CDR, una organización de pueblo

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Por María Valerino San Pedro | 21 septiembre, 2016 |
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Júbilo en Granma por el aniversario 56 de los Comités de Defensa de la Revolución FOTO/ Rafael Martínez Arias
Júbilo en Granma por el aniversario 56 de los Comités de Defensa de la Revolución FOTO/ Rafael Martínez Arias

Septiembre es un mes con encanto propio, llegó, desde sus primeros días,  trayendo un ajetreo mayúsculo a las calles,  regaló las hermosas imágenes de niños, adolescentes y jóvenes ataviados con sus uniformes escolares, inyectando vitalidad a los centros educacionales…

Es espacio para las celebraciones en grande, por pertenecerle la fecha en que hace 56 años se crearon los Comités de Defensa de la Revolución (CDR): el día 28 de septiembre de 1960,  después de haber sonado varias bombas en la ciudad de La Habana, por la acción terrorista de grupos contrarrevolucionarios.

Nosotros, los pobladores de la suroriental provincia cubana de Granma, nos inspiramos en las glorias pasadas para crear las glorias futuras,  nos cabe el privilegio de ser miembros de una organización de masas  que verdaderamente es una antorcha de la dignidad del pueblo cubano, esencia y baluarte por la defensa de la nación, así lo demuestran los resultados emulativos de los últimos años.

Los Comités de Defensa de la Revolución cuentan en el país con más de ocho millones de miembros mayores de 14 años de edad, y en Granma con más de 500 mil. Rebasaron el marco de las funciones que en un momento dado inspiraron su creación, puesto que no solo defienden la obra revolucionaria, con su acción y vigilancia, sino que son además protagonistas de todos los programas sociales.

Los CDR arribarán a su aniversario 56 exhibiendo con orgullo un ascenso en el cumplimiento exitoso de la misión para la cual fueron creados, y al mismo tiempo, les corresponde el honor de haber asumido otras tareas para convertirse en lo que son hoy: la organización más masiva y auténtica de la sociedad  cubana, vital para ejercer la solidaridad, la cooperación y ayuda mutua entre vecinos, así como de beneficio para la comunidad. Da cabida en su seno a los revolucionarios de todas las generaciones, sin distinción de ningún tipo: hombres, mujeres, ancianos, jóvenes, trabajadores, intelectuales, campesinos, estudiantes, amas de casa, jubilados y otros sectores de la población.

Al surgir llenaron un espacio disponible que no podían cubrir otras organizaciones: el barrio, la cuadra. Allí no solo vivían los patriotas, sino también los jubilados, las amas de casa, los trabajadores por cuenta propia y otras personas que no laboraban en instituciones estatales, pero sí estaban dispuestas a ayudar a la Revolución para enfrentar las campañas de agresiones del imperialismo.

El sistema de vigilancia colectiva revolucionaria establecido contra terroristas y delincuentes demostró, como señaló Fidel el 28 de septiembre de 1960, que cuando la masa del pueblo se organiza, no hay imperialistas, ni lacayos de los imperialistas, ni vendidos a los imperialistas, ni instrumentos de los imperialistas que puedan moverse.

A partir de ese momento se inició un camino ininterrumpido de un extremo a otro de Cuba, de creación de los CDR, en cada cuadra, barrio, manzana y centro laboral, para defender la Revolución a cualquier precio. Los 798  mil 703 miembros con que contaban en 1961 fueron un bastión en la vigilancia de las calles,  campos y ciudades.

Su misión fundamental, la cual mantienen hasta hoy, es el apoyo a la localización y detección de los terroristas y delincuentes que alteran la tranquilidad ciudadana dentro del país. Esta tarea primordial de los CDR fue y es muy eficaz y significa un golpe demoledor a la contrarrevolución en la Isla.

No hubo un solo acontecimiento histórico después de su nacimiento, en los que no hayan participado de forma sobresaliente, demostrando su potencial y que no solo estaban destinados a vigilar y combatir al enemigo, sino que devendrían: una organización de masas que desarrolla una fecunda labor político ideológica, económica, cultural, y de beneficio de la comunidad y la familia, en estrecha colaboración con las instituciones estatales.

 

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