Conciencia en tiempos de COVID-19

Share Button
Por Mailenys Oliva Ferrales | 25 marzo, 2020 |
0
El Coronavirus es declarado una emergencia internacional. ACN Caricatura/Osvaldo GUTIÉRREZ GÓMEZ/ogm

Con un par de besos «sonados» y un apretón de esos que casi te deja sin aliento sellaron hoy su encuentro matutino dos vecinas mías después de hablar por un buen rato sobre el coronavirus y las historias de dolor que va dejando a su paso.

-¡Ay verdad que debemos evitar los besos!- dijeron entre risas y sin un asomo de preocupación al respecto.

Y es que a pesar de la avalancha de noticias que nos llegan minuto a minuto desde la radio, la tv, la prensa, las redes sociales y hasta del propio comentario popular, a pesar incluso de saber que dos personas fueron diagnosticadas recientemente con el COVID-19 durante su estancia en la provincia, muchos son los que aún sienten el problema como algo ajeno, lejano y que no les va a tocar.

Otros toman medias puertas adentro, y sí, hay que cuidar a la familia, pero también al vecino, al bodeguero, a la farmacéutica, al dependiente que nos vende el pollo o el jabón y a tantas otras personas que no han detenido sus rutinas laborales para garantizar la estabilidad económica, productiva y social del territorio.

Por ello, no basta solo con estar informado, conocer los riegos de la pandemia y sentir empatía con los miles de ciudadanos que alrededor del mundo la padecen o sufren la pérdida de un ser querido a causa del virus.

No basta tampoco con confiar solo en la excelencia y capacidad de nuestros galenos o en las medidas adoptadas por el estado cubano para sentirnos protegidos, esta es una batalla de todos, que se gana en gran medida con prevención, disciplina y conciencia.

Son tiempos para dejar el egoísmo en casa y ser un poco más prudentes. Evitar las salidas innecesarias, permanecer en el hogar si padece de gripe, no toser o estornudar sin antes cubrirse adecuadamente la boca o la nariz y lavar con frecuencia las manos son apenas algunas de las medidas básicas para evitar el contagio, y que no pocos burlan a diario, hasta en sitios públicos.

Son tiempos también en que viajar está de moda, pero hacerlo bajo estas circunstancias a países donde el virus se ha hecho presente es un riesgo que se puede evitar correr.

El coronavirus no entiende de fronteras, de razas, de etnias o de estatus social, eso ya lo sabemos. Como también sabemos que va lo mismo en un beso, que en un pasamano, que un estornudo. Hacerle frente sin pánico, pero con mucha prevención está ahora al alcance de nuestras manos, de nuestra voluntad para evitar su propagación y no ser uno más en esa lista que tanto espanta y aumenta a diario a nivel mundial.

Contribuyamos cada uno a preservar la sonrisa de nuestros niños, la alegría de nuestros jóvenes y la sabiduría de nuestros abuelos; contribuyamos conscientemente a preservar la vida, que es lo más valioso que tenemos todos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *