Contribuyendo al mejoramiento humano

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Por Yelandi Milanés Guardia | 24 julio, 2016 |
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Oficiales del MININTSus deseos de integrar el Ministerio del Interior (Minint) se intensificaron en el preuniversitario, momento en el cual la actual subteniente Yendri Batista Cabrales y el capitán Jorge Parada Astorga, vieron cercana la posibilidad de cumplir un viejo anhelo.

Ambos comparten responsabilidades en el sistema penitenciario, ella como jefa del registro legal del Centro Mixto de Mujeres y él como primer oficial de tratamiento educativo, desempeños que le han aportado grandes experiencias.

“Soy el encargado a nivel provincial de la atención individualizada y diferenciada que se les dispensa a los internos, expresa Parada Astorga.

“Me ocupo de la atención médica y de las actividades educativas, recreativas, deportivas y laborales que efectúan. También me responsabilizo con buscarles fuentes de empleo y realizar acciones encaminadas a su reinserción social”.

Por su parte, Batista Cabrales asegura que ha aprendido de todo un poco en los centros penitenciarios, sobre todo como piensan y actúan las internas.

Las labores por ellos realizadas buscan medios y formas para modificar la conducta, de manera que refuercen las cualidades positivas y les resten a las negativas, para de esa manera generar un adecuado comportamiento social. Las actividades están encaminadas a la transformación del individuo.

“Trabajar con mujeres privadas de libertad tiene una gran connotación sentimental, refiere Batista Cabrales, porque cuando te relacionas con ellas en algunas ocasiones te ven como una madre, te cuentan sus problemas y hasta piden consejos y depositan su confianza en ti”.

Parada Astorga confiesa que su trabajo lo ha convertido en un hombre de bien, pues relacionarse con personas que necesitan modificar su pensamiento y actuar, es algo que lo ha impactado mucho en el plano humano.

De su quehacer con los internos se derivan muchas anécdotas como la que nos narra la subteniente: “Recuerdo con mucho cariño la ocasión en que siendo educadora recibí una embarazada y estuve con ella en el hospital durante el momento del parto, fue una experiencia linda y aunque hoy está en libertad, ella agradece el gesto y me llama con frecuencia para saber como estoy.

“Me correspondió compartir con ella ese momento trascendental y el del primer añito de su niña”.

En el caso del capitán hubo un hecho que lo marcó profundamente: “Cuando entré con 21 años al Establecimiento Penitenciario provincial ubicado en las Mangas, había un interno sin apoyo familiar que tenía 25 años de sanción por asesinato, y como no tenía quien lo ayudara él se quejaba conmigo de que no había cometido ese delito.

“Entonces me di a la tarea de averiguar su caso y con mis conocimientos de derecho lo fui encaminando hasta lograr una revisión de su causa, lo cual permitió que le redujeran la sanción porque aunque era culpable no había cometido asesinato, pues el delito no había sido tipificado correctamente.

“Hoy donde quiera que veo ese compañero me saluda con mucho cariño y agradece infinitamente lo que hice por él cuando no tenía apoyo de nadie”.

Esas historias los alientan e impulsan a seguir, aún cuando el trabajo se torna complejo y el tiempo para compartir con la familia y descansar se reduce, porque en la motivación de sacar lo mejor de cada ser humano, radica el atractivo del quehacer incesante de estos jóvenes combatientes del Minint.

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