Hacer y contar la historia

Share Button
Por Orlando Fombellida Claro | 21 junio, 2020 |
0
Gerardo Hernández Nordelo.FOTO/ Ismael Francisco/ Cubadebate.

Alertados de que aviones de las fuerzas armadas del gobierno de Fulgencio Batista ametrallarían mi barrio, el día señalado, varios de sus vecinos marcharon temprano a refugiarse en una cueva existente en la propiedad de uno de ellos.

Para mí, niño al fin, fue una excursión invadir aquella morada de cientos de murciélagos que colgaban de su techo, ver a las mujeres preparar alimentos y cocinarlos con leña a la que se echaría agua en cuanto se escuchara aproximarse una nave, para evitar que su piloto y artilleros detectaran el refugio y nos dispararan.

Avanzada la mañana, llegó un lugareño y comunicó que Felo, el hijo de Lorenzo Ricardo, se había alzado, incorporándose al Ejército Rebelde.

La reacción de las madres presentes en la caverna fue de preocupación, porque el conocido joven podía perder la vida en cualquier momento. Por suerte no fue así. Participó en combates, disfrutó el triunfo del 1 de enero de 1959, hizo carrera en las Fuerzas Armadas, en las que alcanzó altos grados militares, y falleció octogenario.

Ricardo, como era conocido, hizo en su momento lo mismo que hicieron en el suyo los mambises, y han hecho, después los jóvenes de las siguientes generaciones de cubanos.

Traigo a colación esta historia, porque en más de una ocasión se ha dicho que al conocer la misión encargada a estudiantes de medicina de realizar pesquisa activa como parte de la estrategia cubana para enfrentar y prevenir la Covid-19, algunos padres se preocuparon, con razón, por supuesto, y cuestionaron la decisión.

Los futuros galenos, en cambio, entendieron la importancia de la tarea, la asumieron y realizan con responsabilidad y su aporte en bien de la salud de su pueblo es invaluable.

En reciente acto de homenaje a donantes de sangre, en Granma, el Héroe de la República de Cuba y vicecoordinador nacional de los Comités de Defensa de la Revolución, Gerardo Hernández Nordelo, expresó que era comprensible la preocupación inicial de familiares e incluso de algunos estudiantes de medicina, ante la tarea de combatir una peligrosa y nueva enfermedad como lo es la Covid-19.

Con el paso de los días, añadió, los padres y toda la sociedad apoyan a esos jóvenes, quienes tienen en la misión actual “su Moncada, su yate Granma, su Sierra Maestra, su Girón…”

Otro Héroe de la República de Cuba y de la batalla de Cangamba, en Angola, en 1983, el coronel (r) Fidencio González Peraza, asegura:

“El pueblo de Cuba tiene unas Fuerzas Armadas gigantescas, entre ellas las de batas blancas. Hoy, con la Covid no hay una institución que no haya jugado algún papel en el combate a la pandemia.

“Una vez más, se ha demostrado la unidad existente y la voluntad de defender la Revolución. Hay hazañas de muchos, incluso de niños”.

En Granma realizan la pesquisa activa cinco mil 198 estudiantes de medicina, la segunda cifra más elevada de universidades de Ciencias Médicas, solo superada por la de La Habana.

Guillermo, mi vecino de los altos, dice que los jóvenes están para hacer la historia, y nosotros, los viejos, para contarla.

PD: Aquel día la aviación no atacó mi barrio, días después pasaron tropas de infantería y registraron una por una las deshabitadas casas; a mi padre aún le duele el par de zapatos de dos tonos (blanco u negro) y espejuelos montados al aire de mamá, que se llevaron los casquitos. 

Tarja que recuerda el lugar en que estuvo durante la lucha insurreccional, en mi barrio Santa Justa, Los Berros, en Banes, perteneciente a la actual provincia de Holguín, Cuba, la jefatura de la compañía A Carlos Peña, de la columna 16 Enrique Hart, del Segundo Frente Oriental Frank País FOTO/Orlando Fombellida Claro

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *