Colombia es dueña de su destino en Rusia, Senegal es la barrera

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Por Prensa Latina (PL) | 28 junio, 2018 |
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Moscú .- El plan tácito y deseado de Occidente de impedir la celebración del Mundial de Fútbol en Rusia inició su fracaso nada más sonar los primeros acordes de la ceremonia inaugural en el Luzhniki de la cita de 32 equipos del orbe.

Para colmo de males, el equipo nacional demostró en el juego inaugural un fútbol nunca visto en esta nación para competiciones del referido nivel, al menos después de la formación de la Federación de Rusia: cinco dianas contra Arabia Saudita.

Tampoco significa que los sauditas fueron el mejor elenco del certamen, pero es que aquí el optimismo campeó por su respeto en la organización del mundial, pero el pesimismo se adueñó de todos los pronósticos para las posibilidades de la selección local.

Uno de los principales lemas de los medios de prensa e incluso de algunos políticos de alto rango rezaba: nosotros ya vencimos con la celebración del Mundial, aunque también podemos ganar… experiencia.

Lo cierto es que los ocho primeros goles que marcó la escuadra anfitriona, dirigida por Stanislav Cherkesov, para con ello garantizar su salida de la ronda clasificatoria, se convirtió de por sí en un logro histórico, con el cual pocos soñaron aquí.

Amén de hasta donde pueda llegar la selección rusa, ello, sin duda, dará más fortaleza al éxito de este país ante el forcejeo que inició Occidente con al menos tres maniobras de marcada intención para malograr el evento competitivo.

La primera fue el caso del supuesto envenenamiento de Serguei Skripal y su hija Julia.

En más de tres meses de acusaciones infundadas, acciones diplomáticas y sanciones en contra de Rusia, Londres fue incapaz de demostrar que no vale la pena ver como presunto al ataque químico contra el exagente de la inteligencia militar rusa.

De hecho, de lo que menos quiere hablar Londres ahora es, precisamente, del caso Skripal. Algunos medios llegaron a especular que tan pronto se acabe el Mundial, el paradero del exagente ruso será totalmente incierto.

En su momento y al calor de la euforia antirrusa en el parlamento del Reino Unido, el canciller de ese país, Boris Jhonson, llegó a amenazar con la suspensión de la asistencia de Inglaterra al Mundial de Fútbol.

Finalmente, optó por permitir el viaje de la escuadra inglesa, pero la Foreign Office (Ministerio de Relaciones Exteriores), como mismo hicieron sus colegas en Francia, Polonia, Dinamarca y otras naciones europeas, se dedicó a inventar otra Rusia, a la cual no se debía viajar.

Decimos otra Rusia porque fueron después los propios fanáticos de los países mencionados quienes se encargaron de desmentir o más bien denunciar las calumnias que escucharon de esta nación cuando se disponían a viajar.

Una segunda maniobra fue arreciar los ataques de la coalición occidental dirigida por Estados Unidos en Siria, incluido un mayor apoyo a los grupos terroristas para crear una nueva atmósfera de tensión bélica en el sur del país levantino.

La tercera acción pareció ser un intento de provocación para crear un conflicto a gran escala en la región hullera del Donbass. De hecho, las autoridades de Kiev declararon públicamente que tenían la intención de ‘echar a perder’ al torneo deportivo.

Pero las formaciones de autodefensa de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk lanzaron varias contraofensivas a finales de mayo pasado y en el mes de junio que enfriaron los ambiciosos planes militares de Kiev de una gran ofensiva.

Vale la pena aclarar que Donbass colinda con la región rusa de Rostov del Don, cuya ciudad cabecera es una de las 11 donde se realiza el mundial desde el 14 de junio.

UNA OPINIÓN DIFERENTE 

Si vamos a medir el fracaso de la campaña occidental en cuanto al poder de convocatoria logrado por Rusia, deberíamos referirnos a que solo México trajo a Rusia cerca de 50 mil fanáticos que se mueven como una verdadera marea verde por las ciudades rusas.

Gran parte de los casi tres millones de aficionados, sin contar los turistas que acuden simplemente a disfrutar el ambiente del Mundial, eran de procedencia latinoamericana, cuya región llevó a la etapa clasificatoria a equipos de ocho países.

Por ello, en las calles de esta capital, de San Petersburgo, el sureño balneario de Sochi, la linda Kazán, en la república de Tatarstán y en otras regiones, se escuchó el español más que ningún otro idioma.

La hinchada mexicana, la argentina, la uruguaya, la brasileña, la colombiana y la panameña, se hicieron tan populares entre los rusos que muchos locales llegaron a proponer ofertas para adquirir sombreros mexicanos u otras prendas de las naciones latinas.

Nos dijeron que la policía podía decomisar los teléfonos, que llegábamos a un campo de concentración, a un país con las calles sucias, con personas ásperas y groseras, pero ha sido todo lo contrario. Esa sería la opinión sintetizada de varios extranjeros. De hecho, la evidencia de que Rusia se apresta a instaurar un récord de organización, limpieza, hospitalidad, atención de los voluntarios, preparación de las ciudades para atender los extranjeros y en condiciones de seguridad, asusta a Occidente.

La mentira y la campaña difamatoria puesta al descubierto llevan a algunos políticos como el propio Jhonson a cambiar su retórica. ¿Qué más remedio le queda? Serán miles de ingleses que se atrevieron a viajar a Rusia quienes lo pueden desmentir.

El jefe de diplomacia británica publicó un artículo en el diario The Sun, donde afirmó que su país reforzaba el trabajo de los consulados de Moscú, San Petersburgo y Ekaterimburgo, así como organizaba grupos móviles de diplomáticos para otras urbes.

Además de las ciudades mencionadas, el Mundial también se realiza en Kaliningrado, Samara, Saransk, Volgogrado, Rostov del Don y Nizhni Novgorod.

Lo malo del éxito del Mundial para Occidente, además de los dividendos económicos y políticos que dará a Rusia la celebración del evento, es la reducción de argumentos para continuar con una política antirrusa y de sanciones contra esta nación.

¿Acaso un país con una población tan hospitalaria y lista para atender y compartir con varia decenas de países que llegaron aquí para disfrutar del mejor fútbol del mundo puede amenazar o desear un ataque contra otras naciones?

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