Contribuir, planificar y desarrollar

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Por Sara Sariol Sosa | 31 enero, 2018 |
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Los municipios de Granma, tendrán ante sí en el 2018, el gran reto de sacarle mayor provecho a la contribución territorial para el desarrollo local, hecha por las entidades enclavadas en cada demarcación a partir de sus ingresos, y de la que aquellos pueden servirse en un 50 por ciento.

Tal medida tributaria, conocida también como el aporte del uno por ciento, ha tenido un impacto muy positivo en las localidades que, años atrás no contaban con financiamientos propios, y debían atenerse a sumas designadas para realizar necesarias inversiones.

Con la citada contribución han vuelto a cobrar esplendor espacios públicos, instalaciones emblemáticas, áreas donde desarrollan actividades los trabajadores por cuenta propia, unidades de servicio del sector del Comercio y la gastronomía, edificios multifamiliares, caminos desaliñados por el paso del tiempo y la falta de mantenimiento…

Ese tributo a los gobiernos municipales, que puede ser cada año mayor, en la misma medida en que se lo propongan y consigan las entidades de su entorno, en el 2017 fue para Granma en sentido general de 53 millones de pesos, de los cuales la mitad (como está establecido) respaldó gastos corrientes y de inversiones.

Este año se prevé que el monto a utilizar por esa vía ronde los 28.8 millones de pesos que se traducirán en nuevas mejoras y beneficios para el pueblo.

Mas, aun cuando ya hay experiencias de cuanto puede significar para toda la mencionada contribución, que ha permitido incluso dar solución a viejos o llamados planteamientos históricos de los electores, todavía las localidades deben ganar en cuanto a su planificación perspectiva, partiendo de que no solo basta con resolver los problemas sino y, sobre todo, desarrollarnos.

Ese concepto ha sido reiterado en los últimos meses por las máximas direcciones del Partido y el Gobierno n el territorio, y tiene mucho que ver con el hecho de que este millonario uno por ciento se utiliza más para mejorar cosas hechas, que para crear otras que a su vez generen nuevos y superiores ingresos y aportes.

Se trata de buscar un lógico equilibrio, porque si el primer destino garantiza satisfacción popular, el segundo asegura avance, desarrollo.

Para lograrlo, como en tantas cosas de la vida, es imprescindible el diagnóstico, la planificación, dos principios que se interrelacionan en el programa de desarrollo integral concebido hasta el 2030, y en el cual estamos dando insuficientes pasos.

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