Calixto García y sus vínculos con Jiguaní

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Por Osviel Castro Medel | 4 agosto, 2020 |
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FOTO/Canal Caribe

El 4 de agosto de 1839 nació en la ciudad de Holguín Calixto García Íñiguez, quien con el paso del tiempo se convertiría en uno de los más ilustres y bravos generales que lucharon por la independencia de Cuba.

Este libertador se hizo célebre cuando, en septiembre de 1874, prefirió el suicidio y se pegó un disparo en la barbilla antes de caer prisionero de las tropas españolas. También es famosa su carta de julio de 1898 dirigida  al general norteamericano Willian Shafter, en la que protesta dignamente por habérseles negado a los mambises la entrada a Santiago de Cuba luego de la capitulación de las huestes colonialistas.

Calixto participó en las tres guerras iniciales por la liberación, aunque en la primera, salvado milagrosamente de la herida de su propia arma, fue capturado y enviado como preso político a España, país del que salió después de la amnistía decretada en 1878 por Arsenio Martínez Campos.

Esa etapa del insurgente es más o menos conocida. En cambio, poco se ha escrito del niño y del joven gallardo que no vivió en Holguín, sino en el pueblo de Jiguaní, al que tanto quería.

El respetado historiador de esa comarca, Hugo Armas, refiere que Calixto se radicó allí desde la primera infancia hasta que se casó, precisamente con una juguanisera, Isabel Vélez Cabrera, con quien tuvo varios hijos. Uno de ellos, Carlos, también llegó a ser general independentista.

“No hay mucha documentación sobre esos años del héroe, pero lo cierto es que él vivió en una inmensa casa, cercana a la antigua plaza. Procedía de una familia acaudalada pues el padre de Lucía Íñiguez, Miguel, poseía 12 grandes fincas, dedicadas a la ganadería y diversos cultivos. Estaban enclavadas en territorios del actual municipio de Jiguaní”.

En 1830, comenta el investigador, se produjo un flujo de holguineros hacia Jiguaní y entre ellos vino el abuelo de Calixto, quien llegó a ser escribano y alcalde del lugar.

Sobre la educación de García Íñiguez tampoco existen muchas referencias, pero Hugo infiere que uno de sus maestros haya sido Miguel de la Guardia Góngora, padre de Ángel de la Guardia, el joven que acompañó a Martí en el combate de Dos Ríos.

“Este maestro era portador de las ideas de los ilustradores franceses, solía hablar de libertad y fue muy influyente en los adolescentes de aquel tiempo”, sostiene Hugo Armas.

Al referirse a la instrucción del insigne hijo de Holguín, el periódico Ahora, de aquella provincia, expuso en un reportaje publicado en 2018: “En Jiguaní cursó la enseñanza elemental, y en 1853 se trasladó a Bayamo para trabajar en el establecimiento de un tío paterno. Residió brevemente en La Habana y Trinidad, y se estableció en Jiguaní, donde llegó a ser propietario de un tejar y algunas caballerías de tierra”.

En realidad su finca se nombraba Arroyo Hondo, que está cerca del poblado de Santa Rita, según los documentos verificados por Armas. Allí se mudó después del casamiento con Isabel, pues la familia de él no aprobaba la unión con la muchacha, quien venía de una familia con problemas económicos.

Lo cierto es que fue en Jiguaní donde el León Holguinero comenzó las conspiraciones contra la metrópoli española. Mucho influyeron en él las figuras de Donato Mármol y del doctor  bayamés Félix Figueredo, quien se había radicado temporalmente en la llamada villa aborigen.

Calixto, acompañado de estos dos valientes, conspiraba en Bayamo, donde se fraguaba el movimiento independentista.

“El 13 de octubre de 1868 Donato Mármol convoca a los insurrectos jiguaniseros y se levantan en la finca Santa Teresa, siendo apoyados por los líderes naturales de esta comarca: Calixto García Iñiguez y el Dr. Félix Figueredo, a quienes se les unen aproximadamente unos 200 hombres, ellos van a tener como armamento predominante el machete “Collin”, y solo 25 carabinas”, escribió sobre el levantamiento en esta comarca Hugo Armas, en un artículo publicado en el periódico provincial La Demajagua.

A las órdenes de Mármol, Calixto es uno de los grandes protagonistas de la campaña de Jiguaní, que en solo nueve horas logró la liberación de su cabecera municipal, además de Baire y Santa Rita. Así, esta jurisdicción fue la primera en nuestra historia en zafarse del yugo español.

Muchas veces más, durante las guerras independentistas, estaría por estos lares. Una de las más conocidas es su visita a Dos Ríos, en el verano de 1896, donde, junto a Máximo Gómez y otros insignes patriotas rindió honores a José Martí.

El 23 de abril de 1898 entró triunfante y emocionado a su poblado de la infancia. Ese hecho lo describe Aníbal Escalante Beatón en el libro “Calixto García y su campaña en el 95”. Es decir, Jiguaní fue el primer pueblo libre en la contienda del 68 y en la guerra necesaria y en ambas estuvo el holguinero.

Otro detalle destaca su estrecho vínculo con Jiguaní. Cuando le escribe, indignado pero respetuoso al general Shafter, le comunica el 17 de julio de 1898, desde los “campos de Cuba libre”:  “En espera de su resolución, me he retirado, con todas mis fuerzas, a  Jiguaní”.

Esa llegada a su querido pueblo provocó el entusiasmo de la gente y a la vez un gran sentimiento de rechazo al Ejército de Estados Unidos, quien ejerció con otra cara la dominación en Cuba.

Con el triunfo de 1959 se lavó la afrenta que sufrieron muchos cubanos que lucharon 30 años por la independencia. Uno de los primeros fue, sin duda, Calixto García Íñiguez.

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