Cangamba, símbolo de resistencia

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Por Orlando Fombellida Claro | 28 mayo, 2020 |
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FOTO/Luis C. Palacios Leyva

Estar con la familia, visitar amigos, veranear algunos días en una instalación donde podría descansar y comprobar, al despertar por las mañanas, que no estaba en escenario real de guerra en el que los olores de la pólvora, la sangre y la muerte se mezclan con el de uniformes militares sucios de sudor y tierra, eran los planes de Rafael Ángel Ramos Fajardo para las vacaciones que estaba a punto de venir a disfrutar en su país.

Pero, parafraseando cierto refrán, una cosa pensaba él y otra los enemigos de la República Popular de Angola, en la que era jefe de la Unidad de Destino Especial (UDE) de la misión militar cubana que contribuía a defender de enemigos internos y externos, la independencia de esa nación africana.

Tenía entonces el grado de mayor de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, se encontraba listo, y contento por supuesto, para venir a Cuba “cuando se produce el ataque de la Unita (Unión Nacional para la Independencia Total de Angola) a la aldea de Cangamba, donde había colaboradores nuestros.

“La situación se complicó tanto que fue necesario adoptar un grupo de medidas de reforzamiento y enviar tropas cubanas a proteger a los combatientes que estaban allí”, rememora en su vivienda, en Bayamo.

Por eso, prosigue el ahora teniente coronel (r), cancelan sus vacaciones, reasume el mando de la UDE, la mayoría de cuyos integrantes “eran jóvenes y estaban bien preparados para hacer acciones de interdicción o de alto riesgo” y parten en helicópteros que los dejan a unos 35 kilómetros de la zona de combate.

El ataque a Cangamba inició al amanecer del día 2 de agosto de 1983. La posición era defendida por una agrupación formada por alrededor de 818 efectivos de las Fuerzas Armadas Populares de Liberación de Angola (Fapla) y 82 asesores cubanos, que no poseían armas antiaéreas ni artillería pesada, por tratarse de una fuerza ligera de lucha contra bandidos.

“Por la Unita participaban en la operación las 12 y 13 brigadas semi regulares, con la misión de asestar el golpe principal; dos batallones independientes y una compañía de destino especial, unos 3 000 hombres.

“La agrupación artillera con que contaba las Fala (Fuerzas Armadas de Liberación de Angola) estaba integrada por cincuenta a sesenta piezas de artillería y morteros, siete instalaciones antiaéreas múltiples de 14,5 milímetros y de cohetes antiaéreos portátiles.

“Por la parte sudafricana, aunque no habían fuerzas de infantería desplegadas en el terreno, había presencia de especialistas de artillería, inteligencia, apuntadores para la aviación, lo que puede estimarse en cerca de un batallón.

“También había pequeñas unidades del Batallón Búfalo, el cual contaba con experiencias de acciones conjuntas con la Unita”(*).

Ramos Fajardo subraya que además de la superioridad del enemigo en fuerzas y medios, el enfrentamiento tenía lugar en terreno conocido por la Unita, por lo que “teníamos que adoptar medidas de autoprotección para lograr cumplir la misión encomendada”.

“La situación –remarca- llegó a tal extremo que fue necesario preparar nuevas condiciones; al no lograr romper el cerco enemigo comenzamos a hacer acciones con movimientos tácticos parecidos a los que se hacen en la guerra de guerrillas, dar golpes en diferentes lugares, sobre todo en la retaguardia del enemigo.

“Los combates fueron continuos, ellos con el interés de capturarnos y nosotros con el de no dejarnos capturar. Cangamba es símbolo de resistencia”.

Con la llegada de refuerzos y un invaluable desempeño de la aviación de combate cubana, tras varios días de duros enfrentamientos, la balanza se inclina a favor de las fuerzas cubanas y angolanas leales al gobierno de su país.

RESULTADOS DE LA BATALLA

“Para el 9 de agosto de 1983, las fuerzas de la Unita se retiraron del teatro de operaciones, destruyendo antes los almacenes de municiones y llevándose consigo las bajas que pudieron rescatar.

“Se contabilizaron dentro del poblado 493 cadáveres de las Fala, pero se estimó que las bajas fueron superiores, teniendo en cuenta que era una práctica habitual de la Unita borrar las huellas de sus bajas.

“Ejemplo de ello lo fue que uno de los camiones emboscados por las tropas que actuaron en la retaguardia de la Unita estaba atiborrado de cadáveres.

“Murieron en combate 18 cubanos y 27 resultaron heridos. Por su parte las Fapla tuvieron 60 muertos y 177 heridos. Se desconoce la suerte de unos trescientos integrantes de la Organización de Defensa Popular, algunos de ellos sorprendidos al inicio del ataque, mientras dormían en sus humildes hogares y asesinados posteriormente (**).

A su regreso de la hermana nación africana, el Máster en Ciencias Rafael Ramos Fajardo (Manzanillo, 1949) fue condecorado con la Orden al Valor Camilo Cienfuegos y otras distinciones otorgadas por el Consejo de Estado de la República de Cuba, y dirigió prisiones en Granma.

Teniente coronel (r) Rafael Ramos Fajardo FOTO/Yelandsi Milanes Guardia

Tras pasar a retiro, comenzó a trabajar -aún lo hace-, en Labiofam, y a escribir libros, de los cuales tiene dos en proceso editorial y uno publicado.

El título publicado es Los tigres de Cangamba, “testimonio de indudable valor al revelar acciones y momentos que exaltan el heroísmo, la bravura y el espíritu internacionalista que caracterizó la actuación de los combatientes cubanos en su contribución a la lucha en defensa de la soberanía e independencia de la República Popular de Angola (***).

(*) Enciclopedia colaborativa EcuRed

(**) Ibíd.

(***) Ibíd.

Portada del libro Los tigres de Cangamba

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