Combatientes del Cauto, verdadero suceso editorial

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Por Luis Morales Blanco | 19 febrero, 2018 |
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El calendario marcaba el 16 de febrero de 1868, tras arduos preparativos y vencer escollos innombrables, un puñado de radialistas, impresores, tipógrafos y estudiantes sacaban a la luz el primer número del periódico Combatientes del Cauto, un verdadero suceso editorial de la época.

Al cumplirse el aniversario 50 de este jalón en el ámbito del periodismo, sus protagonistas, casi todos miembros  de la delegación de base de jubilados de la Unión de Periodistas de Cuba en Granma, se reunieron en la Casa de la prensa para evocar aquel hecho y que no pasara por alto a las presentes y futuras generaciones la idea de que el periodismo siempre ha de estar a tono con su tiempo.

De aquella tropa bisoña quedan pocos integrantes, las caras ayer lisas, muestras los surcos del tiempo implacable,  la huella de muchos años acumulados en las espaldas, pero mantienen intacto  el espíritu de “salvar cubanía” después de cinco décadas transitando la senda de la letra impresa.

Desde la capital viajó lleno de emoción Orlando de la Torre (Tato), aquí lo espetaban Ángel Sánchez Conteras, director de aquel impreso que protagonizó tiradas diarias y luego semanales  durante  ocho años, le acompañaron Pedro Mora Estrada, Evaristo Tamayo Palacios, Gumersindo Molinet (doctor Triguá), Edgar Fonseca, Ibrahín Verdecia, Elio Montero, José Ángel Ramírez Durán, Raciel Pérez Martínez y la estudiante de periodismo Ángela Valdés y Julio Báez, líder político natural y dirigente  partidista, Guillermo Almenares y Víctor Benítez, corresponsal obrero del Sindicato de la Salud, entre otros.

Combatientes del Cauto surge, como sus antecesores: El Cubano Libre, propugnado por Carlos Manuel de Céspedes y retomado un siglo después después por Ernesto Guevara y  Patria, liderado por  José Martí,  ante la necesidad de convertirse en el órgano político  oficial de la lucha contra los colonialistas españoles, la tiranía de Fulgencio Batista y en el caso de Combatientes… para contar las peripecias del estreno de un contingente agrícola.

Esta fuerza produciría alimentos para las tropas que librarían combates  en la guerra de todo el pueblo, según concepto fidelista, ante una hipotética agresión militar, pero sus redactores también reflejaban todo el acontecer social, cultural, político:  fue órgano oficial de la región del Partido Cauto-Bayamo-Jiguaní, antes  de la División política de 1975.

Desde la Granja número 8 donde los contingentistas  hacían parir la tierra en condiciones similares a las de guerra: carentes de electricidad, combustible y otros alicientes de la vida moderna, los redactores y técnicos y obreros de Combatientes, en condiciones análogas, letra a letra como mismo hizo Johann Gutemberg el creador de la imprenta de tipos móviles y como los periódicos del siglo XIX sacaron la luz su  amada publicación fue una proeza para estos tiempos.

Como toda publicación que se respete tenía secciones culturales, deportivas, sociales, de noticias,  pero la más gustada por los lectores fue la denominada Tócalo con limón, devenida ¡Al machete! plena de crítica mordaz y penetrante.

Así y después en mejores condiciones, ya en Bayamo, estuvieron ejerciendo el periodismo hasta 1977 cuando junto al periódico original  manzanillero La Demajagua (que hacía una labor similar en la región del Guacanaybo y toda la costa granmense) se fundieron en uno para dar lugar al actual periódico provincial que asumió el nombre La Demajagua en el cual muchos de los periodistas golfeños y de la Llanura del Cauto hicieron armas en el periodismo bien entendido, ejemplo para el presente y para ilustrar y formar a las nuevas generaciones de redactores reporteros.

Alguien medio en broma y mucho en serio dijo: ”Nos queda otro medio siglo para seguir aportando”.

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