente con los procedimientos, en Calisur se podrían repetir, o superar, los indicadores positivos alcanzados en el 2014. El empeño y la motivación los acompaña.

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