Che, presencia viva

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Por Yelandi Milanés Guardia | 14 junio, 2017 |
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Hay quienes sin proponérselo tienen el raro privilegio de convertirse en ídolos de masas, y entre esos singulares hombres se encuentra el argentino Ernesto Guevara de la Serna.

Evidencia de ello es la famosa foto realizada por Korda, la cual se ha convertido en una de las instantáneas más reproducidas del mundo. Muchos la observarán y usarán sin sospechar la dimensión humana de ese hombre extraordinario, el cual como Martí pensaba que la mejor manera de decir, es hacer.

Otros si muestran la imagen con orgullo porque saben que más allá de una mirada enigmática o de una hermosa obra de arte, constituye un símbolo, el del hombre nuevo al que tanto aludiría en sus discursos y obras.

Su ejemplo repercute en todos los cubanos, pero especialmente en aquellos pequeñines que con uniformes multicolores, gritan a viva voz su anhelo de ser como él.

El alto sentido del honor, la honestidad, el compañerismo, la solidaridad, la valentía y entrega sin límites hacia los demás, lo convirtieron en el líder excepcional a quienes muchos siguieron en varias aventuras, aún a riesgo de sus vidas. Porque tenía ese poder imantador al cual muy pocos podían resistirse.

El Guerrillero Heroico constituye el arquetipo ideal sobre el cual debemos volver la vista, porque sus valores constituyen una brújula para encaminarnos hacia el mundo mejor necesario.

Más en ese trayecto de reconocimiento y construcción del hombre nuevo nos surgirán disímiles interrogantes como al escritor uruguayo Eduardo Galeano:

“¿Por qué será que el che tiene esta  peligrosa costumbre de seguir naciendo? Cuanto más lo manipulan, cuanto más lo traicionan, más nace. Él es el más nacedor de todos. ¿No será porque el Che decía lo que pensaba, y hacía lo que decía? ¿No será que por eso sigue siendo tan extraordinario, en un mundo donde las palabras y los hechos muy rara vez se encuentran, y cuando se encuentran no se saludan, porque no se reconocen?”

El mito del Che sigue creciendo con el paso del tiempo, por eso no extraña que allá por la Higuera, en Bolivia, algunos enciendan a su efigie una velita cual santo guardián, para recibir protección y auxilio.

Pero todos sabemos que su presencia está en el accionar diario, en los desafíos de la consolidación y desarrollo de la Revolución cubana, en la lucha por la liberación de los pueblos oprimidos y alumbrando con su estrella solitaria la América Latina.

En la Patria grande sigue siendo un paradigma de revolucionario, guerrillero y aventurero, pero de esos que como el decía ponen el pellejo para demostrar sus verdades, las cuales lo inmortalizaron en su constante batallar. ¡Hasta la victoria siempre!

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