Crear para educar

Las elaboradas manualidades de papel maché que ocupan los patios de los círculos infantiles cubanos, constituyen hoy un apoyo fundamental al proceso docente educativo, ante las limitaciones impuestas por el bloqueo económico de los Estados Unidos hacia Cuba.
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Por Gisel García Gonzalez | 24 agosto, 2015 |
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Círculo infantil, BayamoDe todas partes a esta gigante se acercan sin pretensiones de daño los meñiques, me toman el pulso, proponen imaginadas golosinas, llenan mi cabello de rolos; y allí me encojo, justo a su tamaño, solo para percibir que el encantamiento ha sido extendido a otros colosos sonrientes.

Ellas son las artífices de esa dimensión mágica del centro Alegría Infantil, en la costera ciudad de Manzanillo, en Granma, como si los límites de la institución se hubiesen adecuado para albergar un mundo: las elaboradas manualidades de papel maché que ocupan los patios de los círculos infantiles, constituyen hoy un apoyo fundamental al proceso docente educativo.

Aunque todos los cursos se reciben nuevos materiales didácticos y juegos de mesa para actividades pasivas, la cantidad no satisface las necesidades de la totalidad de la matrícula, compuesta por 212 infantes, ni cubre todas las áreas de desarrollo; circunstancias que retan el ingenio y la creatividad de las 36 integrantes del personal docente.

El bloqueo económico impuesto a Cuba imposibilita el acceso a módicos y cercanos mercados, por ejemplo, en Norteamérica y el Caribe, para la obtención de materiales escolares, a pesar de que la Revolución Cubana ha dado máxima prioridad al Sistema Nacional de Educación, dedicándole crecientes presupuestos. Sin embargo, una parte significativa de este se emplea en el pago de fletes en mercados extremadamente distantes.

“Nuestra razón de ser es el logro del máximo desarrollo posible de las niñas y los niños hasta los seis años, y la preparación de estos para ingresar a la educación primaria, por tanto, no hay limitantes para crear condiciones al efecto”, expresa Gisela Martínez Jiménez, directora por más de 20 años del círculo infantil manzanillero.

La educadora Sandra Acosta me guía a través de las invisibles puertas, las espaciosas habitaciones de la casa diminuta, la clínica, peluquería, panadería, tienda de víveres:   “Confeccionamos implementos para los juegos de roles a partir del reciclaje de cajas de cartón, papel y otros elementos desechables que convertimos en un reflejo atractivo y pintoresco de la realidad, en función de los propósitos educativos.

“Además, se elaboran maquetas para la sala de historia, ejemplificando acontecimientos de fácil aprehensión, y ambientaciones destinadas a los salones de cada año de vida, basadas en cuentos, según su complejidad narrativa, moralejas y valores de los personajes”.

La subdirectora Marubia Naranjo Matamoros explica: “se fabrican medios de enseñanza novedosos con pocos recursos, pero que cumplen su objetivo de preparar para la vida, teniendo en cuenta los contenidos del programa, las habilidades a potenciar en los juegos de roles, la lengua materna, nociones elementales de las matemáticas, educación física”.

Perfectamente dibujadas, se agrupan en el recibidor las princesitas de cuentos de hadas y los personajes animados, ¿será que cada seño tiene dentro un creador silencioso, un artista dormido?

“En realidad no todo el mundo cuenta con las destrezas artísticas, no somos pintoras, ni verdaderas artesanas, pero ahí se pone a prueba el poder de la colectividad, la cooperación y el apoyo de los instructores de arte”, afirma Marubia Naranjo Matamoros.

Confiesa no tener un don especial, sino el que le han ganado las lecturas sobre las técnicas manuales, el acopio de ideas y experiencias, y esos deseos irrenunciables a conseguir el progreso integral y armónico de los chicos.

Para Yunelis García Rodríguez, educadora, ya resulta imposible ver una caja de cartón y no imaginársela formando parte de una fábrica, un hogar o un taller de confecciones.

“Siempre estamos recogiendo cosas y en eso ayudan también los padres, sensibilizados con esta labor, además, involucramos en la manufactura a los miembros de los círculos de interés de la institución, pues constituye una forma de acercarlas a la profesión y agregar manos y chispa a la tarea”.

Historias como esta se multiplican, desde hace muchos años, en cada uno de los centros educativos de este tipo, muestra del amor y la dedicación de sus claustros.

Dedicados a la formación de los niños y niñas desde las edades más tempranas, los tres primeros círculos infantiles en Cuba abrieron oficialmente el 10 de abril de 1961. Vilma Espín, heroína de la Sierra Maestra y fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas, de la que fue presidenta hasta su fallecimiento el 18 de junio de 2007, fue la iniciadora e impulsora de la idea.

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