Cosecha de agua

Share Button
Por Orlando Fombellida Claro | 3 mayo, 2018 |
1

La primera vez que bebí agua de lluvia, fue en la casa de una familia residente en un  montañoso sitio de esta provincia y la sentí diferente a la que consumía en Bayamo, pero no desagradable al paladar.

Luego, al utilizarla para bañarme, me sorprendió la cantidad de espuma hecha por uno de aquellos jabones Nácar, adquiridos  mediante la libreta de abastecimiento tan querida por Pánfilo, el personaje del programa humorístico de televisión, Vivir del cuento.

Como en lo adelante visité muchas veces dicha vivienda, pude ver el aljibe en el que se almacenaba el agua y canales colocadas alrededor del techo de cinc, para acopiar “el agua que cae del cielo”,  como dice una canción.

Durante un recorrido por el reparto Granma, más conocido por Polígono,  en Bayamo, Inés María Chapman Waught, presidenta del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), comentó que dadas sus características, las viviendas del lugar son idóneas para captar agua de lluvia, asunto sobre el que, dijo, se han emitido indicaciones.

Textos disponibles en Internet,  dicen que el aprovechamiento eficiente de las precipitaciones, es una tradición milenaria que se practica desde hace cinco mil años.

En Inglaterra, Alemania, Japón y Singapur, son aprovechadas en edificios que cuentan con el sistema de recolección, para después utilizarlas en los baños o en el combate contra incendios, lo cual representa un ahorro del 15 por ciento del recurso.

En la República Popular China se resolvió el problema de abastecimiento a cinco millones de personas, con la aplicación de tecnologías de captación de agua de lluvia en 15 provincias, en la región de Gainsu.

Brasil tiene un programa para la construcción de un millón de cisternas rurales para aumentar el suministro en la zona semiárida del noreste.

La cosecha de agua se define como la recolección del vital líquido derivado de las lluvias, para usarlo con fines productivos. Hasta aquí, lo extraído de la red de redes.

Acopiar el líquido con que las nubes bañan las cubiertas de viviendas, contribuye a paliar, a nivel doméstico,  uno de los efectos del cambio climático: el aumento de la frecuencia e intensidad de las sequías.

Por tanto, en los proyectos de nuevos edificios, residenciales o no, células básicas habitaciones y demás viviendas, no deben faltar  los sistemas de captación de agua de lluvia.  Por pequeño que sea, cualquier techo es apropiado  para ese fin.

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  1. Colega: Muy atinado su trabajo. Deberían considerarse estas directrices en la construcción d elos nuevos asentamientos poblacionales y en los permisos para la construcción de infraestructura de vivienda u otros usos egroindustriales. Costará un poco más la inversión pero los beneficios en el ahorro del agua y mejor, en el no uso de las aguas tratadas por los sistemas de acueductos resarcirán ese gasto inicial. Ah y no se atreva a pasarse en el deguste del agua de lluvia pues no es apropiada para el consumo humano sin la debida purificación.