Un combate eficaz a la COVID 19, pero…

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Por Osviel Castro Medel | 14 agosto, 2020 |
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FOTO/ Freepik

Si algo distinguió a Granma en la fase más crítica del nuevo coronavirus fue el cumplimiento de estrictas medidas epidemiológicas, al margen de indisciplinas aisladas.

No es casual que a estas alturas este territorio oriental exhiba una tasa de incidencia de 1,6 por cada 100 mil habitantes. Es decir, desde que el 11 de marzo se diagnosticaron en el país los primeros casos positivos al SARS-CoV-2 solo 13 pacientes resultaron positivos en la provincia a las pruebas de PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa, por sus siglas en inglés).

Esos números son loables si tenemos en cuenta que en esta región viven más de 800 mil habitantes y existen dos ciudades grandes, Bayamo y Manzanillo,  además de otros pueblos densamente poblados.

Precisamente esos dos municipios, además de Río Cauto, Guisa y Jiguaní son los únicos que han  reportado personas que contrajeron el virus.

Granma fue acaso donde primero se implementó la circulación restringida de cualquier tipo de transporte entre municipios y fuera de las fronteras locales, una normativa que dio excelentes resultados.

Eran comunes en las líneas divisorias de la provincia las escenas de médicos, enfermeros y epidemiólogos evitando el cruce innecesario de personas.

Soportando el asfixiante calor del verano, el molesto revoleteo nocturno de los mosquitos, o las incomprensiones de ciertos inconscientes, esos profesionales de la salud tomaban la temperatura, anotaban el lugar de procedencia y destino y los motivos del traslado de los viajeros. Por supuesto, impedían —apoyados por las autoridades del Ministerio del Interior— la entrada de sospechosos o de individuos deseosos de “pasar la frontera” sin justificaciones de peso mayor.

“Fue una tarea titánica, sin descanso, pero muy útil y gratificante”, expuso al respecto la doctora Claudia María Leyva Mejía, quien con solo 27 años tuvo que hacerse cargo de uno de los turnos que laboró en los límites con Santiago de Cuba.

“Se trabajó arduamente en los cuatro accesos principales a la provincia: Río Cauto, Cauto Cristo, Jiguaní y Pilón, pero también se crearon otros tres puntos de control  en Bueycito Vuelta del Caño y la Maguana, además de escalones de vigilancia en otros municipios”, explicó la Vicegobernadora de la provincia Yanetsy Terry Gutiérrez.

Otro factor que influyó mucho en la eficacia al combate a la pandemia fue la pesquisa activa, realizada cada día por miles de estudiantes de Medicina e incontables trabajadores del sector de la salud. Al igual que en todo el territorio nacional, la filosofía de trabajo en Granma resultó clara: que bajen los casos, no las pesquisas.

Por supuesto, el uso del nasobuco y la aplicación del distanciamiento social, el seguimiento a viajeros,  la toma de temperatura y otras medidas también contribuyeron a que este territorio consiguiera una baja tasa de incidencia.

Según explicó Francisco Escribano Cruz, Gobernador de la provincia, se han procesado más de cuatro mil muestras de PCR en tiempo real y solo resultaron positivas el 0,31 por ciento. Él mismo añadió que en los centros de aislamiento para contactos han estado más de 1 300 personas y todas han recibido una esmerada atención.

De cualquier modo, si hubiesen proliferado las indisciplinas sociales, difícilmente se hubiera logrado combatir con éxito esta nueva enfermedad.

¿Pero es tiempo de bajar los brazos? Categóricamente no. Granma pasó el 18 de junio de 2020 a la fase uno, el 3 de julio a la dos y el 20 de julio a la fase tres de la etapa de recuperación pos-COVID-19.

A medida que fueron “desescalando” las regulaciones se hicieron visibles en algunos ciudadanos ciertas tendencias al relajamiento y a la pérdida de percepción de riesgo. Los signos más preocupantes se expresan hoy en los individuos que en las aglomeraciones no portan el nasobuco, además de personas ingeriendo bebidas alcohólicas, incluso a pico de botella,  práticas que violan lo establecido para cualquiera de las tres fases.

Si queremos mantener el éxito en el combate al nuevo coronavirus necesitamos mantener la cohesión, cumplir las indicaciones necesarias, mantenernos informados y tener conciencia de que la etapa de normalidad, tan añorada por todos, todavía no ha llegado.