Criar con conciencia ambiental

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Por Anaisis Hidalgo Rodríguez | 15 junio, 2016 |
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FOTO Rafael Martínez Arias
Sistema de tratamiento de residuales de la UEB de crías Palmas altas, uno de los más sostenibles de Granma./FOTO Rafael Martínez Arias

Pocas veces la porcicultura o crianza de cerdos está aparejada a una conciencia en los productores sobre el respeto ambiental. Si hoy en entidades manzanilleras de la empresa porcina Granma se respiran mejores aires en este sentido, se debe primeramente a la exigencia de la delegación territorial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma).

La Unidad de Medioambiente trancó el dominó a varias entidades, entre ellas, a la UEB Raúl Chacón Jorge, destinada al sacrificio de ganado vacuno y porcino.

La paralización temporal estuvo validada por la cantidad de carga contaminante que generaban sus aguas al medio.

“Aquí no podía hablarse de una laguna, simplemente de un hoyo sin condiciones, que cada cierto tiempo se dragaba, y cuyas aguas contaminaban el manto acuífero y las tierras de campesinos particulares”, explica a La Demajagua Ricardo Miguel Lavié Labrada, su director.

Según Esther Salgueiro Álvarez, jefa de la Unidad de medioambiente, “el sistema de tratamiento de residuales (STR) de esta industria era una complicación desde el punto de vista higiénico sanitario y ambiental, por todas las problemáticas en las redes hidráulicas y técnicas que hacían colapsar la laguna.”

La paralización por seis meses de la fábrica, segunda de importancia en Granma y sobre cuyos hombros recae el abastecimiento de cuatro municipios era complicado, pues implicaba traer productos de Bayamo y Niquero hasta la Ciudad del Golfo, sin embargo, inaplazable.

“La obra, valorada en 600 mil pesos en moneda nacional y más de 700  mil CUC, fue ejecutada por la Empresa Constructora de Obras de Ingeniería número 18 (Ecoing) y trabajadores de la unidad”, especifica Lavié Labrada.

Hoy, las áreas productivas, dígase sacrificio, deshuese, sub productos o la industria, cuentan con atarjeas (especies de trampas) y conductoras por donde circula el agua.

“El líquido transita por una tubería central hacia un tanque de rumen, donde recibe una primera limpieza, y en las trampas siguientes se desecha el sólido restante. De ahí se conecta con el envase séptico, cuyo sistema de comunicación permite que el sólido flote y no pase a la laguna.

“El residual sólido se extrae mediante este tratamiento primario, por eso el agua final es más limpia”, describió Labrada.
A juicio de Esther Salgueiro, la obra se hizo con orden y calidad: “secaron e impermeabilizaron la laguna adecuadamente, usaron la arcilla adecuada, la cantera autorizada, y cumplieron los requerimientos técnicos para hacerla perdurable.

A la UEB Raúl Chacón Jorge, le resta arreciar la mano en las acciones internas para evitar derrames sólidos, sostener el sistema, y que finalmente, el análisis de contaminación de las aguas corrobore la reducción de la carga contaminante por la cual han luchado.

EMPEZAR DE CERO
Cerrar el porcino Las Piñas, con riesgo de contaminar la cuenca de abasto de Las tapias y trasladarlo a la UEB porcina La Demajagua, implicó que la Empresa porcina Granma derogara 116 mil pesos en moneda nacional para que la Empresa de Desmonte y Construcción (Edescon) ejecutara en el nuevo paradero un STR.

Según Dannier Chacón Guerra, director del porcino La Demajagua, el traspaso coadyuvó a mejorar las naves, introducir los animales y edificar una laguna, pues la existente se mantenía desbordada.

“El Citma empezó a ‘pincharnos’, y tuvimos que tomar acciones y realizar esta inversión para erigir el STR que hoy cuenta con tres lagunas y lechos de secado para el sólido, empleado como materia orgánica para la siembra; las aguas se vierten a los campos previo análisis químico”, explica Chacón Guerra.

El STR, manifiesta Esther Salgueiro, estuvo bien diseñado. Está cuidado, cercado y cumple con todas las exigencias técnicas y las medidas impuestas en la licencia ambiental, aspectos demostrados en los controles de autores.

Acciones de mantenimiento, restauración de filtros y pintura con cal para desinfectar, contribuyen a su duración.

Entre noviembre y diciembre, debe ejecutarse con un presupuesto de 76 mil pesos en moneda nacional un biodigestor para mejorar la cocción de alimentos a los trabajadores.

Para el 2017 La Demajagua dejará de ser una unidad de ceba para convertirse en un recinto multiplicador de reemplazo de cochinatas y cochinatos para los centros de cría de Granma, lo cual evitará los actuales viajes a Santiago de Cuba.

SI DE EXCELENCIA SE TRATA
Uno de los STR insignes de Granma en esta rama, lo encontramos en la UEB de crías Palmas altas. Este acumula el mayor tiempo de explotación, gracias a las continuas acciones constructivas y de manutención.

Desde hace una década, Palmas altas aprueba airosamente los monitoreos de calidad que cada seis meses acomete Recursos Hidráulicos, ello sin necesidad de hacer una reparación capital al sistema, solo haciéndose eco de una adecuada disciplina tecnológica.

El control y la exigencia permanente de la unidad de medioambiente, perteneciente al Citma y la visión de Raúl Ballester Acosta, directivo de la UEB, repercuten mucho en este resultado, pues para él, el STR constituye “el pulmón de la unidad. Si no funciona correctamente, el ciclo productivo debe parar”.

Actualmente Palmas altas cuenta con 800 reproductoras, mas su sistema está diseñado para asimilar la carga contaminante de mil animales.

En la parte interna manejan con intencionalidad los residuales, pues cuanto fluye dentro de la unidad irá a parar al sistema.

“Contamos con un biodigestor capaz de procesar 80 metros cúbicos de material seco en su caja de alimentación, y 50 metros más en los dos biodigestores que generan el biogás como tal.

“Esto permite una mayor eficiencia en el tratamiento de los residuales, cuyos dos lechos de secado funcionan eventualmente al culminar las labores del día”, expone Ballester Acosta.

Elevar los índices productivos sin que ello implique afectar el entorno, es una máxima que a fuerza de golpes aprendió la Empresa estatal porcina de Granma. La edificación de estas costosas obras, muestran su aporte al medio que profanó en múltiples ocasiones y que hoy conscientemente, preserva.

 

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