Camilo, imborrable recuerdo

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Por Yelandi Milanés Guardia | 28 octubre, 2017 |
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Hablar de Camilo Cienfuegos en un tono tan serio pareciera un distanciamiento de la jovialidad y picardía que lo caracterizaron, pero su grandeza histórica impide referirme a él con palabras simples.  

A ningún cubano le resulta extraña la imagen con su exuberante barba y sombrero alón, atributos que lo distinguieron desde la Sierra Maestra.

Fue de los últimos en alistarse para la expedición del Granma, mas, luego sería siempre de los primeros, de los que anteponen el pecho a las balas sin temor a la muerte.

Inicialmente, su nombre no fue tan descollante, después, al paso de los días, su valentía y responsabilidad le hicieron ganar méritos y la confianza de Fidel, quien le asignó el grado de Comandante y la tarea de encabezar la Columna dos Antonio Maceo hasta el Occidente del país.

De sus peripecias conocieron las montañas granmenses y también los llanos, pues fue el primer jefe rebelde en llevar el combate más allá de la Sierra.

Su carisma era tal que por donde pasaba todos querían verlo, tocarlo, abrazarlo y escucharlo. Era un ídolo de multitudes.

La cercanía a Fidel lo convirtió en un entrañable amigo,  el Líder de la Revolución lo consultaba con frecuencia, por eso a la pregunta de: ¿Voy bien, Camilo? Lo secundó la respuesta: ¡Vas bienFidel!

En otros tiempos también demostraría su fidelidad, como lo hizo en aquel juego de béisbol en el cual adversario del Comandante en Jefe.

Especial mención tiene en su vida la amistad entablada con el Che, quien, a pesar de su rectitud y caráctertampoco escapó a sus travesuras o “camiladas”.

Quizás por esas y otras razones el Che diría, con sentidas palabras: “Camilo fue el compañero de 100 batallas, el hombre de confianza de Fidel en los momentos difíciles de la guerra y el luchador abnegado que hizo siempre del sacrificio un instrumento para templar su carácter y forjar el de la tropa… Camilo era Camilo, Señor de la vanguardia, guerrillero que se imponía por esa guerra con colorido que sabía hacer”.

La pronta desaparición del Comandante del pueblo, a los 27 años, dejó un vacío inmenso en el corazón de la nación. Miles de hombres y mujeres buscaron infructuosamente su cuerpo por cielo, mar y tierra.

Mas al no aparecertuvimos que conformarnos con la idea de que su cuerpo yace en alguna parte del mar, por eso cada 28 de octubre anhelamos que algún pétalo de flor pueda alcanzarle en la inmensidad del piélago, allí -en ese lugar- donde se hizo inmortal.

 

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