Ciudad del Vaticano: un pequeño Estado, una gran historia

Share Button
Por Agencia Cubana de Noticias (ACN) | 22 agosto, 2015 |
0

La Habana-.  Cuando resta menos de un mes para la visita a Cuba del Papa Francisco, el tercer Sumo Pontífice que viaja a la Isla, ofrecemos a continuación algunos datos sobre el Estado de la Ciudad del Vaticano y la Santa Sede.

Antiguamente la palabra Vaticano señalizaba una zona pantanosa ubicada en la orilla derecha del Tíber -tercer río más largo de Italia-, entre el puente Milvio y el Sixto. En la actualidad alberga en apenas 0,4 kilómetros cuadrados, al Estado de la Ciudad del Vaticano.

Su frontera está delimitada por las murallas y, en la Plaza San Pedro, por una franja de roca sedimentaria formada por depósitos de carbonato de calcio conocida como travertino.

El tratado de Letrán firmado entre la Santa Sede e Italia el 11 de febrero de 1929, ratificado el 7 de junio del mismo año, dio origen al Vaticano como Ente soberano de derecho público internacional.

Además del propio territorio, la jurisdicción vaticana se extiende a otras zonas de Roma y fuera de ella, que gozan del derecho de extraterritorialidad, acorde con la página oficial de ese Estado. El único cuya lengua oficial es el latín y su territorio es Patrimonio de la Humanidad desde 1984.

Muchos se refieren al Vaticano y la Santa Sede como equivalentes, pero el primero hace alusión al territorio, mientras que el segundo se refiere a la institución que dirige la Iglesia y tiene personalidad jurídica propia como sujeto sui generis de Derecho Internacional.

Es la Santa Sede, y no el Estado del Vaticano, quien mantiene relaciones diplomáticas con los demás Estados. A su vez, el Vaticano ofrece el soporte temporal y soberano y el sustrato geográfico para la actividad de la Santa Sede, donde reside el Papa, apelativo exclusivo con el que se conoce al Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, quien es también el Obispo de Roma, diócesis preeminente de la Iglesia.

   FORMA DE GOBIERNO

El Sumo Pontífice es el Jefe del Estado, con plenos poderes legislativos, ejecutivos y judiciales: durante el periodo de sede vacante (hasta la elección del nuevo Papa) el Colegio de cardenales ejerce estos poderes.

El poder legislativo además, es ejercitado en nombre del Sumo Pontífice, por una Comisión integrada por un Cardenal Presidente y otros cardenales nombrados por un quinquenio.

El poder ejecutivo es ejercido por el Presidente de la Comisión, y en esta condición, asume el nombre de Presidente del Governatorato, y es coadyuvado por el Secretario General y por el Vicesecretario General.

De él dependen las Direcciones y las Oficinas centrales en que se encuentra organizado el Governatorato, el complejo de organismos a través de los cuales es ejercido dicho poder.

Los órganos constituidos según el sistema judicial del Estado practican el poder judicial en nombre del Sumo Pontífice.

El Papa se elige secretamente. Los cardenales se recluyen en la Capilla Sixtina, ubicada en el Vaticano, hasta decidir el nombre del sucesor. En ocasiones la elección ha durado varios días e incluso semanas, meses y hasta años.

Ese encuentro “bajo llave” es conocido como Cónclave y mientras dura el proceso a los cardenales no se les permite ningún contacto con el mundo exterior.

La única señal de lo que ocurre en la Capilla Sixtina proviene del humo, llamado fumata,  visible para las multitudes que aguardan el resultado de la elección, en la plaza de San Pedro.

El humo blanco indica que se ha nombrado Papa; el negro, que ningún candidato ha logrado un número suficiente de votos.

En tiempos antiguos, los papas elegidos mantenían su propio nombre; la costumbre de cambiarlos se inicia con Juan XII (955-964). Desde 1523 con Clemente VII hasta Juan Pablo I en 1978, todos los papas fueron italianos.

La tradición se interrumpió cuando fue elegido Juan Pablo II, de origen polaco, quien inició su pontificado en ese propio año, le sucedieron Benedicto XVI, alemán, en el 2005, y Francisco, argentino, en el 2013, quienes han sido los tres últimos Sumos Pontífices.

   BANDERA, MEDIOS Y POBLACIÓN

El Estado de la Ciudad del Vaticano posee una bandera propia dividida en dos campos verticales: uno amarillo, junto al asta, y otro blanco, en que está representada la tiara pontificia con las llaves cruzadas.
Posee derecho de acuñar su propia moneda, el euro del Vaticano, y emite sus propios sellos de correos.

En el Vaticano se edita un periódico diario, L’Osservatore Romano, fundado en 1861; y desde 1931, funciona una emisora, Radio Vaticano, que transmite a todo el mundo programas en diversas lenguas.

Actualmente, los habitantes del Estado ascienden a alrededor de 800, de los cuales unos  poseen ciudadanía vaticana, mientras que el resto, con residencia temporal o permanente en el Estado, no la tienen.

El Cuerpo de la Guardia Suiza, encargado de la seguridad del Papa y del Estado, fue fundado en 1506 y sus miembros visten un uniforme que, según la tradición, fue diseñado por Miguel Ángel. El Cuerpo de la Gendarmería se ocupa de los servicios de policía y de seguridad del Estado.

   LA SANTA SEDE Y EL RESTO DEL MUNDO

La representación y relaciones con los demás Estados están reservadas al Sumo Pontífice, quien las ejerce por medio de la Secretaría de Estado. Tanto la Santa Sede, en cuanto órgano soberano de la Iglesia Católica, como el Estado de la Ciudad del Vaticano, han obtenido cada vez más, pleno reconocimiento como personalidad internacional singular.

La Santa Sede forma parte de organizaciones internacionales como el Organismo Internacional de Energía Atómica, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

Es miembro observador permanente en otras, incluyendo la ONU, el Consejo de Europa, la UNESCO, la Organización Mundial del Comercio y la Organización para la Alimentación y la Agricultura.

La Santa Sede mantiene relaciones diplomáticas con más de 170 Estados soberanos. Asimismo, con la Unión Europea, la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de Malta y con la Autoridad Nacional Palestina.

Los representantes diplomáticos de la Santa Sede, con rango de embajador, se denominan nuncios (nuncio apostólico o nuncio papal) y nunciaturas sus representaciones diplomáticas.

Los nexos diplomáticos con Cuba se establecieron el 7 de junio de 1935, hace 80 años. De esta forma, la Isla fue uno de los primeros países en la región en tener vínculos con la Santa Sede las cuales se han mantenido desde entonces ininterrumpidamente.

Las relaciones entre los dos Estados se fortalecieron con las visitas del presidente Fidel Castro Ruz a la Santa Sede en 1996 y las de los Sumos Pontífices Juan Pablo II y Benedicto XVI a Cuba en 1998 y 2012, respectivamente;  así como con el encuentro sostenido por el presidente Raúl Castro Ruz con el Papa Francisco, en el Vaticano en mayo de este año.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

• No se publicarán comentarios denigrantes, ofensivos, difamatorios, que no se ajusten al tema a debate o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Tampoco serán admitidas las ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.

• Nos reservamos el derecho de no publicar los contenidos que incumplan con las normas de este sitio .